Cinco esquinas VARGAS LLOSA, Mario


VARGAS LLOSA, Mario. Cinco esquinas - Buenos Aires : Alfaguara, 2016.
316 p.
ISBN 978-987-738-071-2

Indización Juridica

COMUNICACIONES > PRENSA/ EMPRESA PERIODÍSTICA/ INFORMACIÓN PERIODÍSTICA

DERECHO CIVIL > DERECHO A LA INTEGRIDAD PSÍQUICA Y MORAL/ DERECHO A LA INTIMIDAD/ DERECHO A LA IMAGEN/ DERECHO AL HONOR

DERECHO CONSTITUCIONAL> DERECHO A LA PRIVACIDAD

VINCULACIÓN

En medio de la tensa atmósfera creada en el Perú del  terrorismo y de la dictadura de Fujimori, un acaudalado empresario minero es víctima de una extorsión: un diario puede llevar a la ruina su proyecto familiar y la reputación de la que goza en la sociedad limeña. El escándalo desatado a la postre nos lleva a reflexionar en torno a los derechos personalísimos y su adecuada tutela en contextos autoritarios y de mercado. A ello dedicaremos las siguientes líneas, teniendo particularmente presente la respuesta que se puede brindar desde la responsabilidad civil resarcitoria.

CITAS TEXTUALES

“La Retaquita tragó saliva antes de responder. ¿Por qué tenía que pedirle Rolando Garro permiso al Jefe del Servicio de Inteligencia para hacer lo que había hecho? ¿Trabajaba Rolando para este sujeto, entonces? ¿Era verdad eso que ella había creído siempre un mero rumor difundido por los enemigos de su jefe? Que éste trabajaba para aquél, que formaba parte de sus perros de prensa periodísticos.” (p. 239)

“Yo te diré a quien hay que investigar, a quien hay que defender y, sobre todo, a quien hay que joder… será la parte más importante de tus obligaciones conmigo: joder a quienes quieren joder al Perú” (p. 243)

“Por qué lo hacemos, jugándonos el todo por el todo? Antes que nada y sobre todo, por nuestro amor a la libertad. Porque sin la libertad de expresión y de crítica, el poder puede cometer todos los desafueros, crímenes y robos, como los que han ensombrecido nuestra historia reciente. Y por nuestro amor a la verdad y a la justicia, valores por los que un periodista debe estar dispuesto a sacrificarlo todo, incluso la vida” (p. 284).

INTERROGANTES

  • ¿Puede brindarse adecuada respuesta desde la responsabilidad civil resarcitoria a los casos de lesiones profundas a los derechos personalísimos de los particulares?
  • ¿Cómo se cuantifica el resarcimiento en estos casos?
  • ¿Hasta dónde puede llegar la responsabilidad de los medios de comunicación sin que ello suponga un límite a la libertad de expresión?

 

COMENTARIO

Por Lucas Bellotti San Martín.

Estudiante de Abogacía (Universidad de Buenos Aires)

Cinco Esquinas y Tres Preguntas

 

Mario Vargas Llosa[1] reedita en su flamante obra “Cinco Esquinas” algunas cuestiones que bien pueden abordarse desde el derecho de daños.

En lo que aquí nos interesa, la novela presenta el caso de un acaudalado empresario minero que es extorsionado por un diario de poca monta, para que colabore económicamente con dicha publicación. A cambio, el pasquín se comprometía a mantener en reserva unas fotografías que involucraban al ejecutivo en un escándalo de contenido sexual. La negativa del millonario a la propuesta hizo que las fotografías llegaran al gran público, generando un auténtico estruendo entre la sociedad limeña.

La obra avanza hasta mostrar al lector un engranaje mucho más complejo que el de una simple publicación amarillista: tal medio de difusión no es sino uno de las herramientas utilizadas por la dictadura de Fujimori para hundir a todos sus opositores en el descrédito y la humillación: montajes, rumores falsos sobre conductas sexuales escandalosas, acoso. Todo vale para disciplinar a los disidentes.

Así las cosas, surgen para el lector interesado en asuntos jurídicos algunas preguntas, tres de las cuales intentaremos contestar en este trabajo: ¿puede brindarse adecuada respuesta desde la responsabilidad civil resarcitoria a los casos de lesiones profundas a los derechos personalísimos de los particulares? ¿cómo se cuantifica el resarcimiento en estos casos? ¿Hasta dónde puede llegar la responsabilidad de los medios de comunicación sin que ello suponga un límite a la libertad de expresión?

Una reflexión previa se impone y hace homenaje a la brillante pluma del autor. Vargas Llosa desafía los estándares tradicionales en los que es pensada la invasión al honor y a la intimidad de las personas. Se aparta de las tesis decimonónicas que veían en el Estado el único enemigo posible de tales bienes, pero también reta a determinadas concepciones –nacidas en los años sesenta y muy frecuentes en nuestros días– que fueron capaces de vislumbrar en los llamados poderes fácticos eventuales agentes dañosos, pero creyeron que tales actuaban de manera independiente (y generalmente opuesta) a los intereses de un Estado capaz de sintetizar las aspiraciones colectivas (Gargarella, 2015).

La realidad parece presentarse más compleja, pues, muchos de estos casos suponen agentes dañosos de carácter mixto. Nos referimos a los supuestos en los que la estructura del Estado –asociada a entidades particulares, y en una asociación de recíproca utilidad– elige a sus enemigos, los difama y denigra con informaciones que atraen el interés del gran público y, consecuentemente, desmesurada rentabilidad. Tal es el caso que ilustra brillantemente el desenlace de Cinco Esquinas, el cual, si bien refiere a la dictadura de Fujimori en Perú, bien podría trasladarse a las pasadas y actuales experiencias autoritarias de Latinoamérica (Vanossi, y otros, 2001).

Debe resaltarse que, desde antiguo, nuestra Corte Suprema ha destacado que si bien la libertad de expresión tiene el valor de un derecho preferido por nuestro ordenamiento, ello no significa de ningún modo consagrar una suerte de impunidad para el obrar de los medios de difusión (Ponzetti de Balbín, Indalia c/ Editorial Atlántida S.A. s/ daños y perjuicios, 1984). Con ello damos respuesta al primero y más sencillo de nuestros interrogantes.

Sentado ello, intentaremos dar respuesta al segundo y tercero de ellos, que versan sobre la cuantificación del daño extrapatrimonial en estos casos y su vínculo con la libertad de expresión.

El cálculo de las sumas reclamadas en tal concepto es, en definitiva, lo que despertará el interés del operador jurídico, pues, como tiene dicho Calvo Costa, el menoscabo importa al jurista solo cuando es considerado por el Derecho, que considerará a la conducta que lo produjo como disvaliosa, y le imputará consecuencias, generalmente patrimoniales (Calvo Costa, 2012).

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos ha establecido que el ámbito civil es, por excelencia, en el que deben ventilarse las responsabilidades por la difusión de imágenes o informaciones agraviantes (Kimel vs. Argentina, 2008). No obstante, también tiene dicho que la imposición de consecuencias patrimoniales desproporcionadas en la materia entraña el peligro de la autocensura, por lo que también supone una violación a la libertad de expresión, tutelada por el art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica (Fontevecchia y D’amico Vs. Argentina, 2011).

Sobre el punto merece destacarse que el flamante Código Civil y Comercial de la Nación (CCCN) incluye por primera vez en forma expresa, disposiciones tuitivas de la inviolabilidad de la dignidad humana en sus arts. 51 y subsiguientes. Si bien entendemos que ello fluía sin mayores esfuerzos del Código derogado (vgr. art. 1071 bis, 1078, 1080 y 1090 del Código Civil, entre otros), lo cierto es que el abordaje pormenorizado y específico que actualmente reciben estos bienes en nuestra legislación fondal resulta sin dudas un avance interesante, que parte de considerar la dignidad humana como fuente de todos los demás derechos (Herrera, Caramelo, & Picasso, 2015). También debe destacarse el hecho de que el nuevo cuerpo reúne en sí numerosas disposiciones vigentes en la materia, otrora dispersas por todo el ordenamiento, lo cual honra nuestra tradición codificadora y mejora las posibilidades para el ciudadano de hacerse de un adecuado conocimiento anticipatorio sobre el particular (Basterra, 2015).

El panorama que se nos presenta, entonces, es el siguiente: las lesiones al honor y la intimidad como afrentas a la dignidad humana, son conductas sancionadas por el Derecho. La sanción debe ser –en principio– civil, y por ello generalmente pecuniaria. No obstante, la cuantía de esa sanción debe cuidarse en su proporción para que no afecte la libertad de prensa.

Esa proporción no está sujeta a fórmulas preestablecidas, y sabida es la dificultad que presenta la cuantificación del daño extrapatrimonial. Así, tiene dicho una clara y reciente jurisprudencia: “La cuantificación del daño moral queda sujeto al prudente arbitrio judicial pues el juzgador debe sortear la dificultad de imaginar o predecir el dolor que el hecho dañoso produjo en la esfera íntima del reclamante para luego establecer una indemnización en dinero que supla o compense el desmedro injustamente sufrido” (A.,M.L. c/ S.,C. y Otros s/ Daños y perjuicios, 2015).

Proponemos frente a esta situación un parámetro novedoso, que se hace cargo de la relación de directa proporcionalidad que media entre los factores lucro – daño en casos como el planteado, y que ha sido insinuado por alguna jurisprudencia: decimos que la cuantía del resarcimiento debe necesariamente agravarse en forma paralela a la obtención de las ganancias logradas por la publicación de que se trate.

La solución se devela justa cuando se considera que el llamado contenido educativo de las sentencias que condenan a reparar los daños y perjuicios en estos casos no es tal, pues es considerado parte del riesgo empresario de la publicación, la cual sigue siendo enormemente redituable a su pesar; dada la avidez del público por adquirir esta clase de productos. A ello se suma que la tutela preventiva en casos vinculados a la prensa es un tema harto delicado porque se encuentra en los límites de la prohibida censura previa.

Entendemos que no cabe aquí alegar un enriquecimiento sin causa por parte del reclamante de los daños y perjuicios, pues deviene razonable esperar que la mayor difusión lograda por la publicación que presenta el contenido dañoso genere una mayor afección en el querer, sentir y entender de la víctima.

Creemos incluso que de no tener en cuenta este factor, se daría lugar a un enriquecimiento sin causa por parte del dañador, tal como destaca el inteligente voto concurrente del Ministro Boggiano en un famoso precedente de la Corte Suprema de Justicia: “Es menester, en esa tarea, ponderar algo más que el perjuicio efectivamente causado; debe examinarse además si aún afrontando el pago de tales daños subsiste para el responsable alguna ventaja económica directamente relacionada con la difusión de la noticia, caso en el cual deberá ampliarse proporcionalmente el monto de la condena para impedir todo injusto enriquecimiento” (Servini de Cubría, María Romilda s/ amparo, 1992).

Consideramos que los derechos al honor y la intimidad deben ser especialmente apuntalados en el contexto actual, donde la libertad de prensa ha entrado en la conciencia colectiva de la mayoría de los pueblos colectivos, pero se han tornado raquíticas las vallas que el hombre tiene para impedir los avances sobre su intimidad. En este sentido, es auspiciosa la reproducción casi literal que hace el actual artículo 1770 del CCCN de su antecedente, el art. 1071 bis del Código Civil.

Conclusión: de daños, gobiernos y lucros

A lo largo de estas líneas hemos intentado presentar algunas soluciones a un tema tan antiguo como apasionante: la tensión entre libertad de expresión y los derechos personalísimos al honor y la intimidad. Lo hicimos con la conciencia de una limitación, cual es que el problema mencionado es rebelde a la norma, se resiste a encuadrarse en soluciones pensadas en abstracto. No obstante, hemos querido proponer al intérprete una solución realista, que se haga cargo del rol de mercancía que juega la información sobre datos íntimos en las sociedades de mercado actuales.

Si actuar preventivamente se presenta como cuestión complicada en estos casos, es claro que corresponde reforzar el papel de la reparación, para que su contenido educativo sea eficaz, y no se ponga al juez en el patético rol de ser un alegre asistente a la causación de daños de difícil reparación posterior.

Hemos querido también destacar el peligro autoritario que se cierne sobre los individuos cuando no se reacciona vigorosamente ni se vela por su integridad y dignidad inherente, máxime cuando ello se haya asociado a la posibilidad de obtener cuantiosas rentas.

Para cerrar, nos vemos en la necesidad de citar a Hanna Arendt, cuyo preclaro pensamiento advirtió sobre la imposibilidad moderna de separar lo público de lo privado y el rol que en ello suelen jugar los gobiernos: “Para nosotros esta línea divisoria ha quedado borrada por completo, ya que vemos el conjunto de pueblos y comunidades políticas a imagen de una familia cuyos asuntos cotidianos han de ser cuidados por una administración doméstica gigantesca y de alcance nacional” (Arendt, 2009).

 

Trabajos citados

A.,M.L. c/ S.,C. y Otros s/ Daños y perjuicios, Id SAIJ: FA15020027 (Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala D – 25 de agosto de 2015).

Arendt, H. La condición huamana. Buenos Aires: Paidós. (2009).

Basterra, M. I. Los Derechos Personalísimos en el nuevo Código Civil y Comercial. Derecho a la Intimidad, Derecho al Honor, Derecho a la Imagen. Recuperado el 4 de junio de 2016, de sitio web de Derecho Constitucional : http://documentosconstitucional.blogspot.com.ar/2015/07/los-derechos-personalisimos-en-el-nuevo.html (7 de Julio de 2015).

Calvo Costa, C. A. El daño resarcible en el Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación. Abeledo Perrot , AP/DOC/4769/2012.

Fontevecchia y D’amico Vs. Argentina, Serie C No. 238 (Corte Interamericana de Derechos Humanos 29 de noviembre de 2011).

Gargarella, R. (7 y 8 de Julio de 2015). “Independencia Judicial y del Ministerio Público en la Argentina del Siglo XXI”. (A. C. Democrática, Entrevistador)

Herrera, M., Caramelo, G., & Picasso, S. Códgo Civil y Comercial de la Nación Comentado. Buenos Aires: Infojus. (2015).

Kimel vs. Argentina (Corte Interamericana de Derechos Humanos 2 de mayo de 2008).

Ponzetti de Balbín, Indalia c/ Editorial Atlántida S.A. s/ daños y perjuicios (Corte Suprema de Justicia de la Nación 12 de diciembre de 1984).

Servini de Cubría, María Romilda s/ amparo, S. 289 XXIV (Corte Suprema de Justicia de la Nación 8 de septiembre de 1992).

Vanossi, R., Quiroga Lavié, H., Aberstury (h), P., Baker, Dalla Vía, A., Graña, E., y otros. (2001). Poder Político y Libertad de Expresión. En Libertad de Prensa vs. Derecho a la Intimidad ). Buenos Aires: Abeledo Perro (págs. 97-126.)

[1] Jorge Mario Pedro Vargas Llosa es un escritor peruano, nacido en Arequipa el 28 de marzo de 1936. Su prolífica obra incluye novelas, ensayos y artículos de crítica literaria, entre otros géneros. Entre sus publicaciones destacan:  La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Ha sido galardonado con el Premio Cervantes en 1994 y con el Nobel de Literatura en 2000.