Macabeo. En: Las otras puertas CASTILLO, Abelardo


CASTILLO, Abelardo. "Macabeo".
En: Las otras puertas - Seix Barral - Buenos Aires, 2007.
176 p.
ISBN 978-950-731-526-8

Indización Juridica

DDHH > DISCRIMINACIÓN/ DELITOS CONTRA LA HUMANIDAD/ GENOCIDIO

Vinculación:

Un niño que busca su identidad de judío, es agredido repetidas veces por sus compañeros.

Citas textuales:

“Samuel Milman tenía ocho años cuando, por primera vez, creyó entender que el mundo es complejo. Lo entendió en la escuela, y no poruqe durante la clase la maestra hubiera explicado esa cosa, la regla de tres, sino porue ahora, en el recreo, Marisa se había puesto las manos detrás de las orejas, imitando pantallas y estaba diciéndole:

– Orejudo judío.

Después, con exagerado desprecio, le había sacado la lengua y salió corriendo.” (pág. 155)

“Y quería decir que Sammy era muy pequeño para saber ciertas cosas, en especial si se trataba de cosas referentes a Chelmo o a Treblinka. O a Auschwitz. Pero Raquel, que tenía dos años menos que Sammy y ahora estaba tomada de su mano, dijo:

– Yo ya sé. Ahí mataban a las personas.

Luego en el cobertizo, el chico preguntó:

– Pero, por qué.

Raquel se había encogido de hombros. Estaba muy ocupada en perseguir con una ramita a esa hormiga, la que llevaba una hoja muchísimo más grande que ella sobre la espalda. Parece un velero.

– Por qué va a ser –dijo-. Porque eran judíos.” (pág. 157)

“En el Este, hasta el presente, la operación se lleva a cabo mediante gases de combustión. Ellos, con la ropa todavía puesta, marchan a través de rampas colocadas a la altura de los vagones y pasan directamente a las cámaras. En el garaje próximo los motores…se ponen en marcha; el gas de los motores es llevado a las cámaras por medio de las tuberías. El método es deficiente. A veces los motores no funcionan y el proceso se retarda…Posteriormente se les quita la ropa, y rociándolos con nafta, se los crema en parrillas hechas de rieles…la mayor dificultad consiste en que los motores no siempre funcionan en forma pareja. Muchos pierden el conocimiento y es menester ultimarlos a tiros. En mi opinión habría que hallar el modo de hacerlos entrar desnudos en las cámaras; esto aceleraría la operación.” (pág. 158)

“Porque había dado vuelta la foto y la estaba mirando. Y a pesar de todo, estuvo un rato sin moverse; a pesar de que aquel oficial nazi era papá Benjamín, su fotografía: una instantánea dedicada a Gretel, a mamá, en su primer glorioso día de Standartenfürer, Auschwitz, 1942. Alemania. Samuel, que de pronto se llamaba Adolph, se quedó quieto mirando la foto.” (pág. 172)