La muerte lenta de Luciana B. MARTÍNEZ, Guillermo


MARTÍNEZ, Guillermo. La muerte lenta de Luciana B. - 1a ed - Nueva York : Rayo-Planeta-Harper Collins, 2008.
ISBN 978-0-06-156551-9

Indización Juridica

DERECHO ADMINISTRATIVO > DERECHO A OFRECER Y PRODUCIR PRUEBA
DERECHO CIVIL> OBLIGACIONES Y CONTRATOS > RELACIÓN DE CAUSALIDAD/ABOGADOS
DERECHO CONSTITUCIONAL > DERECHO DE DEFENSA / VALOR JUSTICIA
DERECHO LABORAL> VIOLENCIA LABORAL O DESPIDO
DERECHOS HUMANOS> VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Vinculación:

Novela policial y de suspenso en la que se discurre sobre la medida justa del castigo, y que propicia reflexiones acerca del ejercicio de la abogacía en la actualidad y sus consecuencias en la vida de las personas.

Citas textuales:

  •  “Fuimos al estudio de la abogada ese mismo día…Me pidió que le contara todo y se lamentó de que él no hubiera estado un poco más insistente y que hubiéramos tenido ese único episodio… Tuve que decirle que no hubo en realidad ninguna clase de violencia…El juicio, me explicó, derivaría finalmente en una demanda laboral por los aportes sociales y de jubilación que él no me pagaba…Era una cantidad que me pareció fabulosa, más de lo que había ganado en todo ese año de trabajo. Me dictó para que escribiera con mi letra el texto de una carta documento. Yo le pregunté si no podíamos cambiar en el encabezamiento la fórmula de acoso sexual por otra más leve. Me dijo que de ahora en más tenía que hacerme a la idea de qué él era mi enemigo y que de todos modos él rechazaría todo lo que le estábamos imputando. Fui sola al correo. Mientras esperaba en la cola tuve el presentimiento de que estaba por poner en marcha algo que tendría consecuencias irreparables, que aquella carta tenía un poder destructivo, retorcido y oculto. Nunca en mi vida me había sentido así, como si estuviera por disparar un arma. Sabía que de un modo u otro le haría un daño, más allá del dinero que debiera pagarme. Estuve a punto de retroceder y creo que si hubiera dejado pasar un día, no la habría enviado. Pero ya había llegado hasta ahí y todavía me sentía humillada. Me parecía terriblemente injusto que me hubiera quedado sin mi trabajo, cuando siempre había sido impecable con él. Hasta cierto punto me parecía correcto que él debiera pagar con algo” (p. 39-41).
  • “Lo que había sucedido entre los dos a solas en un cuarto cerrado era para los jueces indiferente: nunca podrían decidir entre la palabra de uno y de otro…A la justicia no le importa cuál es la verdad…sino sólo las versiones que pueden demostrarse…” (p. 136).
  •  “…la ley antigua del Talión, que figura ya en el Código de Hammurabi: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano. Una ley que estamos acostumbrados a juzgar como cruel y primitiva. Y sin embargo, bien mirada, tiene ya una escala humana, un elemento de equiparación en sí mismo piadoso: el reconocimiento del otro como un igual, y una limitación, un refrenamiento, en la represalia…” (p. 140).

Interrogantes:

  • ¿Puede el abogado desempeñar adecuadamente sus funciones de informar y hasta guiar al juez –quien deberá desentrañar la verdad en el conflicto- recurriendo a la falsedad? ¿Acaso la justicia –como principio- puede concebirse como ajena a la verdad? ¿Qué rol juega el derecho de defensa, para responder a tales interrogantes?
  •  En materia de daños causados a las personas, ¿qué lugar ocupan actualmente la prevención, la reparación y el castigo? ¿qué lugar han ocupado dichos conceptos en la evolución del Derecho, a lo largo de la Historia? ¿y en las distintas disciplinas jurídicas –Derecho Civil, Derecho Penal, etc.-?

Comentarios:

a. Sobre la búsqueda de la “verdad” y el “derecho de defensa” en el contexto de un juicio: Resulta por cierto frecuente que en un proceso judicial los valores mencionados entren en conflicto. En la novela bajo análisis, se sugiere tal posible conflicto, según surge de algunos de los párrafos citados textualmente.

Y podría afirmarse que la inviolabilidad del derecho de defensa, por ser de raigambre constitucional (art. 18 CN argentina), responde a un valor superior, habilitando así  un área de reserva para el titular del derecho y aún para el abogado, en sus relaciones con terceros.

Ciertas normas formales parecen avalar este criterio de acuerdo al cual lo fundamental sería preservar el derecho de defensa aún a costa de quedar afectado el principio de veracidad: así por ejemplo, si bien se exige la verdad del testigo, disponiéndose una sanción penal para el caso de incumplimiento (conf. art. 440 Código Procesal Civil y Comercial de la Nación Argentina -CPCCN-: “…los testigos prestarán juramento o formularán promesa de decir verdad, a su elección, y serán informados de las consecuencias penales a que pueden dar lugar las declaraciones falsas o reticentes”), para la prueba confesional, también se exige juramento o promesa de decir verdad, mas no se explicita la existencia de un castigo para el supuesto de declaraciones falsas o reticentes (conf. art. 404 CPCCN). A su vez, la ley procesal obliga a formular negativas específicas sobre hechos a veces desconocidos, para evitar la aplicación de presunciones adversas  (por ej., el art. 356 CPCCN establece que en la contestación de demanda, el accionado deberá “…1) Reconocer o negar categóricamente cada uno de los hechos expuestos en la demanda… Su silencio, sus respuestas evasivas, o la negativa meramente general podrán estimarse como reconocimiento de la verdad de los hechos pertinentes y lícitos a que se refieran…”).

En el ámbito penal, y de acuerdo al art. 296 del CP de la Nación Argentina: “El imputado podrá abstenerse de declarar. En ningún caso se le requerirá juramento o promesa de decir verdad ni se ejercerá contra él coacción o amenaza por medio alguno para obligarlo, inducirlo o determinarlo a declarar contra su voluntad…”, disposición que sin duda responde al principio según el cual nadie se halla obligado a declarar contra sí mismo (art. 18 de la Constitución Nacional).

Y dado que el abogado -como mínimo- acompaña a su cliente en sus presentaciones judiciales,  participa de algún modo de estas “ficciones” jurídicas, que de hecho, contrarían la verdad material.

La cuestión comentada luce en sí polémica, y la equidad sugiere rescatar el principio de defensa en juicio como esencial, mas no absoluto, actuando los tribunales como intérpretes de sus límites en cada caso.

b. Acerca de la reparación del daño: Cabe comentar que en el Proyecto de Reforma de Código Civil y Comercial (conf. decreto presidencial 191/2011), actualmente con tratamiento parlamentario en la Argentina, se reconoce a la responsabilidad civil tres tipos de funciones: preventiva, punitiva y resarcitoria.