El mar y la serpiente BOMBARA, Paula


BOMBARA, Paula. El mar y la serpiente - 2a ed. - Buenos Aires : Norma, 2015.
112 p.
ISBN 978-987-545-683-9

Indización Juridica

DERECHO PENAL > HABEAS CORPUS / DESAPARICIÓN FORZADA DE PERSONAS
DERECHOS HUMANOS > VIOLACIÓN DE DDHH

VINCULACIÓN

Obra que a través del fluir de la conciencia de una nena chiquita relata la persecución de su familia durante los años de la última dictadura militar. La preocupación principal de la protagonista es saber dónde se encuentra su papá, que fue víctima del Terrorismo de Estado.

CITAS TEXTUALES

  • ¿Y papá? (Pág. 19).
  • Papá se perdió en bici (Pág. 23).
  • Cuando te morís el cuerpo no sirve más. Ahora papá nos mira desde el cielo (Pág. 26).
  • Tu abuelo se fue a presentar un habeas corpus (Pág. 59).
  • No podemos cambiar el pasado. Lo que sí podemos hacer es recordar que nos faltan injustamente (Pág. 112).

INTERROGANTES

  • ¿El habeas corpus logró siempre cumplir su finalidad?
  • ¿Hay tipos especiales de habeas corpus?
  • ¿Es operativo en caso de Estado de Sitio? ¿En algún momento no lo fue?

COMENTARIOS

Por Clara Rombolá.
Estudiante de Abogacía (Universidad de Buenos Aires).
cbrombola@gmail.com

EL MAR Y LA SERPIENTE

“Si quiero me toco el alma,

pues mi carne ya no es nada”

Luis A. Spinetta

El fluir de la conciencia de una nena chiquita, de eso trata este libro. Es la mirada desnuda de sesgos, la perspectiva infantil de lo que ocurría en el seno de una familia perseguida por el Terrorismo de Estado durante los años de la última dictadura militar en la Argentina.

El soliloquio de la narradora nos abre paso a su inconsciente, a imágenes y pensamientos íntimos, sensaciones y recuerdos que guían al lector en la reconstrucción de su historia. Su vida transcurría como la de cualquier niña de su edad, pero todo cambió de repente cuando su papá se perdió en bici. El lector comprende al instante lo que ha sucedido y se convierte en testigo del proceso de decodificación que atravesó la pequeña, que si bien presenciaba todo, por su corta edad le era difícil comprender qué había pasado.

 El relato se desarrolla a fuerza de interrogantes, al mismo tiempo que documenta la vida de persecución sufrida por la protagonista y su madre. Mudanzas constantes, cortes de pelos e infinidades de tíos desfilaban con caos a su lado, pero la pregunta estaba siempre presente: ¿y papá? Las explicaciones de los adultos no servían en absoluto.

Cuando te morís el cuerpo no sirve más. Ahora papá nos mira desde el cielo” .Esta frase marca el punto de inflexión que dejó abiertamente planteado lo que se fue insinuando desde el comienzo. Lo ocurrido se sospechaba, estaba latente, la tensión iba in crescendo y explotó con aquel diálogo en el que la madre de la niña le confesó, no sólo por qué el padre no estaba, sino que tampoco volverían a verlo.

Al mismo tiempo, esta línea importa porque muestra con crudeza el meollo principal de la novela: la ausencia injustificada de alguien. Se explicita el problema que el Derecho no supo abordar, su falla en la protección de libertad física.

Por aquellos años, las garantías constitucionales se encontraban suspendidas. Dentro de ellas, el habeas corpus fue la más afectada, tanto en su vigencia, como en su efectividad.

El mentado instituto, aunado a la desidia y connivencia de los distintos poderes judiciales, no consiguió evitar la desaparición de 30.000 personas a manos del Terrorismo de Estado.

Tu abuelo se fue a presentar un habeas corpus”. Habeas corpus es una locución latina cuya traducción literal podría ser “que tengas tu cuerpo” o “eres dueño de tu cuerpo”. Como su nombre indica, es una garantía cuyo fin es proteger la libertad física o de locomoción por medio de un proceso judicial sumario[1].

La libertad, asegurada en el artículo 14 de nuestra Carta Magna, es protegida contra injerencias arbitrarias por medio del artículo 18 del mismo corpus, que estipula que nadie puede ser arrestado sino en virtud de orden escrita emanada de autoridad competente.

La primera norma en prever dicho instituto fue la Ley 48 de 1863, para luego ser incorporado al Código Procesal Penal de la Nación en 1888, y no fue hasta 1949 que obtuvo jerarquía constitucional.

El fracaso del Derecho es gravísimo, pues el habeas corpus hubiese sido una herramienta útil para encontrar al padre de la narradora, sin embargo -y como solía acontecer- sólo fue un intento vano, incapaz de mostrar resultado alguno, y que tampoco supo detener el estado de incertidumbre angustiante.

Para ese entonces, ya por mérito de la dictadura de 1955, la Constitución de 1949 se encontraba derogada, y con ella, la garantía bajo análisis. El punto álgido de su inoperatividad se dio durante la dictadura militar de 1976, tiempo en el que transcurre la narración que nos ocupa.

Recién en el primer año del gobierno del Dr. Alfonsín las cosas volvieron a la normalidad. Se sancionó la Ley de Habeas Corpus, que estipula el estándar mínimo de protección en todo el país, al tiempo que se incorporó al derecho interno la Convención Americana de Derechos Humanos. En consonancia con estos aires de cambio, el discurso de la niña adquiere más forma y sentido. Al respecto, es notorio el paralelismo entre los primeros años de dictadura -donde todo era confuso y un velo de silencio envolvía la dolorosa situación que atravesaba el país- con la conciencia de la protagonista, cuyo funcionamiento entrópico arrojaba un sinfín de asociaciones y pensamientos fugaces, que si bien esbozaban cierto panorama, no era enteramente explícitos sobre lo que había pasado.

En efecto, una vez crecida y con la democracia de vuelta, la niña se atrevió a escudriñar aquellos recuerdos ininteligibles de los primeros años de infancia. En este punto, la técnica narrativa ya no es la misma, para contar y entender la verdad la narradora no hizo uso del incoherente fluir de la conciencia, en cambio,  se valió de diálogos ordenados, cronológicos y explicativos.

El informe Nunca Más pone de manifiesto la fe que tenían los familiares en el funcionamiento del habeas corpus, pues “las estadísticas que brindan los registros de la Cámara Criminal y Correccional Federal son por demás elocuentes. Sin contar ninguna reiteración del pedido, la cantidad de presentaciones efectuadas en el período 1979-1979 sólo en ese fuero de la Capital Federal asciende a 5487 recursos, contra 1089 del período 1973-1975 y 2848 del período 1980-1983. La misma proporción, aunque sean diferentes los guarismos, se repiten en las principales ciudades del interior del país. Se debe decir que los resultados en ningún caso respondieron a tan grandes expectativas[2].

No podemos cambiar el pasado. Lo que sí podemos hacer es recordar que nos faltan injustamente”. El artículo 43 de nuestra Constitución terminó de completar el dispositivo protectivo al disponer que procede contra “todo acto u omisión de autoridades públicas o de particulares que (…) con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta (…) cuando el derecho lesionado, restringido, alterado o amenazado fuera la libertad física (…) o en de desaparición forzada de personas, la acción de habeas corpus podrá ser interpuesta por el afectado o por cualquiera en su favor y el juez resolverá de inmediato, aun durante la vigencia del estado de sitio”.

La niña de El mar y la serpiente no tiene nombre, ni características, ella representa a todas las niñas que pasaron por lo mismo; su papá no tiene rostro, su papá es uno y puede ser cualquiera de los otros veintinueve mil novecientos noventa y nueve. Su triste historia nos involucra a todos, y los trazos de nuestro desgarrador pasado laten en nuestra Constitución, que obligada por él, no sólo prevé el habeas corpus clásico, si no que incluye también un tipo especial por desaparición forzada de persona.

Ahora, nada puede quitarnos el último recurso para subsanar las ausencias injustificadas, ni siquiera el estado de sitio permitiría su restricción.

BIBLIOGRAFÍA

– BOMBARA, P.;  El mar y la serpiente, Norma, Ciudad de Buenos Aires, 2015.

– TAUBER, N.; Habeas Corpus, en Constitución Comentada (Gargarella y Guidi, directores), Thomson Reuters 2016 (en prensa).

– SOLA, J. V.; Manual de Derecho Constitucional, La Ley, Buenos Aires, 2010, pp. 595-599.

– Constitución Nacional de la República Argentina.

[1] Definición tomada de Sola, Juan Vicente,“Manual de Derecho Constitucional”, La Ley, Buenos Aires, 2010, p. 595.

[2] Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, Nunca Más, Eudeba, Buenos Aires, 2006, pp. 404 – 405 citado en “Habeas Corpus” de Tauber, Nicolás.