La caja de vidrio. En: Nombre falso PIGLIA, Ricardo


PIGLIA, Ricardo. "La caja de vidrio".
En: Nombre falso - 1º edición - Barcelona : Ed. Anagrama, 2002.
192 p.
ISBN ISBN 978-84-339-2493-3

Indización Juridica

DERECHO PENAL > HOMICIDIO
DERECHO CIVIL > RESPONSABILIDAD CIVIL / ACTOS ILÍCITOS/RESPONSABILIDAD SUBJETIVA

VINCULACIÓN

Obra que en tono onírico relata la actuación  peligrosa de un niño que finalmente  provoca  su muerte,  ante la mirada apática  y  despreocupada  de un observador.

CITAS TEXTUALES

– La noticas salio en losdiarios: no dicen nada de mi, apenas una referencia imprecisa. Fue uncidente. (p.67)

– El cielo era una mancha entre las hojas de los árboles. El chico estaba en lo alto de la torre. Era hermoso verlo ahí, tan arriba, disuelto en el resplandor. Estuvo quieto, con el cuerpo arqueado, mirando la ciudad, y después empezó a bajar, despacio, con las piernas y los brazos en cruz, de cara a las chapas. Se detuvo y movió un pie en el aire, buscando con la punta del zapato un lugar donde afirmarse. Parecía un muñeco, él también. Un muñeco de cera. Pensé en eso y tardé en darme cuenta que el parante donde iba a afirmarse estaba suelto.  Parece un muñeco de cera, pense, y lo miré mover un pie en el vacío, sin  ver el travesaño roto. (Pág.76)

– El chico se había aplastado contra las chapas, no se animaba a mirar hacia abajo. Estaba pálido, frágil y pálido, el pelo rojo sobre la frente. Bajó apenas la cara y nos miramos un instante. Lo escuché respirar con un jadeo nervioso. “No se decide”, pensé. “Me ve sentado entre los árboles. No se decide.” Vacilaba, indeciso, como asustado; el cuerpo rígido. Tardó mucho en moverse y el camión arrancó, en ese momento. Se movió en silencio, del otro lado de la calle. Fue un instante. Como si algo se hubiera roto. Primero escuché el ruido. Un ruido sordo, a hueco. Primero escuché el ruido y después el cuerpo del chico golpeó contra la base de cemento. (Pág.77)

INTERROGANTES

– ¿Estamos ante un homicidio?

– ¿ Podría encuadrarse la responsabilidad  penal desde otra figura delictiva?

– ¿Existe responsabilidad del observador desde el Derecho de Daños?

 

Editor: Héctor Gonzalo Ana Dobratinich

COMENTARIO

  1. COMENTARIOS DESDE EL DERECHO CIVIL

LAS OMISIONES ANTIJURIDICAS  EN EL DERECHO DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL.

Norma Olga Silvestre

Abogada. Doctora en Derecho y ciencias Sociales, Profesora titular regular UBA de “Obligaciones Civiles y Comerciales”. Dicta cursos cursos de grado y posgrado. E-mail: normasilvestre@estudiosalb.com.ar

Se destaca que en la nota preliminar obrante al comienzo del libro, dice el autor  refiriéndose a este cuento, que durante años había intentado contar la historia de un hombre que puede evitar una muerte con una palabra y, por desidia o por maldad, se queda callado.

1.- Diferencias entre la sanción civil  y la sanción  penal

Un mismo hecho puede ser idóneo para comprometer al mismo tiempo la responsabilidad civil y penal de un sujeto .En tal caso se suscitarán cuestiones derivadas de la diversidad de sanciones que corresponde aplicar. Por una parte se genera la reacción del ordenamiento jurídico frente al delito castigado por el código penal, orientada a sancionar represivamente al culpable mediante la imposición de una pena prevista en dicho cuerpo normativo. Es una  sanción retributiva porque tiende a evitar  la repetición del hecho y brindar un mensaje de tranquilidad a la sociedad toda. Rige el principio riguroso de la tipicidad.

Por la otra parte,  frente a la producción de un daño injustamente causado o sufrido por  otro, aparece legitimada  una pretensión resarcitoria en cabeza de la víctima o sus sucesores. Esta acción civil esta edificada en derredor de un esquema de atipicidad  del ilícito dañoso,  y de factores de atribución que pueden ser objetivos o  subjetivos. [1].

2.- Concepto de Antijuridicidad

En relación con este fantástico cuento de Piglia, nos parece interesante  realizar un breve comentario  acerca de las llamadas ¨omisiones antijurídicas¨ como actos que se ubican dentro del Presupuesto de la  ANTIJURICIDAD.

La  antijuridicidad como elemento de la responsabilidad civil,  llamada también ilicitud, incumplimiento objetivo, es la contradicción entre el hecho de una persona / cosa  y el ordenamiento jurídico considerado en forma integral, es decir no se circunscribe  solo a la violación de normas, sino que abarca también la transgresión de valores y principios jurídicos, el orden público, la costumbre propter legem, la equidad, el ejercicio abusivo de los derechos y la solidaridad social[2]

En el Código de Vélez Sarsfield, a efectos de considerar la antijuridicidad de una conducta, se exige culpabilidad (debe mediar culpa o dolo art. 1067) y tipicidad (prohibición legal en cada caso concreto, art. 1066).  Sin embargo después de una larga evolución en materia doctrinal, estas exigencias positivas han sido superadas por la aplicación del principio “alterum non laedere”  como eje del sistema, a partir del texto  del art. 19 de  la Constitución Nacional, que interpretado a contrario sensu prohíbe las acciones que perjudican a terceros[3]

 

3.- Las Omisiones Antijurídicas

Están previstos en el artículo 1074 del Código de Vélez, exigiéndose que para que sea antijurídica la conducta omisivas es preciso que la ley imponga expresamente un deber de actuar, es decir la omisión siempre tendría que ser típica. Contrariamente otros entendieron que ese previo deber de actuar puede estar constituido por el genérico de ¨no dañar a otros¨.[4]

 

4.- El Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación.

Siguiendo esta línea de pensamiento el art.1717 de  este cuerpo legal que comenzará a regir el 1* de agosto de 2015, establece:

 Antijuridicidad: cualquier acción u omisión que causa un daño a otro es antijurídica si no está justificada¨.

A diferencia del Código de Vélez, se establece también para las omisiones una antijuridicidad material  y atípica, porque basta con la violación del deber general de no dañar.  Compatibilizando este articulo con el  art.  1710 (obligación de adoptar medidas razonables para evitar que se produzca un daño), habrá un deber de actuar para evitar daños cuando la abstención pueda configurar un abuso del derecho de no actuar, y ello sucederá cuando una persona,  sin riesgos de sufrir daños puede con su accionar evitar un daño a terceros. Si con inercia se causa un daño a otro sin justificación hay ilicitud objetiva. No es necesario que el abstenerse esté prohibido o que la ley imponga realizar el hecho omitido, dado que resulta suficiente que la omisión resulte contraria al ordenamiento jurídico por abusiva (violación de la buen fe o de la moral, o por lesiva al principio de la solidaridad social)[5]

Se considera que desde el Derecho de la Responsabilidad Civil,  los hechos relatados  en el cuento constituyen  una omisión antijurídica. El observador tuvo cabal representación de lo que iba ocurrir, observó el peldaño de la escalera roto, y es probable que su conducta de aviso  hubiera impedido el hecho. La indemnización justa sería a título de chance, porque no se puede asegurar que el niño, avisado, hubiera  interrumpido  su acción de seguir descendiendo.

  1. COMENTARIOS DESDE EL DERECHO PENAL

¿QUÉ HUBIERA PASADO SI…? BREVES COMENTARIOS EN TORNO A LOS CURSOS CAUSALES HIPOTÉTICOS

 

 Agustina N. Vazquez

Abogada. LLM candidate (University of London UCL – LSE consorcium). Docente UFLO-UBA. Entrenadora del equipo representativo de la UBA en el FDI moot 2015. Investigadora en formación del UBACYT “Lectores para la justicia”. Integrante del 2015 UNCTAD mapping project.

 

En el cuento  ”La caja de vidrio” de Piglia, se plantea un relato desde lo onírico, donde los hechos no son precisos, pero para los fines del ejercicio reflexivo que se propone, aislaremos las conductas y las determinaremos.

Para el análisis de las cuestiones penales, se ha elegido como tópico dentro de la Teoría del Delito, la obligación de de impedir el resultado.

Este tópico debe unicarse dentro de los delitos de omisión, para lo cual vale recordar que el principio de culpabilidad por el hecho individual vale también para los delitos de omisión. El omitente es penado por no haber ejecutado determinada acción.Dado que todos los presupuestos de la punibilidad siguen siendo válidos en los delitos de faz omitiva, la acción no ejecutada tiene que estar caracterizada de modo exacto –tipificada- en la cuestión de subsunción. Así como en caso de acción, en la omisión la ejecución del movimiento corporal tiene que depender de la voluntad de quien tuviera la posibilidad de impedir la acción.  Esto se suele referir con la fórmula ”posibilidad físical real” de ejecutar la respectiva acción de salvamento. [6]

En la secuencia sugerida para trabajar con los interrogantes planteados, el protagonista observa la escena desde una distancia imprecisa, sintiéndose ajeno de la situación pero viendo nítidamente todo lo que sucedía, advirtiendo el peligro que corría el niño.

¿Podemos entonces determinar la relación lógica entre la conducta típica y el resultado? FRISTER (2009) entiende que esto es necesario para que haya una imputación,  “una omisión típica tiene que ser una conditio sine qua non. Entonces, una omisión es causal del resultado típico si la acción omitida no puede ser añadida mentalmente sin que desaparezca el resultado, o bien, si la acción omitida habría impedido que produjera el resultado.[7]

¿Qué es lo que realmente sucede en “La Caja de Vidrio”? Nadie puede estar seguro. La evocación casi entre sueños de los hechos no nos deja determinar la posición del narrador. ¿Podría haber habido una acción de salvamento tal como nos exige el Derecho Penal?

Esa acción, tiene su fuente en la obligación de intentar impedir el resultado, la cual se relaciona íntimamente con la capacidad de ejecutar la acción al momento de la omisión. Tiene la obligación de actuar quien tiene la capacidad de hacerlo. ¿Era esa la situación del protagonista?

Nadie está seguro. Las capas de silicio, carbonato de sodio y caliza de la mente de nuestro narrador nos dejan con una sensación amarga. Estamos ante una disyuntiva de lo que fue y no es. De múltiples hipótesis que se abren ante nosotros, sacándonos del terreno de la certidumbre dogmática e invitándonos al maravilloso mundo de pensar más allá de las reprobaciones jurídicas que el maestro JAKOBS(2000) [8][9] nos enseña para sopesar responsabilidades.

En mi opinión, si tomáramos los hechos entendiendo que sucedieron realmente, estaríamos ante un delito de omisión de auxilio en nuestro código penal, el cual podría encuadrarse en el artículo 108.

ARTICULO 108. – Será reprimido con multa de pesos setecientos cincuenta a pesos doce mil quinientos el que encontrando perdido o desamparado a un menor de diez años o a una persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera; omitiere prestarle el auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin riesgo personal o no diere aviso inmediatamente a la autoridad.

 

Esta situación, se puede analizar tanto pre como pos hecho, desplegando en cada análisis distintas posibilidades de reflexión.

Pre hecho, cuando el relator ve que el niño está subiendo por una estructura endeble y que no hay otra persona alrededor, debería intentar ayudarlo a que se aleje del peligro, que se baje de la estructura.

Sin embargo, su responsabilidad no cesa en ese momento.

Post caída, no sabemos si el niño hubiera tenido posibilidades para recuperarse, si el haber intervenido en ese curso causal hubiera producido otro resultado. Por ejemplo, el haber llamado a un médico podría haber incrementado las probabilidades de supervivencia del niño. Pero, incluso con una  intervención médica exitosa, ¿subsistiría una relación causal con el relator?

En verdad, llevado de nuevo al plano de la imputación jurídico-penal, en aquellas circunstancias en las que es necesario un riesgo que haga peligrar un determinado bien jurídico (en este caso, la vida) para intentar impedir lo – introduciendo entonces una maniobra de salvamento- no podemos olvidar que ya existe un grave riesgo en ciernes sobre el bien; creado por otro curso causal.

En otras palabras, estaríamos analizando un supuesto donde concurrirían dos cursos causales: uno originario dado por el relator que observa impasible como el niño cae, y uno segundo donde ante la caída de un niño, aparecería un médico que podría haber revertido el resultado causado ante la impasibilidad que originara el primer curso causal.

Tampoco la acción del médico puede garantizar un resultado diametralmente distinto al que pareciera haber sucedido. Innumerables acciones de salvamento de médicos que se ajustan, en su actuar, a la lex artis, generan per se un riesgo de producción del mismo resultado que excluyen el ilícito de la acción del médico y que sigue permitiendo la imputación al causante del riesgo originario.

La imputación al primer causante sería  posible incluso si el médico no obrara completamente conforme a la lex artis.  Asimismo, se podría argumentar que ello es así porque las maniobras tendentes a limitar las consecuencias de un riesgo siguen siendo una forma posible de realización del riesgo inicial –SANCINETTI(2008). En otras palabras, si estuviéramos ante una situación donde vemos que hay un primer curso causal –ej, provocado por el no hacer nada ante la caída del niño- y se introduce otro curso causal –ej, un médico ve a la víctima y corre a su lado-, y se produjera la muerte, sería imputable al primer curso causal; el provocado por quien nada hiciera. Pero también, seguiría siéndole imputable el resultado muerte al primer causante, incluso si el médico no actuara de acuerdo a su lex artis. ¿Por qué? Porque sería una consecuencia previsible que ya fuera introducida con el primer curso causal, el provocado por el relator que observa la caída y no actúa.

En este último supuesto – donde tendríamos el primer curso causal de la impasibilidad y el segundo, de un médico inobservante de sus deberes por ejemplo-, hablaríamos de imputabilidad al primer curso causal pero probablemente, se repartirían los quantum de responsabilidad mediante la imputación a ambos causantes por una pena menor que si analizáramos el caso con un solo curso causal.

El problema de la incidencia de los cursos causales hipotéticos es, como explica el Dr. Sancinetti, entonces un problema de imputación de resultados. En la esfera penal presenta limitaciones, confusiones y nos hace pensar nuevamente como analizamos la imputación. Este breve análisis es solamente una breve invitación a repensarlo desde el derecho penal y advertir que las soluciones que en esta rama puedan no ofrecerse, quizá pueden proponerse desde el Derecho de las Obligaciones.

[1] PIZARRO, Ramón Daniel; Responsabilidad civil por riesgo creado y de empresa, Ed. La Ley, Tomo 1, pp. 381/2.

[2] ZABALA DE GONZÁLEZ, Matilde; Resarcimiento de Daños 4. Presupuestos y funciones del Derecho de daños, Ed. Amuraba, 1999, pp. 232 y ss.

[3] PICASSO, Sebastián; La antijuridicidad en el Proyecto de Código,  La Ley, Diario del 30 de agosto 2013.

[4] BUERES, A & HIGHTON, E.; Código Civil y Normas Complementarias, T 3A Ed. Hammurabi 1999 p. 64; ver también fallo de la Cámara de Apel. en lo Civ. y Com.  de Mar del Plata, Sala Tercera, 18/8/2011 ¨M., L.C. y otro c/ A, N.E s/ daños y perjuicios¨ El Dial.com AA6E78,  en el que se consideró antijurídica la omisión de informar  a los hijos la enfermedad y muerte del padre de estos por parte de la demandada, (esposa del fallecido), con quien este último vivía. Consideró el Tribunal que importó una lesión al principio de la solidaridad social, buena fe, moral y  buenas costumbres, así como la alteración del deber jurídico de no dañar a otro. El mínimo sentido de solidaridad humana y amor al prójimo generan un deber de actuar inexcusable (informar) en semejante situación.

[5] PICASSO, Sebastián; “La antijuricidad….” cit; BUERES, Alberto; Antijuridicidad y daño injusto en Derecho de Daños, Ed. Hammurabi 2001, p. 539.

[6] Al respecto, ver las consideraciones de JESCHECK, Hans; Lehrbuch des Strasfechts, Allgemeiner Teil, 5°Madrid, Duncker und Humblot; Edición en español, 2004.

[7] Ver FRISTER, Helmut; Derecho penal, Parte general, Buenos Aires, Ed. Hamurabi, 2010.

[8] Ver JAKOBS, Gunter, La imputación objetiva en el Derecho Penal, Bogotá, Civitas Ed., 1996.

[9] En la misma línea que el anterior, ver CANCIO MELIÁ, Manuel; Líneas Básicas de la Teoría de la Imputación Objetiva, Madrid: Ediciones Jurídicas Cuyo, 1999.