La cabaña del tío Tom BEECHER STOWE, Harriet


BEECHER STOWE, Harriet. La cabaña del tío Tom - 11ª ed - Buenos Aires : Editorial Atlántida, 2011.
176 p.
ISBN 978-950-08-1517-8

Información adicional:

Traducido por Carmen Pomes

Indización Juridica

DERECHO CIVIL>DERECHOS PERSONALÍSIMOS>DERECHO A LA VIDA/DERECHO A LA INTEGRIDAD/DERECHO A LA LIBERTAD
DERECHOS HUMANOS>ESCLAVITUD>DIGNIDAD
DERECHOS HUMANOS > DISCRIMINACIÓN> DISCRIMINACIÓN RACIAL O RELIGIOSA
DERECHO CONSTITUCIONAL > DERECHOS Y GARANTÍAS CONSTITUCIONALES > LIBERTAD CORPORAL / IGUALDAD ANTE LA LEY

Vinculación:

La esclavitud es apenas la parte visible de una violencia cultural que se arraiga en las distintas instituciones sociales. Los actos degradantes e inhumanos que cimentan la problemática, en ocasiones son resguardados por ideologías cargadas de prejuicios y estereotipos hacia una determinada víctima que sufre los oscuros y aterradores pasos de la esclavitud, tal es el caso de la población negra en Estados Unidos de América principalmente durante los Siglos XVIII y XIX. Así, latigazos, mutilaciones, aprehensiones, transacciones de individuos, homicidios y violaciones son algunas de las conductas que han sido escritas con sangre en “La cabaña del tío Tom”.

Citas textuales:

  • “-Los chicos bonitos y graciosos son un buen negocio, pues los compra la gente rica para lacayos o para pajes. Los pagan muy bien. Y este mulato tan despabilado es una verdadera alhaja”. (p. 11)
  • “En seguida, Haley tomó un par de pesados grilletes y se los colocó en los tobillos. Un murmullo de indignación salió de todos los labios, y la señora protestó: -Haley; puedo asegurarle que es innecesario que tome esa precaución. -¡Uno no puede fiarse de los negros! -le respondió el tratante-. (…) ¡Ya me figuraba yo que éste era el trato que le iban a dar a mi pobre Tom!-exclamó la tía Clotilde, llena de indignación, mientras sus hijos se agarraban a sus faldas llorando con desconsuelo”. (p. 92)
  • “`De la casa del que suscribe se ha escapado un mulato, esclavo, llamado Jorge. Este esclavo es de color bastante claro, pelo muy negro y rizado. Mide más de un metro ochenta de altura. Tiene numerosas cicatrices en la espalda, y en la mano derecha una H marcada recientemente. Sabe leer y escribir, es listo e instruido. Es posible que trate de hacerse pasar por blanco. Al que lo aprese y me lo traiga, vivo o muerto, le daré cuatrocientos dólares´”. (p. 99 y 100)
  • “-Jorge, ¡tu estado de ánimo es terrible! -En efecto. ¡Pero míreme bien! ¿No soy un hombre como otro cualquiera? ¿No tengo cara, brazos, piernas y cerebro como los demás? ¿Por qué me han de tratar con tanta crueldad? ¿Por qué? ¡He sufrido tanto en mi vida! He visto vender a mi madre y a mis siete hermanos. He visto cómo mi amo compraba a una de mis hermanas, lo cual me llenó de alegría al pensar que iba a tener a mi lado a un ser querido. Pero esa alegría se convirtió en un dolor muy grande cuando vi que, a la menor falta, la molían a palos y yo no podía hacer nada por defenderla. Después la vendieron con otros esclavos y no volví a saber nada de ella ni del resto de los míos. He sufrido palizas, hambre, humillaciones”. (p. 104 y 105)

Interrogantes:

  • ¿Serán consideradas “personas” los sujetos que componen la población negra mientras se desarrolló la esclavitud en Estados Unidos de América?
  • ¿Qué normativa jurídica internacional y nacional prohíbe de manera expresa la actividad de la esclavitud?
  • ¿Cuáles principios jurídicos son contravenidos con la práctica de la esclavitud?
  • ¿Por qué la esclavitud transgrede los derechos personalísimos del ser humano, en especial el de la vida, la integridad y la libertad?

Comentarios:

Se dice que cuando el Presidente Abraham Lincoln conoció a Harriet Beecher Stowe en 1962 se dirigió a ella diciéndole: “De manera que es usted la pequeña mujer que escribió el libro que provocó esta gran guerra”. Estas palabras las señaló mientras se desarrollaba la Guerra de Secesión en Estados Unidos de América (1861-1865).

¿Por qué las palabras de Lincoln a Beecher Stowe? Porque el libro “La cabaña del tío Tom” había puesto en discusión uno de los institutos jurídicos más arraigados en parte de la sociedad estadounidense, la esclavitud. Al escribir la autora dicha obra, pone en evidencia el trato cruel y degradante que recibía la población negra en esa época, concibiéndoseles de objetos o cosas y no como personas.

Beecher Stowe fue una abolicionista de la esclavitud contra los negros que luchó a través de la escritura para que los derechos de esa población fueran reconocidos y respetados, dentro de los que destacamos los derechos personalísimos de la vida, la integridad física y psicológica y la libertad.

“La cabaña del tío Tom” se publicó por secciones en 1851 en los periódicos antiesclavistas del momento. El 20 de marzo de 1852 se editó como libro, vendiendo cerca de 300.000 ejemplares en el primer año, por lo que se constituye en la novela más comprada del Siglo XIX. Su trascendencia no influye únicamente el contexto norteamericano donde refuerza el auge del abolicionismo, sino, a los grandes pensadores europeos que empiezan a criticar las leyes esclavistas.

Se puede indicar con seguridad, que “La cabaña del tío Tom” es una narración fundamental que toca los principales cimientos estadounidenses que permitían la esclavitud, por lo que su contribución es invaluable, recordándonos que debemos de trabajar diariamente para que las relaciones de poder con fines esclavistas desaparezcan.

 Los oscuros y aterradores pasos de la esclavitud:
una breve reflexión jurídica de los derechos personalísimos desde “La cabaña del tío Tom”


Por Berny Barquero
[i]
Licenciado en Derecho por la Universidad de Costa Rica
Mediador autorizado por la Dirección Nacional de Resolución Alterna de Conflictos de Costa Rica
Investigador del Proyecto UBACYT 2012-2015 “Infancia Herida. Perspectiva Socio-Jurídica
del Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales Ambrosio Lucas Gioja, Facultad de Derecho, UBA

                     “Mientras el espíritu se halle esclavizado, el cuerpo no podrá ser nunca libre. La libertad psicológica, un firme sentido de la autoestima, es el arma más poderosa contra la larga noche de la esclavitud física”. MARTIN LUTHER KING, JR.

I)             Cuestiones transversales:

La ciencia del Derecho es un universo en movimiento que se transforma a partir de los fenómenos sociales presentes en un determinado contexto. Desde esa premisa, el Derecho es relativo, ajustándose a los intereses y necesidades de la época y el lugar[ii]. Por tal motivo, la conducta humana que alguna vez fue legal hoy posiblemente no lo sea, y a la inversa, lo que en la actualidad es conforme a Derecho en el pasado tal vez no lo era.[iii]

El libro “La cabaña del tío Tom” de Harriet Beecher Stowe describe los graves efectos de la esclavitud en la población negra de mediados del Siglo XIX en distintos lugares de Estados Unidos de América, sobre todo, en el Estado de Kentucky, retratando la vida de personajes como el tío Tom, Elisa y Jorge.

Haciendo una relación de dicha obra con el Derecho en general y en particular con los derechos personalísimos, indicamos que la esclavitud y sus consecuentes tratos degradantes e indignos menoscaban los derechos inherentes que poseen las personas por su condición de humanos, más aún los referidos a la vida, la integridad y la libertad.[iv]

II)            El instituto de la esclavitud vulnera los derechos personalísimos de los seres humanos:

Resulta esencial analizar que durante la época en que se suscitaron los hechos descritos en “La cabaña del tío Tom” no existía en parte de Estados Unidos de América un reconocimiento pleno de la condición de persona para los sujetos negros. Básicamente, el sistema jurídico y social realizaba una segregación racial etiquetándose de “cosa” a la población negra, y por lo tanto, siendo objeto de transacción.

A raíz de esa concepción discriminatoria es que las personas blancas obtienen una categoría “superior” que los legitimaba para efectuar tratos degradantes e inhumanos en contra de la población negra. Así, la esclavitud entendida como  la “(…) condición de un individuo sobre el cual se ejercitan los atributos del derecho de propiedad o algunos de ellos”[v], contraviene los derechos personalísimos de las personas, ya que irremediablemente perjudicarán ciertos bienes jurídicos que han sido tutelados, principalmente por la normativa civil.[vi]

Pero ¿qué son los derechos personalísimos? Según CIFUENTES, son los “derechos subjetivos privados, innatos y vitalicios que tienen por objeto manifestaciones interiores de la persona y que, por ser inherentes, extrapatrimoniales y necesarios, no pueden transmitirse ni disponerse en forma absoluta y radical”.[vii]

De la anterior definición, podemos extraer que los derechos personalísimos son inherentes al ser humano como tal, es decir, toda persona goza de esos derechos, dándose una relación indisoluble entre el sujeto y el objeto de protección. Aparte de la característica de inherencia, los derechos personalísimos son: innatos, necesarios, extrapatrimoniales, imprescriptibles, vitalicios, inalienables, absolutos y autónomos.[viii]

En doctrina se elaboran múltiples clasificaciones de los derechos personalísimos. Para CIFUENTES, los derechos personalísimos pueden agruparse teniendo en cuenta la integridad física, la libertad y la integridad espiritual.[ix]

Sin ofrecer una lista numerus clausus, mencionamos los siguientes derechos personalísimos que poseen las características reseñadas: derecho a la vida, derecho a la integridad física, derecho a la libertad, derecho al honor, derecho a la imagen, derecho a la intimidad y derecho a la identidad. Asimismo, cada uno de estos derechos engloba temas de relevancia jurídica que pueden o no ser derechos amparados en la normativa. Por ejemplo, dentro del derecho a la vida se estudian cuestiones relacionadas al derecho a la salud, el aborto, la eutanasia y el suicidio.[x]

El eje medular de los derechos personalísimos es la dignidad del ser humano, sobre el cual deben de girar los mecanismos de protección del ordenamiento jurídico, ya que en el supuesto de ser transgredido conlleva un daño que podría ser irreparable.[xi]

Si bien los derechos personalísimos no precisan ser reconocidos por la normativa debido a que nacen y son de la persona únicamente por su condición, los mismos se establecen desde la Constitución para luego continuar su regulación a través del ámbito civil e incluso penal.[xii]

En Argentina, el Código Civil vigente desde el 1 de enero de 1871 (Ley N°340)  y sus posteriores modificaciones, no establece un articulado sistemático sobre los derechos personalísimos, como sí lo dispone el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación (aprobado por la Ley N°26.994) en el Capítulo 3 del Título I del Libro Primero. Dicho capítulo inicia con el resguardo a la dignidad, señalando en el art. 51 que la persona humana “(…) es inviolable y en cualquier circunstancia tiene derecho al reconocimiento y respeto de su dignidad”.

Con la práctica de la esclavitud la dignidad de la persona se ve ampliamente menoscabada debido a los tratos crueles que son aplicados para ejercer la dominación. Pero también, como lo relata “La cabaña del tío Tom”, los derechos a la vida, la integridad y la libertad son arrancados de las personas negras, siendo objetos de los oscuros y aterradores pasos de la esclavitud.

III)           A modo de conclusión:

El sistema jurídico y los distintos mecanismos que lo componen resguardan los derechos personalísimos que son inherentes a los seres humanos, estructurando un sistema normativo que permite acceder a esos derechos, dando la posibilidad de resarcimiento y sanción cuando son transgredidos de forma tal que afecta su dignidad. En ese sentido, la esclavitud es prohibida debido a que sus prácticas se constituyen en un grave perjuicio hacia la vida, la integridad y libertad de las personas. Además, la sociedad y el ordenamiento normativo, no pueden ni quieren cargar en su conciencia la continuidad de actos catastróficos como los descritos en “La cabaña del tío Tom”, por ello, se vuelve una necesidad la erradicación de la esclavitud y de los actos que perpetúan esa actividad.


[i] Este ensayo se presentó como evaluación final del curso: “Seminario: Autonomía Progresiva y Derechos Personalísimos”, impartido por los profesores Sandra M. Wierzba y Diego G. Czernizer en la Maestría en Derecho de Familia, Infancia y Adolescencia y en la Carrera de Especialización en Derecho de Familia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

[ii] El Derecho como ciencia no es absoluto, aunque algunos tipos de derechos que lo componen sí lo son, porque luego de su establecimiento en el ordenamiento jurídico no deben suprimirse. Dos ejemplos claros son los derechos humanos y los derechos personalísimos.

[iii] Señalamos el caso específico de la esclavitud y la trata de personas negras en Estados Unidos de América durante los siglos XVIII y XIX, en donde el sistema jurídico permitía la actividad creando no sólo un discurso que la legitimara, sino, instaurando mecanismos legales que fomentaran su práctica. Ese discurso hegemónico de dominación tuvo un componente de coerción física bastante importante, pero además, con el objetivo de  perpetuar el poder durante el mayor lapso de tiempo, hubo un adoctrinamiento psicológico que diferenciaba a las personas negras de los individuos blancos, haciendo que los primeros creyeran que debían estar al servicio de los segundos sin la posibilidad de sublevarse. De tal forma, la esclavitud era legítima tanto en el plano jurídico como en la cuestión moral. Si bien en la actualidad la esclavitud no ha sido suprimida adquiriendo dimensiones bastante complejas de intervenir, existe una prohibición expresa desde el Derecho para que esas prácticas no se desarrollen, dándose al mismo tiempo una sanción social a quienes la practican.

[iv] La protección normativa debe darse en torno al acceso igualitario de los individuos a los derechos fundamentales y a una posible sanción e indemnización cuando aquellos han sido vulnerados.

[v] Art. 1.1 de la Convención sobre la Esclavitud de la Sociedad de Naciones firmada en la ciudad de Ginebra, Suiza el 25 de setiembre de 1926 y vigente a partir del 9 de marzo de 1927.

[vi] En cuanto a la esclavitud, el corpus juris internacional observa la necesidad de erradicar su actividad. SABSAY y ONAINDIA indican que: “Desde el Congreso celebrado en Viena en 1815, la comunidad internacional se preocupó por esta gravísima lesión a la dignidad humana y a partir de 1884/1885 comienzan a elaborarse tratados sobre la materia”. (Sabsay, Daniel Alberto y Onaindia, José Miguel. La Constitución de los Argentinos. 7ªed. Buenos Aires, Argentina: Errepar, 2009. p. 66). La Declaración Universal de Derechos Humanos adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 mediante la Resolución N°217 A (III), dispone en su art. 4 que nadie estará sometido a la esclavitud ni a la servidumbre, por lo que esa institución será prohibida en sus distintas formas. Previa a la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención sobre la Esclavitud ya establecía la obligación de suprimir la esclavitud y prevenir y reprimir la trata de esclavos (art. 2). La Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, la Trata de Esclavos y las Instituciones y Prácticas Análogas a la Esclavitud que entró en vigencia el 30 de abril de 1957, señala en el art. 3.1 que el acto de transportar por cualquier medio o su tentativa se constituye en delito con penas muy severas. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos vigente desde el 23 de marzo de 1976, también determina en su art. 8.1 que ningún ser humano estará sometido a esclavitud. En igual sentido el art. 6.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que entró en vigencia el 18 de julio de 1978. Los postulados del corpus juris internacional son retomados por las legislaciones nacionales de los países. En Argentina, la Constitución de 1994 indica en el art. 15 que los esclavos existentes en el territorio quedarán libres, siendo responsables penalmente los que celebren contratos de compra y venta de personas y quienes los autoricen. La prohibición expresa para desarrollar la esclavitud tiene sustento legal a partir de la desvinculación entre esa práctica y los principios rectores del Derecho, entre los que destacamos el Principio de Igualdad y No Discriminación establecido en los instrumentos jurídicos internacionales. Esa disociación ocurre porque la normativa es clara al mencionar que el ser humano nace en igualdad, con lo cual, los Estados deben garantizar los derechos y libertades fundamentales sin hacer distinción alguna en cuanto a la etnia, color, sexo, idioma, religión, opinión política, nacionalidad, posición económica y de cualquier otra índole.

[vii] Dabove Caramuto, María Isolina y Prunotto Laborde, Adolfo. Derecho de la Ancianidad: Perspectiva Interdisciplinaria. 1ªed. Rosario, Argentina: Editorial Juris, 2006. p. 92.

[viii] Innatos: Los derechos personalísimos comienzan con el origen de la persona, el que puede variar según el país. Necesarios: Para que el marco de protección jurídica sea pleno, el disfrute de los derechos personalísimos es una obligación. Extrapatrimoniales: Por sí mismos no pueden considerarse parte del patrimonio de las personas, encontrándose fuera del comercio. Cuando son lesionados puede surgir un derecho de índole patrimonial que sería cuantificable. Imprescriptibles: No se adquieren o se pierden en el transcurso del tiempo. Vitalicios: El titular de los derechos personalísimos los posee durante su vida. Inalienables: Al estar fuera del comercio de los hombres no son objeto de enajenación o cesión total. Absolutos: Son oponibles ante cualquiera que los lesione (erga omnes). Autónomos: Los derechos personalísimos cuentan con características propias que los distingue de cualquier otro tipo de derechos, incluidos los derechos humanos con los que usualmente se les tiende a confundir.

[ix] “En la integridad física se comprende a la vida que se identifica con la existencia vital del cuerpo, éste y sus partes, la salud y los medios de preservarla u obtenerla, así como el destino del cadáver. En este sector de los derechos de la personalidad se encuentra otro derecho correlativo al derecho de vivir, el derecho de morir en dignidad. (…) La libertad, en el campo privado, tiene muchas derivaciones que se relacionan con el movimiento, la expresión de las ideas, la realización de actos jurídicos, la utilización de la fuerza física y espiritual. La integridad espiritual abarca el honor, la imagen, la identidad, y la intimidad -uno de cuyos aspectos, una de sus manifestaciones más singulares, es el secreto-“. (Dabove Caramuto, María Isolina y Prunotto Laborde, Adolfo. Derecho de la Ancianidad: Perspectiva Interdisciplinaria. 1ªed. Rosario, Argentina: Editorial Juris, 2006. p. 93 y 94).

[x] En cuanto al derecho a la libertad tenemos el derecho de movimiento o tránsito, la libertad de expresión, el derecho de libre asociación, libertad de culto, entre otros.

[xi] “Junto a la vida, íntimamente ligada a su sentido y verdadero valor moral y social, se encuentra el reconocimiento y necesario respeto a la dignidad humana, base y fundamento para la garantía de los demás derechos fundamentales, que sin ella carecen de sentido. Sobre el respeto a la dignidad humana se asienta el orden y la paz social, así como toda organización que se precie de ostentar una legitimación sustancial de su existencia. Derechos fundamentales como la intimidad, la libertad, e igualdad son todos derivados de la dignidad del hombre (…)”. (Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica. Expediente N°11-006114-0007-CO. Resolución N° 2011-008188 de las nueve horas y treinta seis minutos del veinticuatro de junio del dos mil once).

[xii] Desde el ámbito penal se establece un conjunto de normas que protegen los derechos personalísimos. Para mencionar un ejemplo, el Código Penal de la Nación Argentina N°11.179 modificado por la Ley N°26.551 publicada el 27 de noviembre del 2009, tutela el bien jurídico honor, tipificando como delitos la calumnia y la injuria a partir del Título II del Libro II.