1984 Orwell, George


Orwell, George. 1984 - Buenos Aires, : Grupo Editorial Planeta S.A.I.C/ Booket.
352 p.
ISBN 9788499890944

Indización Juridica

FILOSOFÍA DEL DERECHO > ÉTICA /FICCIÓN JURÍDICA/FUERZA DE LEY / AUTORIDAD/ PODER / SISTEMA NORMATIVO / TEORÍA DE LA JUSTICIA
DERECHO PENAL > POLÍTICA CRIMINAL / PREVENCIÓN DEL DELITO
DERECHO ADMINISTRATIVO > ORGANISMOS DEL ESTADO / RESPONSABILIDAD DISCIPLINARIA / PODER DE POLICÍA / CONTROL ESTATAL

VINCULACIÓN:

A través de la ficción el autor invita a reflexionar sobre la construcción y sostenimiento de la verdad a través del aparato estatal. Haciendo una descripción cercana de los regímenes totalitarios, mediante un juego de nombres contradictorios y los elementos propios de una novela, quedan planteadas aquí características reales del Estado y cómo a través del Poder Judicial, entendido como función o ejercicio de la justicia, se pueden construir o bien reproducir conceptos tenidos por verdades, que se encuentran ya instaurados en el pensamiento social y político en general.

CITAS:

-“El que controla el pasado controla también el futuro, y el que controla el presente, controla el pasado”; “Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo” (p. 41, 42).

-“¿Por qué nos aferramos al poder?, ¿Cuál es nuestro motivo?, ¿Por qué deseamos el poder?”…“Se trata de esto: El Partido quiere tener el poder por amor al poder mismo. No nos interesa el bienestar de los demás, solo nos interesa el poder. Ni la riqueza, ni el lujo, ni la felicidad; solo el poder, el poder puro”…“El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo”…“El poder es poder sobre los seres humanos, sobre el cuerpo, pero especialmente sobre el espíritu…controlamos la materia porque controlamos la mente”; “No basta con la obediencia si no sufre, el poder radica en infligir dolor y humillación” (p. 275-278).

 -“¿Cuántos dedos tengo aquí Winston?; – Cuatro; – ¿Y si el Partido dijese que no son cuatro sino cinco? Entonces, ¿cuántos hay?” (p. 262).

-“Lo más fácil era confesarlo todo – fuera verdad o mentira – y comprometer a todo el mundo. Además en cierto sentido, todo ello era verdad”(p. 256).

-“El Partido no destruye a sus enemigos, sino que los cambian. En la Edad Media existía la herejía, intentaron erradicarla y no funcionó, terminaron por perpetuarla, ya que morían sin abandonar esas creencias. Los nazis alemanes y los comunistas rusos, deshacían moralmente y físicamente a las personas por medio de la tortura y el aislamiento hasta convertirlos en seres despreciables. Sin embargo esos muertos se convertían en mártires”…“¿Por qué ha vuelto a suceder esto? En primer lugar, porque las confesiones eran forzadas y falsas. Nosotros no cometemos esa clase de errores. Todas las confesiones que salen de aquí son verdaderas. Nosotros hacemos que sean verdaderas”…”No destruimos a los herejes, porque se nos resisten; mientras nos resisten no los destruimos. Los  convertimos, captamos su mente y alma…lo traemos a nuestro lado, no en apariencia, sino verdaderamente en cuerpo y alma.” (p. 266, 267)

-“Lo aceptaba todo. El pasado podía ser alterado. El pasado nunca había sido alterado…Recordó haber pensado lo contrario, pero estos eran falsos recuerdos.” (p. 291).

-“Todo alcanzaba la perfección, la lucha ya había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Hermano Grande.” (p. 311).

INTERROGANTES:

-¿Cómo determinar las construcciones realizadas por un sistema político–social, que pueden condicionar la vida personal de sus miembros?

-¿Cómo mantener equilibrada la percepción de la realidad, frente al Poder Estatal, manteniendo un criterio y opinión formada?

-¿Cómo es posible relacionarse con el Poder Estatal sin ser condicionado en el discernimiento personal?

-¿Con qué herramientas cuentan las personas para analizar la construcción de las verdades vinculadas a la Justicia y en torno a ello, para estudiar las resoluciones del Poder Judicial?

EDITORES: Paula de Zavaleta (paula.dzf@gmail.com) –selecciones de citas- y Damian Manuel Barneche (email: damianbarneche@yahoo.com.ar).

COMENTARIO

Por Paula de Zavaleta,

Abogada (UBA)

Actualmente iniciando la Carrera de Especialización en Derecho Penal (UBA)

email: paula.dzf@gmail.com

                                   “UNA JUSTICIA DISTÓPICA”

                                                                             

                                                                  “La verdad es una ilusión, una ilusión

                                                                    sin la cual  no  podemos  sobrevivir.”

F. NIETZSCHE

I – Primeras aproximaciones

     La pregunta por la verdad es y ha sido objeto de debate entre teólogos, filósofos y lógicos, a lo largo de siglos, considerándose un tema concerniente al alma, la razón, la experiencia y aún en nuestros días sigue siendo tema de investigación científica, así como de fundamentación filosófica.

En el campo de lo jurídico, el término tampoco tiene una única definición en la que estén de acuerdo la mayoría de los estudiosos, hay posiciones diferentes acerca de cuestiones como: ¿De qué forma se construye la verdad judicial?, ¿Con qué criterios podemos identificarla y definirla?, ¿Es objetiva o subjetiva, relativa o absoluta?, ¿Juega un papel neutral en los discursos?

A pesar de todas las marchas y contramarchas, no podemos dejar de desconocer el papel fundamental que ha jugado en los diferentes períodos históricos y regímenes gubernamentales. La historia de los discursos, es la historia sobre la verdad misma. Incluso aquellos que surgen en momentos anteriores, no son eliminados por los que aparecen en un momento histórico posterior, sino que permanecen en forma manifiesta, oculta y/o latente. Los discursos, no son ‘naturales’, no han estado allí desde siempre, sino que tienen un origen histórico claramente ligado a actos de poder. Todo acto discursivo es un acto de poder. En cualquier pensamiento, disciplina, forma de expresión o conocimiento, podemos ver como ‘la verdad’, tiende a generar y reproducir relaciones de poder. Pero el lugar donde se ha desarrollado por excelencia esta construcción social y jurídica de la verdad, ha sido el proceso judicial.

Con el surgimiento del Estado burocrático, se introduce el moderno método de la ‘Inquisición’ para devenir en ‘la forma’, por antonomasia, de hallar la verdad jurídica, aún hasta la actualidad. Este elemento es tomado de una forma paroxística en la aludida obra‘1984’, en la cual se puede dar cuenta de la inseparable dupla saber-poder, propia de las sociedades y organizaciones disciplinarias que reproducen actitudes totalitarias y represoras; y sobre todo, en el proceso judicial que aparece como una forma de ‘arrancar la verdad’ en el que la verdad y la justicia en sí mismas, no interesan o inclusive no existen.

George Orwell (1903-1950), escritor y periodista británico, sintetiza y reproduce este concepto. Sus obras llevan la marca de las experiencias personales vividas por el autor en tres etapas de su vida: su posición contra el imperialismo británico, su lucha a favor de la justicia social de los trabajadores de Londres y París, y por último su rechazo hacia los totalitarismos nazi y stalinista tras su participación en la Guerra Civil Española. En sus dos novelas críticas con el totalitarismo y publicadas después de la Segunda Guerra Mundial, ‘Rebelión en la granja’ (1945) y sobre todo ‘1984’ (1949), crea el concepto de ‘Gran Hermano’, que desde entonces pasó al lenguaje común de la crítica de las técnicas modernas de vigilancia.

La justicia orwelliana se sostiene en un mecanismo ejemplificador, legitimador y ritualizante, tendiente a seguir reproduciendo relaciones de poder, formar y construir realidades, a través de un engranaje omnipresente y cruel,  en una sociedad disciplinaria controlada por la figura del ‘Hermano Grande’, que ‘todo lo ve’, ‘todo lo escucha’ y ‘todo lo dispone’.

A lo largo de este trabajo desarrollaré acerca de los principales elementos políticos, históricos y sociales de este Superestado, que se describen a través de la obra, para culminar haciendo referencia al sistema judicial y penal como piedra angular de todo orden político-social. Donde los jueces o personas encargadas de impartir justicia no ocupan un lugar menor en la construcción de la verdad.

II – La construcción social de la ‘irrealidad’

La novela tematizada se localiza en una futura Londres, parte de una región llamada Franja Aérea 1, que alguna vez fue llamada Inglaterra, a su vez, en un inmenso estado total: Oceanía. La sociedad de Oceanía está dividida en tres grupos o clases sociales: los miembros del Partido Interior (el cerebro del Estado), los miembros del Partido Externo (las manos del Estado), y por último una masa de gente marginada y aislada de la política, Los Proles. Los individuos de esta sociedad viven sometidos a un control permanente y total por parte del ‘Hermano Grande’ y a una propaganda partidaria alienante que los desmoraliza y les impide pensar críticamente. El Partido único y todopoderoso vigila sin descanso todas las actividades cotidianas de la población y de cada individuo, inclusive en las calles y casas mediante un dispositivo específico de vigilancia: las “Telepantallas“.

El estado suprime todo derecho y capacidad de elección y los condena a una existencia poco más que miserable, con el temor de perder la vida o sufrir tormentos espantosos, si no demostrasen suficiente fidelidad y adhesión a este ‘semidios’. Para ello se organizan numerosas manifestaciones donde se requiere la participación activa de los miembros, gritando las consignas favorables al partido, vociferando contra los supuestos traidores. Solo con el fanatismo desmesurado se puede escapar a la omnipresente vigilancia de la ‘Policía del Pensamiento’.

El personaje principal de la novela, Winston Smith, trabaja en el Ministerio de la Verdad y su cometido es reescribir la historia. De esta forma se reconstruye la realidad pretendida por el partido y se destruye todo suceso ocurrido efectivamente. Winston es así un objeto más de la inmensa cantidad de cuerpos dóciles a moldear por el sistema burocrático estatal,[1] mediante el trabajo y el adiestramiento, con una mecánica de poder que se ejerce incesantemente a través de una serie de dispositivos de vigilancia que constituyen la ‘sociedad panóptica’.[2]

Con el proceso de racionalización iniciado en la Modernidad, entendido como un proceso de profesionalización y burocratización de los órganos encargados de administrar el poder, se produce una “deshumanización de los objetos burocráticos’’,[3] los sujetos se vinculan entre ellos como si fueran cosas, son simples piezas autómatas del engranaje moderno, perfectamente sustituibles, técnicamente eficientes y moralmente indiferentes. La racionalidad instrumental, en términos weberianos, es el rasgo característico de la administración burocrática de 1984, la cual posee sus propias tecnologías de poder:

  1. El partido. El ENGSOC (English Socialism) es la organización a la que han de pertenecer todas las personas, a excepción de Los Proles, que constituyen el 85% de la población. Estos últimos están mantenidos en la miseria, pero se les entretiene de diversas formas por parte del Partido para preservar el contento de su situación. Sólo saben obedecer órdenes y se los considera incapaces de rebelarse.

     Los lemas en los que se sustenta el Partido son: “La Guerra es Paz”, “La Libertad es Esclavitud”, “La Ignorancia es Fuerza”. En la novela el personaje O’Brien, miembro del Partido, explica su significado real, invirtiéndolos:

     -“La Paz es Guerra”, ya que la guerra provoca que los ciudadanos no se levanten contra el Estado ante el temor al enemigo; de esta manera se mantiene la paz.

     -“La Esclavitud es Libertad”, pues el esclavo se siente libre al no conocer otra cosa.

     -“La Ignorancia es Fuerza”, debido a que la ignorancia evita cualquier posibilidad de pensar y rebelarse contra el Partido.

De esta forma, los discursos y banderas, aparecen como elementos propagandísticos instauradores y naturalizadores de determinadas verdades, como ciertas, buenas y justas. Nada existe fuera de estos eslóganes. Así podemos ver claramente como la verdad no es algo dado de forma a-priori, sino que es construida socialmente en función de relaciones de poder. Para mantener estas verdades fundamentales en la psiquis de los individuos, es utilizada la famosa ‘Policía del Pensamiento’ como otro mecanismo más de control, y así evitar el ‘crimental’ (crimen de pensamiento), delito esencial que contenía en sí a todos los demás. En este Derecho Penal de autor, no es necesario que la persona cometa el ‘ilícito’, basta con que este se lleve a cabo en la órbita privada de su pensamiento. De este modo se da una anticipación de la pena.

También el trabajo, las canciones, desfiles, actividades colectivas, instrucción militar desde la infancia, cumplen este rol, pero sobre todo los discursos. Así se inventaban diariamente una victoria en el frente, alguna muerte heroica o algún triunfo de superproducción en la economía.

  1. La centralización de poderes. En 1984 el poder del sistema gubernamental se divide en cuatro edificios que se encuentran bajo el control del Hermano Grande. Este supuesto lídersuple a todo personaje político. Él es el comandante, jefe, guardián, juez supremo y mismo Dios. No existe la independencia de poderes en este Estado total. Los Ministerios son los siguientes:

– El Ministerio del Amor (Minimor), que se ocupa de administrar los castigos y la tortura para reeducar a los miembros del Partido inculcando un amor incondicional al Hermano Grande y a las ideologías del Partido.

– El Ministerio de la Paz (Minipaz), el cual se encarga de asuntos relacionados con la guerra y se esfuerza para lograr que la ficticia contienda sea permanente. Si hay guerra con otros países, el país está en ‘paz’ internamente.

– El Ministerio de la Abundancia (Minidancia), es el encargado de la economía y de conseguir que la gente viva al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento. En otras palabras, se encarga del hambre.

– El Ministerio de la Verdad (Miniver), es el departamento fundamental para el funcionamiento del sistema. Se dedica a manipular y destruir documentos históricos de todo tipo (fotografías, libros, periódicos) para conseguir que la evidencia del pasado, coincida con la versión oficial de la historia mantenida por el Partido. La mutabilidad del pasado es el eje central del ENGSOC. El Miniver se encarga de la mentira, que en definitiva, será verdad. Por medio de la reescritura del pasado se controla la realidad. Esto dependía completamente del entrenamiento de la memoria de las personas, ya que si todos los demás aceptaban la mentira que impuso el Partido, si todos los testimonios decían lo mismo, entonces la mentira pasaba a la historia y se convertía en verdad. Como decía el slogan del Partido: “El que controla el pasado controla también el futuro, y el que controla el presente, controla el pasado”. Así, el pasado, alterable por naturaleza, nunca había sido alterado y “Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo” (ORWELL 1949: 42)

Aquí podemos ver claramente la relación entre saber y poder. Quien ejerce el monopolio de cierto conocimiento, retroalimenta y legitima determinada forma de poder. Así se puede evidenciar, como la realidad social y la verdad están socialmente construidas y siempre esta última es una estabilización precaria de acuerdos de sentido. (RUIZ 2001: 79)

  1. El lenguaje. Al igual que en todo régimen totalitario, el ENGSOC posee su lenguaje propio: la ‘neolengua’. El objetivo de crear tal vocabulario era sustituir a la ‘viejalengua’, para así dominar el pensamiento de los miembros del Partido, y hacer inviables otras formas de pensar contrarias a los principios del ENGSOC. Lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado. La idea es pronunciar palabras casi sin razonar, de allí la abreviación de las palabras o el cambio de su sentido si ello no fuera posible. Por ejemplo: la palabra libre no podía utilizarse en su viejo significado de “políticamente libre” o “intelectualmente libre” ya que la libertad política e intelectual ya no existían como conceptos. A su vez las palabras de la neolengua se dividen en tres clases:

     -El Vocabulario A, que consistía en palabras de uso cotidiano como: comer, beber, trabajar, subir, bajar, etc., pero con un número mucho más pequeño y un significado más restringido.  La gramática, jugaba un papel esencial.  Así, por ejemplo, la palabra malo se convertía en ‘inbueno’.

El Vocabulario B, consistía en palabras que habían sido construidas con fines políticos y eran en todos los casos compuestas, como: bienpensar (ortodoxia), doblepensar (habilidad de mantener en la cabeza dos pensamientos contradictorios); como también eran utilizados eufemismos: gozocampo (campo de trabajos forzados), purgas o vaporizaciones (eliminación física).

El Vocabulario C, era complementario de los otros dos y contenía términos científicos y técnicos sin errores gramaticales, pero que expresaban una no-verdad. Por ejemplo: “Todos los hombres son iguales”.

Estos ejemplos mencionados, permiten dar cuenta de cómo la verdad surge de interacciones lingüísticas, el lenguaje construye realidad e instituciones sociales y de como comprendiendo los ‘juegos de lenguaje’,[4] podemos dilucidar a las mismas.

  1. El enemigo común. Emmanuel Goldstein representa al ‘otro’, al ‘enemigo natural’ o ‘enemigo político’.[5] Según la historia oficial fue uno de los fundadores del partido, al cual traicionó para formar una nueva organización llamada “La Hermandad” que se dedica a promover su caída. Este conocido mito de “la puñalada por la espalda”[6] es utilizado con fines de propaganda, como en la transmisión de “Los Dos minutos de Odio”, para acrecentar el amor hacia el Hermano Grande.

La guerra falsa, cumple la misma finalidad, responde a la necesidad de hallar una negatividad para formar un ‘adentro’ perfectamente integrado. En toda construcción política siempre hay un exterior que la constituye.

  1. El control de las relaciones interpersonales. Las disciplinas sobre los cuerpos son ejercidas mediante la utilización de lo que Foucault llama Vigilancia jerárquica,[7] aquella que se aplica sin ser vista y permite un control no solo externo, sino sobre todo un control interno en la persona. Esta tecnología era aplicada a las relaciones amorosas y sexuales, las cuales estaban permitidas solamente con una finalidad reproductiva que asegurara la continuidad del Partido en el poder. “El poder habría instaurado un dispositivo de sexualidad para decir no al sexo” (FOUCAULT 1977: 170) Las emociones, al ser observadas constantemente por las telepantallas, perdían toda privacidad y solo se aceptaban sentimientos de temor, miedo y odio basados en engaños y denuncias. La liga Juvenil Anti-Sex y Los Espías, eran las organizaciones promovedoras de estos valores con los cuales se educaban a los niños. Todo casamiento debía ser previamente aprobado por el Partido y tal permiso era negado, si la pareja demostrare estar físicamente enamorada.

Por medio de estos ejemplos, se puede percibir el funcionamiento de los mecanismos de control y poder, donde este no solo se encuentra localizado en el Partido o la figura del Hermano grande, sino que circula en todas direcciones hasta llegar a los puntos más pequeños de la sociedad.

III. Opresión resistida

Winston Smith vive en una Londres virtual de 1984, en un mundo dividido en tres superpotencias, que han estado en guerra desde tiempos inmemorables. OCEANÍA, EURASIA y ESTASIA, cuyas ideologías son: el ENGSOC, el neobolchevismo y lo que se conoce como ‘adoración a la muerte’, respectivamente. Las condiciones de vida de los tres superestados son prácticamente las mismas, pero al ciudadano de Oceanía no se le permite saber nada de las otras dos ideologías, y se le enseña a condenarlas con falsas historias. En los tres existe igual estructura piramidal/ortodoxa, de opresores y oprimidos, idéntica adoración al líder y la misma economía orientada hacia la guerra. El mundo de 1984 se muestra hambriento y lleno de desolación, bajo la ilusión de abundancia y mejor calidad de vida. Pero, como expresa Orwell, una sociedad con tales características no podría conservarse estable si todos disfrutasen por igual del lujo y ocio, ya que empezarían a pensar por si mismos y se darían cuenta de que la minoría privilegiada no tiene derecho alguno de esa imposición.

Otra de las características de la sociedad oceánica, es la unión de elementos contrapuestos: ‘conocimiento-ignorancia’, ‘libertad-esclavitud’, ‘paz-guerra’, entre otros. En base a esta relación dialéctica se sostiene el régimen, que se apoya a su vez en la relación ‘estructura-superestructura’.[8] Dentro del primer elemento encontramos una sociedad colectivista, donde la propiedad privada fue abolida posteriormente a La Revolución, y el Partido es el dueño de todo lo que existe. Controla y dispone de toda la producción a su parecer. En la superestructura, funcional a la estructura, hallamos al Partido, al ENGSOC como ideología, los ministerios, las organizaciones juveniles, el trabajo. Donde el propósito de todos ellos era detener el progreso e inmovilizar a la historia en un momento dado. Todos los elementos eran necesarios para el sostenimiento del poder, el fin último.

Sin embargo, como afirma C. M. Cárcova citando a Foucault, el poder se da en la forma de una situación estratégica, donde hay poder hay resistencia, que no es algo exterior sino interior a tales relaciones de poder. No hay poder sin dominador, pero tampoco lo hay sin dominado. Se trata de una relación dialéctica y cambiante, no inmutable como se pretende. (CARCOVA 2009: 140). Es posible ubicar diversos ejemplos de resistencia a lo largo de la obra. Cuando nuestro protagonista se une a la presunta ‘Hermandad’, los encuentros secretos con su amada Julia, la lectura del libro escrito por el enemigo Goldstein, los axiomas redactados en su diario: “Comprendo cómo, no comprendo por qué”, “La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro”.

Por último, quería mencionar algunas críticas relevantes para este tema que realiza Foucault respecto de la noción clásica de poder. Primero la expresión represión resulta inadecuada para dar cuenta del poder, es una concepción puramente jurídica, se lo identifica con una ley que dice que no, cuando va más allá de eso, produce saber, placer, discursos. Hay que considerarlo como una red productiva que atraviesa toda la sociedad, más que como una instancia negativa que tiene como función reprimir. (FOUCAULT 1977: 192, 193). En segundo lugar, no se puede entender por dominación, el hecho de una dominación global de unos sobre otros, sino las múltiples formas de dominación que pueden ejercerse en el interior de la sociedad, los múltiples sometimientos, las múltiples sujeciones y las múltiples obligaciones que funcionan dentro del cuerpo social. No se trata de analizar las formas reguladas y legitimadas del poder en su centro, sino de coger al poder en sus extremidades. (FOUCAULT 1976:150) Y para finalizar, entender al poder como algo que circula, que no está nunca localizado ‘aquí o allí’, sino en cada punto del cuerpo social, entre los hombres y mujeres, la familia, maestros y alumnos, el que sabe y el que no sabe. (FOUCAULT 1977: 167).[9]

IV. El desprendimiento de la verdad. El proceso judicial como conquista del saber.

A lo largo de la historia ha habido múltiples formas de averiguación de la verdad, con sus técnicas, métodos y mecanismos específicos.  Pero el proceso judicial, en todas sus variantes y aún cuando no había ‘proceso’ propiamente dicho, ha sido y es el lugar paradigmático de construcción de la verdad jurídica. “Aquí los hechos se vuelven significativos y relevantes. Estos se organizan como un relato, que es el resultado de una interpretación acerca de una realidad, siempre cargada de valores e ideología.” (RUIZ 2001: 80, 81)

En el siglo XX se volvieron a poner en práctica procedimientos que ya no se usaban desde hacía siglos: encarcelamientos sin proceso, empleo de prisioneros de guerra como esclavos, ejecuciones públicas, torturas secretas. Se recuperan elementos propios del sistema inquisitivo, basado en la actuación de oficio o mediante denuncias anónimas. No hay acusador ni defensa. El acusado pasa a ser un mero objeto. El Estado es el lesionado, se confisca el conflicto. La tortura es ‘la herramienta’ para obtener la confesión y lograr la delación de los supuestos cómplices. Con la combinación de un complicado sistema de interrogación basado en preguntas desconcertantes, donde se busca engañar y hacer caer en contradicciones al acusado, mediante falsas promesas y utilización de pruebas inexistentes. La sentencia pretendía ser emitida ‘en nombre de la verdad’. La verdad es definida por el experto, al servicio del poder del Estado. Quien posee el saber puede ejercer el poder, y a la inversa, quien detenta el poder impone el saber. El  objetivo es instaurar el terror en la comunidad con la excusa de una supuesta emergencia que afectaría a toda la humanidad. La función del castigo es “estigmatizar”, marcando el cuerpo del condenado y así también marcar su conciencia y la de toda la sociedad acerca del poder del líder. Al lado de estas técnicas secretas de averiguación de la verdad, el poder era ejercido por otras técnicas públicas, por medio del espectáculo. ‘El Patíbulo’ como ritual que produce miedo. De esta forma la muerte frente a los ojos del pueblo, no era una mera demostración de violencia, sino una producción ejemplificadora de ese poder.

Con el advenimiento del Estado-Nación, aparecen junto a esta mixtura de técnicas secretas y públicas, los conceptos jurídicos de delito y pena, definiendo bajo el principio rector: “Nullum crimen nulla poena sine lege praevia”, que conductas van a ser delitos y que consecuencias le serán aplicadas a tales efectos. Por ende, el estado quedaría legitimado para obrar castigando severamente a quien se opusiera al derecho social infringiendo tales normas. En términos de I. Kant, a quien violara el “imperativo categórico”.[10]

En 1984, el proceso aparece como lugar de síntesis y encuentro de todos los elementos del régimen mencionados anteriormente como forma de confirmarlos, reproducirlos y legitimarlos. También se da esta conjunción de técnicas privadas y públicas, en los continuos, arrestos, confesiones y ejecuciones. En la mayoría de los casos no había proceso alguno ni se daba cuenta oficialmente de la detención. El nombre del individuo desaparecía de los registros y se borraba de todas partes toda referencia, como si nunca hubiera existido. Varios ‘traidores’ eran condenados a grandes purgas públicas que constituían espectáculos especiales. Los pensamientos heréticos, purgas y vaporizaciones eran parte necesaria de la mecánica gubernamental. Se buscaba que la marca en el cuerpo individual se grabase en los corazones de todos, no era una demostración de mera violencia.

La estructura del interrogatorio se presenta plenamente inquisitiva en donde no hay manera alguna de escapar de sus acusaciones e imposiciones. Todo lo que se dijera allí sería cierto e irrefutable. Esto queda perfectamente demostrado en el siguiente fragmento de la obra:

      “– ¿Cuántos dedos tengo aquí Winston?; – Cuatro; – ¿Y si el Partido dijese que no son cuatro sino cinco? Entonces, ¿cuántos hay?” (ORWELL 1949: 262)

      Otra característica de este peculiar procedimiento, es que no se conforma con producir y reproducir determinados conceptos como verdades supremas, sino que deben quedar introyectadas de forma irremediable en la mente del individuo. Debe ser transformado. Debe ser curado. Objetivos que en definitiva, son conseguidos.

     “El Partido no destruye a sus enemigos, sino que los cambian. Los nazis alemanes y los comunistas rusos, deshacían moralmente y físicamente a las personas por medio de la tortura y el aislamiento hasta convertirlos en seres despreciables. Sin embargo esos muertos se convertían en mártires. ¿Por qué ha vuelto a suceder esto? En principio, porque las confesiones eran forzadas y falsas. Nosotros no cometemos esa clase de errores. Todas las confesiones que salen de aquí son verdaderas. Los  convertimos, captamos su mente y alma, lo traemos a nuestro lado, no en apariencia, sino verdaderamente en cuerpo y alma.” (ORWELL 1949: 267) .[11]

Más allá de la ficción literaria expuesta, donde se presenta un sistema puramente inquisitivo combinado con las nuevas tecnologías disciplinarias, el libro refleja no solo una crítica al ideal de justicia sino también al Derecho Penal en sí mismo. Un Derecho Penal avasallante contra toda garantía individual. Donde los valores fundamentales de igualdad y libertad no existen. Muy lejos de presentarse como lo expresa R. Zaffaroni, un ‘dique contendor’ del poder punitivo estatal, se presenta como un gran ‘Leviathan’.[12] El único capaz de decidir sobre la vida y la muerte. Con la particularidad de que el poder de castigar, ya no se justifica como un atributo propio del más fuerte o del soberano, sino que debe justificarse como si ello fuera conveniente para la sociedad. Así el fin de la pena es la “conservación de la sociedad”.

De este modo evidenciamos como el discurso del Derecho se despliega, materializa y forma parte del engranaje social. Este define las reglas que deben ser jugadas. De esta forma la ley aparece como una tecnología de poder y técnica de regulación social más, muchas veces y en el presente caso, al servicio del Régimen imperante.

V- Consideraciones finales

A través del análisis de este trabajo, pudimos darnos cuenta de cómo se constituye una realidad específica en una sociedad, como circulan las relaciones de poder y fuerza entre sus integrantes y como se reproducen y reconstruyen en el procedimiento judicial. Aquí es donde chocan y entran en pugna de forma abierta, consolidando finalmente cierto saber, que en definitiva no tiene otra función que legitimar al sistema jurídico vigente y al poder punitivo.

Creo que, como sostiene C. M. Cárcova los discursos, operan paradojalmente, legitiman al poder del Estado, consagran quienes son sus detentadores, pero a la vez modifican. No reproducen mecánicamente la misma forma de sociedad. Poseen una función conservadora y transformadora a la vez. (CÁRCOVA 2009: 139)

Creer que la realidad es algo objetivo, externo, que existe por derecho propio es un error, como creer que la naturaleza de la realidad se demuestra por si misma. La realidad no es externa. La realidad existe en la mente humana y en ningún otro sitio. No es algo previo que ha existido. Y sobre todo, es una construcción colectiva que se da en sociedad. Mutable diariamente. “Ni la realidad está dada, ni la verdad se descubre.” (RUIZ 2001: 80)

Para concluir me gustaría escribir dos citas significativas de M. Foucault. La primera pertenece a ‘Vigilar y Castigar’ y dice: “No existe relación de poder sin constitución correlativa de un campo de saber, ni de saber que no suponga y no constituya al mismo tiempo unas relaciones de poder”. (FOUCAULT 2005: 34)

La segunda corresponde a ‘Verdad y Poder’ y versa: “La verdad no está fuera del poder, ni carece de poder…Cada sociedad tiene su régimen de verdad, su “política general de la verdad”: es decir, los tipo de discurso que ella acoge y hace funcionar como verdaderos; los mecanismos y las instancias que permiten distinguir los enunciados verdaderos o falsos, la manera de sancionar unos y otros; las técnicas y los procedimientos que son valorizados para la obtención de la verdad; el estatuto de aquellos encargados de decir qué es lo que funciona como verdadero.” (FOUCAULT  1977:198)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

     –Anitua, I.G. (2005) Historia de los pensamiento criminológicos, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Editores del Puerto, 2010.

     –Bauman, Z. (1998) Modernidad y holocausto, Madrid, Sequitur, 2008.

     –Cárcova, C.M. (2007) “Notas acerca de la teoría crítica del derecho”. En Las teorías jurídicas post-positivistas, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2009.

 –Cárcova, C.M. (2001) “¿Qué hacen los Jueces Cuando Juzgan?”, Colección de Libros de Homenaje Nº 4, Caracas, 2001.

 –Es.wikipedia.org. (2015). Panóptico. [online] Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Pan%C3%B3ptico [Extraído 12 Oct. 2015].

     –Foucault, M. (1975) Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, México, Siglo XXI Editores, 2005.

     –Foucault, M. (1997) “Clase del 14 de Enero de 1976”. En Defender la sociedad, FCE, Buenos Aires, 2001.

     –Foucault, M.(1977) “Las relaciones de poder penetran en los cuerpos”. En Microfísica del Poder, Ediciones de La Piqueta, Madrid, 1992.

     –Foucault, M. (1977) “Verdad y poder”. En Microfísica del Poder, Ediciones de la Piqueta, Madrid, 1992.

     –Orwell, G. (1949) “1984”, Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta S.A.I.C/ Booket, 2008.

    –Portaloaca.com. (2011). Breve biografía de George Orwell, de la Guerra Civil a ‘Rebelión en la Granja’ – Portal Libertario OACA. [online] Recuperado de: http://www.portaloaca.com/historia/biografias/1754-breve-biografia-de-george-orwell-de-la-guerra-civil-a-rebelion-en-la-granja.html [Extraído 10 Oct. 2015].

Ruiz, A. (2001) “La construcción social y jurídica de la verdad”. En Idas y vueltas, Por una teoría crítica del derecho, Editores del Puerto, Buenos Aires, 2001.

Ruiz, A. (1991) “Aspectos ideológicos del discurso jurídico”. En Materiales para una teoría crítica del derecho, Editores del Puerto, Buenos Aires, 2001.

     –Traverso, E. (2003) La violencia nazi. Una genealogía europea, Buenos Aires, Fondo de cultura económica  de España, 2003.

[1] Véase Foucault, M. “Los cuerpos dóciles”, Vigilar y Castigar. El nacimiento de la prisión.

[2] Bentham, J. entiende el funcionamiento de la sociedad mediante una tecnología específica de poder. Incorpora una torre de vigilancia en el centro de un edificio anular que está dividido en celdas. Cada una de estas celdas comprende una superficie tal que permite tener dos huecos, uno exterior para que entre la luz y otro interior dirigido hacia la torre de vigilancia. Los ocupantes de las celdas se encontrarían aislados unos de otros por paredes y sujetos al examen individual permanente de un vigilante en la torre que permanecería oculto.

[3] Véase Bauman, Z.  “Modernidad y holocausto”.

[4] Véase Schuster, F. “El oficio del investigador”.

[5] Véase Schmitt, C. “El concepto de lo político”.

[6] Mito por el cuál el capitán del Ejército Francés, Alfred Dreyfus, de origen judío-alsaciano, fue acusado de haber entregado a los alemanes documentos secretos. Este hecho marcó un hito en la historia del antisemitismo.

[7] Véase Foucault, M. “Los cuerpos dóciles”, Vigilar y Castigar. El nacimiento de la prisión.

[8] La tesis básica del materialismo histórico es que la superestructura depende de las condiciones económicas en las que vive cada sociedad, de los medios y fuerzas productivas (estructura). La superestructura no tiene una historia propia, independiente, sino que está en función de los intereses de clase de los grupos (clase dominante) que la han creado. Los cambios en la superestructura son consecuencia de los cambios en la estructura o infraestructura.

[9] Véase Foucault, M. “Microfísica del poder”.

[10] Según Kant, I. toda la moral del ser humano debe poder reducirse a un solo mandamiento fundamental, nacido de la razón, no de la autoridad divina, a partir del cual se puedan deducir todas las demás obligaciones humanas.

[11] Hegel, F. entiende que no hay esencia sin apariencia. Lo que no se muestra no tiene apariencia y por lo tanto carece de esencia. Véase también Hegel, F. “La doctrina de la Esencia”.

[12] Véase Hobbes, T. “El Leviathan”