La Ultima Mujer Ahorcada OVERINGTON, Caroline

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OVERINGTON, Caroline. La Ultima Mujer Ahorcada.

Indización Juridica

DERECHOS HUMANOS > DERECHOS DE LA MUJER
DERECHO PENAL > PENA
DERECHO PROCESAL > CONDENA PENAL / SENTENCIA

 

INTERROGANTES

  • ¿Podríamos pensar en una categoría especial de arbitrariedad de sentencia -conforme la interpretación de la C. S. J. N.- cuando existan casos de discriminación de género?
  • ¿Cómo influyen los prejuicios en la toma de decisión de los magistrados?
  • ¿Se debería prohibir en las sentencias que los jueces penales valoren circunstancias o características personales de los imputados ajenas al propio delito?
  • ¿Debería limitarse el rol de los medios de comunicación en los casos que cobran notoriedad pública cuando sus publicaciones tengan connotaciones discriminatorias acerca de los imputados o refieran a aspectos personales que nada tienen que ver con el caso sometido a análisis judicial?

 

 COMENTARIO

Por Wendy Kukulies-Smith and Susan Priest, ‘No Hope of mercy’ for the Borgia of Botany bay: Louisa May Collins, the Last Woman executed in NSW, 1889’Canberra University Law Review Vol 10 (2) 2011 144

Wendy Kukulies-Smith

Miembro del cuerpo docente de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Australiana

                                                                       Susan Priest

Profesora Adjunta en la Facultad de Derecho de la Universidad de Canberra

 TRADUCCIÓN: Jimena Reides

EDICIÓN: Débora Marhaba

‘SIN ESPERANZAS DE PIEDAD’ PARA LA BORGIA DE LA BAHÍA DE BOTANY: LOUISA MAY COLLINS, LA ÚLTIMA MUJER EJECUTADA EN LA NUEVA GALES DEL SUR, 1889.

 

NO HOPE OF MERCY’ FOR THE BORGIA OF BOTANY BAY: LOUISA MAY COLLINS, THE LAST WOMAN EXECUTED IN NSW, 1889.

 

Sir Henry Parkes: ¡Creo que todas las mujeres en el país votarían para que la colgaran!

Sr. Hassall le hubiese arrojado tal calumnia a la cara de ese hombre que la había pronunciado. Las mujeres de Australia no estaban tan corrompidas como para desear algo así. Se sorprendió de que un hombre como el Primer Ministro pronunciara una calumnia así sobre la mujer australiana.

Sir Henry Parkes: ¡No están de acuerdo con que las esposas envenenen a sus maridos! [1]

Cuando estas palabras resonaron en el Parlamento de la Nueva Gales del Sur colonial la tarde del 19 de diciembre de 1888,[2] lo que había comenzado inicialmente como un debate entre los miembros del parlamento en cuanto a cálculos financieros para el  Departamento de Justicia, se convirtió en cambio en un acalorado intercambio sobre el destino de Louisa May Collins. [3] Louisa Collins estaba, en ese momento, en la cárcel Darlinghurst Gaol. Estaba esperando su ejecución por ahorcamiento por el asesinato de su segundo esposo, Michael Peter Collins. El honorable miembro del Parlamento para Northumberland, el señor Melville, había descrito la travesía de Collins a través del sistema judicial colonial como ‘una exhibición desafortunada de lo que se llamaba justicia.’[4]

Louisa Collins había enfrentado una serie de enormes sufrimientos; más específicamente, cuatro juicios por asesinato. Los primeros tres jurados que la habían procesado habían resultado ser jurados en desacuerdo. En el cuarto juicio, la Corona finalmente obtuvo una condena. El jurado halló a Louisa May Collins culpable de homicidio doloso de su segundo esposo, Michael Peter Collins.[5] En total, Louisa había enfrentado tres juicios por el presunto asesinato de Michael Peter Collins (su segundo esposo) y un juicio por el asesinato de Charles Andrews (el primer esposo de Louisa).

La historia de Louisa, como se había desarrollado en el sistema judicial de la Nueva Gales del Sur, se había informado profundamente en los diarios a lo largo de toda la colonia de Australia.[6] Hubo un debate público feroz acerca de la evidencia presentada en el caso,[7] el modo en que la Corona se había desempeñado en su ferviente búsqueda de justicia, y el hecho de que la Nueva Gales del Sur se dispuso a ejecutar una mujer. Este artículo tiene como objetivo proporcionar una narración de la travesía de Louisa a través del sistema judicial colonial y busca resaltar los procesos legales vigentes entre 1888 y 1889.

Louisa May Collins: dos investigaciones, cuatro juicios y una apelación

(a) Las investigaciones forenses

El 10 de julio de 1888, se abrió una investigación forense llevada a cabo por el médico forense de la ciudad de Sídney, el señor Henry Shiell J.P., en la morgue del sur de Sídney, debido a la muerte de Michael Peter Collins.[8]  Michael Collins había muerto el 8 de julio de 1888, en circunstancias sospechosas. Era el segundo esposo de Louisa Collins, limpiaba lana como profesión y había vivido con Louisa y cinco de los hijos de ella[9] en el domicilio No. 1 Popples Terrace, Botany, un suburbio en el sur de Sídney en la Nueva Gales del Sur.[10]  El médico forense Shiell constituyó y seleccionó un jurado de doce hombres de la colonia para investigar cuándo, cómo y por qué medios había muerto Michael Collins.[11]

El primer día de la investigación, Louisa Collins prestó juramento y proporcionó pruebas.11 En ese momento no se encontraba bajo custodia. El Dr. Marshall y el Dr. Milford, este último el médico que había asistido al Dr. Marshall con la autopsia, también ofrecieron pruebas el mismo día. A continuación, el médico forense pospuso la cuestión hasta el 17 de julio de 1888, para permitir que se realizara un análisis químico del estómago del difunto.[12] El jueves 12 de julio de 1888, el Analista del Gobierno, el señor Hamlet, le informó al forense que había finalizado su análisis del estómago del difunto y que había descubierto una cantidad de arsénico suficiente como para provocar la muerte.[13] El forense ordenó el arresto de la señora Collins.[14]

Luego, ese mismo día por la tarde, se puso a Louisa Collins bajo custodia, aunque sin una orden de arresto,[15] y se declaró sospechosa de haber causado la muerte de su esposo.[16]  La policía había llegado ‘unos minutos antes de las seis de la tarde’.[17]  Louisa había estado cenando con sus cinco hijos.[18] Presuntamente, bajo la influencia del alcohol, les había preguntado a los oficiales de policía si volvería a su hogar. Los oficiales no le respondieron y Louisa entonces “puso las manos sobre su cara y dijo ‘sé que no voy a regresar’”.[19] Louisa tenía razón. La historia de su vida desde ese momento y en adelante se convertiría en un cuento único y trágico sobre el proceso de la justicia penal en la Nueva Gales del Sur colonial.

Los interrogantes alrededor de la conducta de Louisa habían surgido a comienzos de julio, cuando el Dr. George Marshall, el médico que estaba tratando a Michael Collins por un presunto resfrío y catarro gastroduodenal, habló con su colega, el Dr. Thomas Martin. El Dr. Marshall mencionó que había estado tratando a un paciente llamado Collins en Botany.[20] Al escuchar esto, el Dr. Martin alertó al Dr. Marshall sobre el hecho de que Louisa Collins había estado de luto por la muerte de su primer esposo, Charles Andrews, en febrero de 1887, luego de una extraña enfermedad con síntomas similares a aquellos que ahora aparecían en el señor Collins.[21] El Dr. Martin, habiendo atendido antes a Charles Andrews, ahora albergaba graves preocupaciones por Michael Collins y, poco después de esta conversación, ambos decidieron que sería adecuado informar ‘el asunto a la policía’.[22]

En las pruebas presentadas en la investigación forense, quedó claro que durante su última semana de vida Michael Collins recibió muchas visitas.[23] Este no era un caso en el que una esposa envenenó lentamente a su esposo en la privacidad y la reserva de su hogar familiar con la atención dirigida hacia la casa luego de la muerte. Los vecinos llegaban a la casa, en cualquier momento del día o la noche, para ayudar con el cuidado del señor Collins, y la atención tanto de la policía como de los médicos, de acuerdo las fuentes del archivo, ya estaban enfocadas en la pareja casada. Si Louisa estaba envenenando a su esposo, ¿por qué al comienzo invitaba a los médicos y a los vecinos a su casa? Sin duda, si Louisa sí envenenó a su segundo esposo, entonces, en tales circunstancias un escrutinio tan cercano, fue totalmente descarada en hacerlo.

Michael Collins no se había estado sintiendo bien, con síntomas similares a la gripe, durante al menos el mes de junio, y tuvo que hacer reposo el 3 de julio de 1888, con vómitos y dolor severos. Louisa le pidió al Dr. Marshall que visitara a su esposo, y este así lo hizo. El mismo día, el agente Jeffes de la policía local pasó por la casa. El agente Jeffes conocía a la pareja y había sido amigo del primer esposo de Louisa, Charles Andrews. El agente Jeffes, que estaba al tanto de la enfermedad de Michael, supuestamente fue para hablar con Louisa y Michael.[24] Michael le pidió al agente Jeffes que se acercara a su cama y le informó que ‘no podía retener nada de lo que comía’ pero que estaría ‘bien en uno o dos días’.[25] El agente Jeffes se fue y prometió que regresaría otro día.

Al día siguiente, el 4 de julio de 1888, el Dr. Marshall volvió para ver cómo estaba su paciente. Tenía sospechas,[26] por lo que tomó muestras de orina y vómito y tomó una botella de brandy y un frasco de medicina que estaban cerca de la cama de Collins. El Dr. Marshall realizó un análisis riguroso de estas sustancias, pero no detectó nada sospechoso.[27] Regresó a la casa el 6 de julio y, al ver que Michael Collins no había mejorado, le pidió a Louisa que lo llevara al hospital. Louisa aparentemente dijo que ‘lo mejor para él era morir en su hogar, ya que ella pensaba que la gente siempre moría cuando iba al hospital’.[28] El Dr. Marshall dijo en la investigación forense que le explicó a Louisa que lo cuidarían bien a Michael y que no veía ningún motivo para suponer que moriría.[29]

El próximo día, el 7 de julio de 1888, Louisa envió a su hijo para que viera al Dr. Marshall y le informara que su esposo estaba muriendo. A las 10 de esa noche, el Dr. Marshall y el Dr. Martin fueron a ver a Michael Collins. A las 11 esa misma noche, el agente Jeffes y el jefe de policía Sherwood también fueron a ver a Michael. Lo encontraron aún en su cama, pero esta vez se quejaba de un dolor en el hombro izquierdo.[30] A este punto, el jefe de policía Sherwood le preguntó a Michael si había estado tomando otro medicamento. Tanto Michael como Louisa dijeron que no. Entonces, Sherwood le preguntó ‘si sospechaba que alguien le había dado algo para que se enfermera’.[31] Michael dijo: ‘No’ y agregó ‘Estaré recuperado en algunos días’.[32]

El domingo, 8 de julio 1888, el jefe de policía Sherwood regresó a la casa y le hizo las mismas preguntas a Michael Collins nuevamente, en presencia de Louisa. Michael contestó que ‘no’ a ambas preguntas.[33] El Dr. Marshall y el Dr. Martin también visitaron a Michael el domingo por la tarde y observaron que estaba cerca de la muerte, ‘casi sin pulso’,[34] con baja temperatura corporal.[35] Michael Collins murió un poco después esa tarde. El agente Jeffes fue a la casa dentro de la media hora posterior a la muerte de Michael. Luego de ver que Michael estaba muerto y, al saber que el Dr. Marshall se había negado a hacer un certificado de defunción, comenzó a inspeccionar la casa y juntar pruebas, incluyendo un vaso de vidrio parcialmente lleno que tomó de al lado de la cama, cuyo contenido se analizó después y se descubrió que contenía arsénico.[36]

La investigación sobre la sospechosa muerte de Michael Collins estableció que, de acuerdo con los síntomas de su enfermedad y los resultados de la autopsia,[37] Michael había muerto por ‘envenenamiento con arsénico’[38] a través de la administración por parte de su esposa de un veneno para ratas con arsénico conocido como ‘Rough on Rats’.[39] El veneno se había mezclado con leche.[40]

Durante la investigación forense por la muerte de Michael, la atención también se había dirigido a la anterior muerte de Charles Andrews, el primer esposo de Louisa, que había fallecido en febrero de 1887.[41] El sábado, 14 de julio de 1888, el forense abrió una segunda investigación y también emitió una orden judicial para exhumar los cuerpos de Charles Andrews y John Collins, el pequeño hijo de Louisa que había tenido con su segundo esposo. [42] En el examen del cuerpo de Charles Andrews, se halló que contenía indicios apenas visibles de arsénico. No había rastros de arsénico en el cuerpo del niño.[43]

En el transcurso de la primera investigación (la muerte de Michael Collins), Louisa declaró que su esposo había estado ‘alicaído durante un tiempo’[44] y que se había administrado por cuenta propia un medicamento para ‘un bulto en la ingle’[45] que debía contener ‘arsénico’.[46] Por lo tanto, la conclusión hecha por Louisa era la de suicidio. Sin embargo, esta opinión no fue respaldada por otras personas presentes durante las últimas semanas de vida de Michael Collins.

La representación de Louisa Collins a lo largo de las investigaciones forenses es particularmente contundente. Hubo mucho interés en el carácter de Louisa. El principal médico de consulta mientras duró la enfermedad de Michael Collins hasta su muerte, el Dr. Marshall, ofreció pruebas al forense que eran especialmente incriminatorias. Describió la actitud de Louisa en relación con el cuidado de su esposo como ‘apática’[47] y se quejó de que ‘ella no parecía prestar la adecuada atención’.[48] También le dijo a Louisa en sus declaraciones ante el forense que, ‘no preguntaste ni una vez cuál era el problema con tu esposo o cuál era la causa de su muerte’.[49] Más adelante en el primer juicio, este además alegaría que el lunes luego de la muerte de Michael, Louisa se encontraba ‘bajo la influencia del alcohol’,[50] mostrando lo que el Dr. Marshall mencionó como un ‘estado de excitación’,[51] con su aliento con olor a ‘alcohol’.[52]

Otra observación sobre la conducta de Louisa presentada ante el forense revela que el día de la muerte de Michael, Louisa olía a alcohol[53] e intentó ‘dos o tres veces’[54] salir de la casa, diciendo que ‘estaba cansada de su vida y que no estaría viva dos días después’.[55] El agente Jeffes y el hijo de Louisa, Arthur Andrews, le dijeron al tribunal del forense que cuando su hijo Arthur le preguntó: ‘¿De qué estás hablando? ¿Qué va a pasar con tus hijos?’, Louisa dijo: ‘No me importa’.[56] Esta afirmación, que suscitó preguntas en cuanto al incumplimiento del deber de Louisa como madre tuvo un impacto condenatorio.

Además, a lo largo de la investigación, Louisa Collins rechazó la oportunidad de hacerles preguntas a los testigos ni tampoco mostró emoción alguna.[57] Este estoicismo silencioso se convirtió en la representación dominante de Louisa Collins, en las salas del tribunal y luego en los periódicos en toda la colonia. Por último, este rasgo ‘poco femenino’ tuvo un papel significativo en la ejecución resultante. Al final de ambas investigaciones, el jurado había encontrado suficientes pruebas para establecer el asesinato. Así, Louisa Collins, madre de siete niños[58] y de treinta y nueve años de edad,[59] fue sentenciada a ir a juicio por homicidio el 26 de julio de 1888.[60]

 (b) Primer juicio por el homicidio de Michael Collins

El primer juicio penal de Louisa Collins se realizó ante la Corte Suprema de la Nueva Gales del Sur el 6 de agosto de 1888, y fue presidido por el Juez Foster.[61] El Juez Foster solamente había sido designado por el Tribunal de la Corte Suprema en febrero; antes había sido el Fiscal General para la Nueva Gales del Sur.[62] En el primer juicio, se acusó a Louisa por el homicidio de su segundo esposo, Michael Collins. Podemos observar que el sistema judicial colonial actuó rápidamente en ese momento con la investigación forense sobre la muerte de Michael Collins, que concluyó menos de quince días antes del juicio. Las pruebas presentadas en el primer juicio fueron por lo general coherentes con las pruebas que se habían obtenido en la investigación forense.

Un número de vecinos conocidos de Collins ofrecieron pruebas en la Corte. Sin embargo, solamente un vecino, Charles Sayers, un verdulero en Botany, ofreció pruebas de una reacción emocional en Louisa en cuanto a la enfermedad de su esposo. Charles le dijo al tribunal que ‘mientras él [Michael] estaba enfermo, la vi llorando varias veces cuando entré’.[63] Luego explicó: ‘Sé que ella ha bebido licor durante la enfermedad de Collins, pero ella no estaba peor por el licor – Podías saberlo por su rostro y sus ojos sonrojados – Cuando la vi llorando se veía así – Yo sabía que había tomado una copa en cada ocasión’.[64] Estas declaraciones aparecían subrayadas en las notas de los Jueces.

Ante el tribunal, el Dr. Marshall ofreció pruebas un poco más favorables sobre el carácter de Louisa que las que había ofrecido en la investigación forense. El Dr. Marshall declaró que ‘por lo que pude ver, era amable y atenta con su esposo’.[65] Sin embargo, también había discutido con ella que su ‘conducta era apática’[66] y que ‘no parecía angustiada porque su esposo estaba muriendo’.[67] No había ninguna anotación en las notas del juez junto a la declaración sobre la amabilidad de Louisa; sin embargo, permanece una anotación que destaca la conducta apática de Louisa. La declaración de Marshall en cuanto a que Collins no estaba angustiada estaba subrayada con un comentario escrito a mano que decía que ‘no aparecía angustiada ese día’.[68] Con respecto al tema de que Louisa no había llevado a Michael Collins al hospital, el Dr. Marshall reconoció ante el tribunal que el prejuicio sobre ir al hospital era ‘aceptablemente común’[69] en ese momento.

Sobre la causa de defunción, el Dr. Marshall declaró ante el tribunal que el cambio en Michael fue demasiado dramático para el curso natural de una enfermedad.[70] Por otro lado, el otro médico responsable, el Dr. Martin, declaró que ‘si se tienen en cuenta los síntomas solamente como los vi, pueden haber sido por un ataque común de gastroenteritis’.[71] No obstante, el Dr. Martin limitó esto diciendo que si se hallaba arsénico en el estómago, diría que Michael Collins murió de envenenamiento por arsénico y que los síntomas serían coherentes con esto.[72] Las pruebas médicas sí establecieron que Michael Collins tenía al menos 2 gramos de arsénico en su cuerpo y que también se encontró arsénico en las muestras de vómito de Michael.[73] Se descubrió que el vaso de leche tomado por el agente Jeffes contenía 1/10 de un gramo de arsénico.[74] La policía inspeccionó la casa pero no encontró arsénico.[75] Louisa había declarado a lo largo del juicio que le había dado a su esposo un poco de polvo para vómito que había comprado en una droguería en Botany Road. Se registró a todos los apotecarios en el área de Botany en busca de arsénico y también se hicieron preguntas sobre compras de arsénico por alguna persona en el área. Todas estas indagaciones no tuvieron éxito.[76]

La hija de 11 años de Louisa, May Andrews, también declaró. May no había ofrecido su declaración en la investigación forense. May le dijo al tribunal que la noche de la muerte de Michael Collins estaba limpiando la cocina y vio que faltaba una caja sobre el estante que había estado allí la semana anterior a la muerte de Michael. [77] Describió la caja de forma gráfica al tribunal, y dijo que había imágenes de ratas en ella y que era ‘Rough on Rats.’[78] Le deletreó ‘Rough on Rats’ al jurado.[79] Aparentemente, May le había avisado a su madre sobre la caja y no estaba segura esa noche de si ella misma había colocado la caja en otro lugar. Le dijo al tribunal: ‘Mi madre no la tomó; yo me olvidé que hice con ella’.[80] Tal vez, inocentemente, al no ser consciente de las implicaciones de sus comentarios, May además agregó:

Reconocería una caja como esa, ya había visto una así antes, cuando vivíamos en el prado…Fue antes de que mi propio padre se enfermara. Vi la caja primero en el estante más alto en la casa, cuando vivíamos en el prado, hace más o menos un año.[81]

Esta era una nueva prueba en el caso y era especialmente perjudicial para su Madre, Louisa.

El derecho consuetudinario de ese momento requería que el jurado dé un veredicto unánime, ya sea declarando la culpa del recluso o para absolverlo.[82] El caso llegó a un cierre a última hora el día 7 de agosto 1888 por la tarde; el juez registró en sus notas que eran las 18.45 cuando la defensa se dirigió al jurado. A las 21, el jurado le preguntó al juez Foster si podían parar, ya que pensaba que podrían considerar las pruebas mejor al día siguiente.[83] El caso se reanudó a las 9:30 de la mañana; según consta en el registro, el juez Foster resumió el caso hasta las 13 y luego el jurado se retiró para considerar su veredicto. A las 16.25, el jurado regresó al tribunal y manifestó que no se podían poner de acuerdo. El juez Foster no aceptó esto y el jurado acordó encerrarse hasta las 9 de la mañana del día siguiente. El jueves 9 de agosto de 1888, el presidente del jurado informó al tribunal que ‘no hay posibilidad de llegar a un acuerdo; están casi empatados’.[84] Dado que no se pudo llegar a un veredicto, el juez Foster dispensó al jurado.

(c) El segundo juicio por el homicidio de Michael Collins

El segundo juicio comenzó solo tres meses después (5 de noviembre de 1888)[85] y fue presidido por el juez Windeyer.[86] El juez Windeyer tenía una notoriedad pública importante en la colonia en ese momento por ser duro con las sentencias, pues ya había sentenciado a muerte a nueve hombres en el caso de violación de Mount Rennie.[87] El caso concluyó el 8 de noviembre. A las 21.30 esa noche, el miembro del jurado informó que el jurado no podía llegar a un acuerdo.[88] El jurado se encerró durante la noche.[89] A la mañana siguiente, el miembro del jurado le dijo al tribunal ‘que no había posibilidad de que pudieran llegar a un acuerdo con el veredicto’.[90] Una vez más, el jurado había fracasado en acordar que Michael Collins había muerto por envenenamiento a manos de su esposa, y se los dispensó.[91]

Había mucha incertidumbre alrededor del caso y estos problemas se estaban informando en los periódicos coloniales.[92] Tal vez Michael Collins se había suicidado,[93] estaba desempleado al momento de la enfermedad y se decía que la familia tenía problemas financieros. Quizá la presencia de arsénico en su cuerpo no tenía nada que ver con su enfermedad en absoluto. Se sabía que el lavado de lana podía exponer a los trabajadores a badanas verdes y secas que, de vez en cuando, los granjeros trataban con arsénico.[94] Por lo tanto, Michael Collins puede haber estado expuesto al arsénico por su empleo anterior. También se conocía que los medicamentos de la época contenían arsénico. Por este motivo, había bastante incertidumbre en cuanto a si la medicación que Michael había comprado y tomado para sus primeros síntomas había contenido arsénico o si había arsénico en la medicación que Louisa le compró al apotecario.

Por otro lado, se debatía que Louisa era una mujer fría y despiadada, conocida como la ‘Borgia’[95] de la Bahía de Botany, que había tenido un amorío con Michael Collins cuando este había sido inicialmente un huésped en la casa familiar, cuando Louisa estaba casada con Andrews. Por lo tanto, persistió el rumor de que Louisa envenenó a su primer esposo, Charles Andrews, recibió la prestación por fallecimiento y se casó con Michael Collins en el plazo de un mes. Cuando estaban recién casados, la pareja, que disfrutaba de beber,[96] se metió en problemas financieros y se supuso que entonces Louisa decidió envenenar a su segundo esposo, pues se había cansado de él.

(d) Juicio por el homicidio de Charles Andrews

Rápidamente, después del segundo juicio, la Corona continuó con un tercer juicio (que comenzó el 19 de noviembre de 1888),[97] pero esta vez Louisa se presentó ante el juez Innes por el homicidio de su primer esposo, Charles Andrews.[98] Louisa había sido llevada antes a juicio por el asesinato de su primer esposo, Charles Andrews, luego de la investigación por las muertes de Charles Andrews y John Collins el 6 de agosto de 1888.[99] De acuerdo con la convención, cuando dos jurados no se ponen de acuerdo, la Corona deja de lado la acusación.[100] Quizá este fue el motivo por el que la Corona no había dado inicio a un tercer juicio contra Louisa por el asesinato de Michael Collins en ese momento y, en cambio, acusó a Louisa por el homicidio de Charles Andrews y dio inicio a la acusación.[101]

Charles Andrews había trabajado como ‘carnicero maestro’.[102] Una vez más, el señor Lusk, para la defensa, argumentó que había una exposición al arsénico debido a su negocio.[103] La defensa también argumentó que la Corona no podía establecer más allá de la duda razonable que el arsénico había ingresado en el cuerpo de Charles Andrews antes de su muerte. Los signos de arsénico encontrados en los restos pueden haber provenido de la tierra o los materiales del ataúd.[104] Como solamente se encontraron pequeños rastros de arsénico en el cuerpo de Andrews cuando se había exhumado, fue difícil para la Corona establecer que Andrews había sido envenenado deliberadamente. Por lo tanto, encontrar de manera unánime que Louisa era responsable de homicidio por envenenamiento con arsénico resultó ser imposible para el jurado una vez más. Con un notable parecido a los dos juicios anteriores, el jurado informó que no pudo llegar a un acuerdo y se encerró durante una noche.[105] A la mañana siguiente, el presidente del jurado pudo hacer poco, excepto manifestarle a la Corte que ‘el jurado no había llegado a un veredicto, y… no había posibilidad de que se llegara a uno’.[106] En consecuencia, se dispensó al jurado. Esta vez, el Estado abandonó el caso contra Louisa Collins por el homicidio de su primer esposo (Charles Andrews).[107]

Louisa Collins había enfrentado ya tres juicios; un juicio por el asesinato de su primer esposo y dos por el asesinato de su segundo esposo. Los tres juicios habían resultado en jurados en desacuerdo. Como se mencionó anteriormente en este documento, existía una convención bien establecida respecto a que luego de dos juicios que habían resultado en jurados en desacuerdo, la fiscalía abandonaría la acusación del caso. Por lo tanto, la Corona debería haber abandonado el caso contra Louisa Collins por el asesinato de Michael Collins. Aunque cada jurado no había llegado a un acuerdo sobre un veredicto de inocencia, por motivos de sentido común (más que un principio de derecho) dos jurados en desacuerdo indicaban la duda razonable en relación con la culpabilidad de Louisa. Por debajo de esto estaba la convención que ordenaba que la Corona no debía examinar incansablemente un caso contra un acusado cuando los jurados no había podido llegar a un veredicto de manera repetida. Mientras que el caso contra Louisa Collins por el homicidio de Charles Andrew podría haber continuado con un segundo juicio, con solo pequeñas cantidades de rastros de arsénico halladas en el cuerpo exhumado del señor Andrews, en esta cuestión no había posibilidad de establecer un homicidio por envenenamiento con arsénico a manos de Louisa Collins más allá de la duda razonable.

(e) El tercer juicio por el homicidio de Michael Collins

En circunstancias extraordinarias, se ordenó un cuarto juicio. La Corona regresó a su caso original y Louisa fue juzgada por tercera vez por el homicidio doloso de su segundo esposo, Michael Collins. El cuarto juicio comenzó el 6 de diciembre de 1888 y se llevó a cabo ante el Presidente del Tribunal de la Nueva Gales del Sur, Fredrick Darley.[108] Esta vez, una deliberación de dos horas fue suficiente para que el jurado llegue al veredicto unánime de culpable.[109]

En este juicio, se sostuvo que el Fiscal General en particular aclaró las circunstancias sospechosas alrededor de la muerte del segundo esposo de Louisa y, a diferencia de los juicios anteriores, se estableció de forma exitosa durante el juicio que no se usaba arsénico en el trabajo diario en el que había estado trabajando Michael Collins anteriormente.[110] El jurado descubrió que Michael Collins había muerto de envenenamiento con arsénico y que la prisionera había administrado el arsénico[111] y, el 8 de diciembre de 1888,[112] el Presidente del Tribunal Darley dictó su sentencia. Al dirigirse a la prisionera, manifestó:

Louisa Collins, luego de un juicio más cuidadoso, después de haber sido defendida con mucha capacidad y habilidad, usted ha sido encontrada culpable del homicidio de su esposo, Michael Peter Collins. … un grupo de hombres inteligentes, tal como el que se ha ocupado completamente de este caso, no podría llegar a otro veredicto. El asesinato que ha cometido es de una atrocidad peculiar. Día tras día le dio veneno al hombre a quien estaba destinada a estimar y cuidar sobre todos los demás. Observó su tortura lenta y su muerte dolorosa, y esto aparentemente sin un momento de remordimiento. Le fue indiferente a su dolor, y se ganó su confianza con su afecto simulado. Hay muchos motivos para temer que su primer esposo, Andrews, también encontró la muerte en sus manos: a quien usted, también, cuidó hasta el final: vio su tortura día tras día, y a esa monstruosidad le agregó este crimen. No tengo ninguna esperanza de misericordia para usted en la Tierra… La sentencia de la Corte es que usted sea llevada al lugar de donde vino y que un día futuro, que será designado por el Gobernador del Consejo, sea llevada al lugar de ejecución, y allí sea colgada por el cuello hasta que muera: y que Dios se apiade de su alma.[113]

La sentencia del Presidente del Tribunal Darley no fue solo un reproche para la prisionera, también fue una declaración cuidadosamente construida para el Poder Ejecutivo. La atención de la colonia ya estaba centrada en el procedimiento del sistema judicial colonial y la demanda de una administración adecuada de la justicia era evidente. Había un conocimiento público acerca de la imposibilidad de Louisa para pagar una asesoría jurídica y una preocupación para que se viera que se había hecho justicia en este caso. El señor Lusk, un miembro de la profesión legal local, había representado a Louisa pro bono en los cuatro juicios.[114] Sin embargo, aún existía una inquietud acerca de si el señor Lusk se encontraba en una situación de desventaja considerable, sin fondos para respaldar la defensa de Louisa. El estado de ánimo era tan obvio que Henry Parkes en persona había ‘hecho preguntas difíciles de predecir al Honorable Presidente del Tribunal en cuanto a si la prisionera había sido defendida de manera competente’.[115] El Presidente del Tribunal creyó que así había sido y que estas opiniones se podían ver expresadas de forma clara al principio de la sentencia.

Henry Parkes también estaba ansioso por saber la opinión del Presidente del Tribunal respecto a si el Consejo Ejecutivo debía adoptar una postura compasiva en este caso. [116] El Presidente del Tribunal sostuvo que no había fundamentos para la compasión y, nuevamente, esto se expresa claramente en su sentencia. Es interesante que la severa declaración del Presidente del Tribunal Darley en cuanto a la compasión se asentó en los registros de la Prisión.

En el libro de Descripciones Fotográficas de Darlinghurst Goal, bajo el título de ‘Observaciones’, aparece el siguiente comentario escrito a mano: ‘Ejecutada el 8 de enero de 1889. El Honorable Presidente del Tribunal Darley dijo: ‘¡¡¡No tengo ninguna esperanza de misericordia para usted en la Tierra!!!’.[117] El Presidente del Tribunal de la Nueva Gales del Sur había ofrecido una sentencia cuidadosa, deliberada e influyente, pero el caso había atrapado la atención de la colonia de tal forma que el asunto no terminaría ahí.

La decisión del Presidente del Tribunal Darley se informó en los periódicos de toda la colonia.[118] A pesar de la irrevocabilidad del caso que había expresado el Presidente del Tribunal, aparecieron rumores inmediatos pidiendo una apelación. El 20 de diciembre de 1888, el honorable miembro para Mudgee, el señor Haynes, le preguntó al Secretario de la Colonia en el Parlamento de la Nueva Gales del Sur si le proporcionaría asesoría jurídica a Louisa Collins en caso de que ella decidiera apelar al tribunal en pleno.[119] El señor Haynes observó que ‘en los casos de pena capital, es común que la Corona asigne una asesoría para el prisionero que no puede obtener asesoramiento jurídico’.[120] Sir Henry Parkes estuvo de acuerdo en que se le pagara tal asistencia, y agregó:

[e]n cualquier caso en donde se haga algún intento de darle una mejor imagen a la conducta de esta desafortunada mujer, o proporcionar lo necesario para hacer justicia en su favor, el Gobierno proveerá toda asesoría imaginable.[121]

El Gobierno se encontraba claramente bajo una gran presión para asegurar que se viera que se haga justicia en el caso de Louisa Collins.[122]

(f) La apelación

La apelación se conoció el 28 de diciembre de 1888, solo tres días después de Navidad.[123] La Corte en Pleno constó de tres jueces que habían presidido previamente los juicios anteriores: el juez Foster (primer juicio), el juez Windeyer (segundo juicio) y el Presidente del Tribunal Darley (cuarto juicio, momento en el que ofreció una sentencia peyorativa). No hubo objeción con respecto a la composición de los jueces. En especial, los periódicos coloniales, el Poder Ejecutivo y la defensa de Louisa no cuestionaron el hecho de que el Presidente del Tribunal Darley estaba entendiendo un caso de apelación contra una mujer que él había condenado; entender una apelación contra un caso que había juzgado la misma persona claramente no era controvertido en ese entonces. La apelación para anular la condena de Louisa fracasó.[124] El Presidente del Tribunal Darley y los jueces Foster y Windeyer sostuvieron que no había suficientes fundamentos para una apelación para argumentar que las pruebas en cuanto a la muerte de Charles Andrews no deberían haber sido admitidas en el juicio por el asesinato de Michael Collins. El segundo fundamento para la apelación se refería a un telegrama que había sido entregado al jurado durante el cuarto juicio; la Corte sostuvo que no se abrió el telegrama y que, por lo tanto, no podía tener un efecto perjudicial sobre el veredicto.[125] La Corte confirmó que los hallazgos originales eran correctos y dio su decisión: ‘ningún caso contra un prisionero podría haber sido más claro’.[126]

 

El Consejo Ejecutivo

(a) Gobernador Charles Robert Carrington

En el momento de los cuatro juicios de Louisa, el Gobernador Charles Robert Carrington, marqués de Lincolnshire, había estado en sus funciones durante casi cuatro años.[127] A pesar de que el legado de Carrington documenta que era ‘apto y discreto’[128] en sus relaciones y al cumplir con su rol social, con ‘calidez y generosidad’,[129] Carrington pasó un período difícil a lo largo de los cuatro juicios de Louisa Collins.

En ese momento, la opinión pública dentro de la colonia se había desatado. A comienzos de enero de 1889, había surgido un debate público generalizado respecto a la decisión de sentenciar a Louisa Collins a muerte por ahorcamiento. Los periódicos estaban literalmente inundados de correspondencia que se mostraba tanto a favor como en contra de un indulto en su nombre y en las columnas de clasificados en toda Australia aparecían anuncios con peticiones para el Gobernador de la Nueva Gales del Sur pidiendo compasión en nombre de Louisa.[130]

Hubo una cantidad de importantes peticiones enviadas directamente al Gobernador de la Nueva Gales del Sur con respecto al caso de Louisa Collins. Algunas de estas peticiones constaban de cientos de firmas de mujeres y hombres de la colonia.[131] Estas solicitudes, una de las cuales vino de ‘Citizens of Sydney and Colonists of New South Wales’ [Ciudadanos de Sídney y colonos de la Nueva Gales del Sur][132] alegaron que ‘la compasión… se extienda a la prisionera’ porque ‘no [había] pruebas positivas sobre la culpabilidad de la prisionera’[133] conforme a la incertidumbre de los tres jurados, ’36 hombres inteligentes’.[134] Otra, firmada por más de ‘1000 ciudadanos’,[135] pedía un indulto con base en ‘una incompatibilidad y demencia moral hereditaria’[136] mientras que una tercera, usaba ‘la época festiva y… el comienzo de nuestro segundo año centenario’[137] para ‘pedir a gritos por la vida de esta desdichada mujer’[138] y decía que la justicia efectiva ‘para que sea efectiva, debe estar mitigada con compasión… mediante el ejercicio de… una Prerrogativa Real’.[139]

El 12 de enero de 1889, cuatro días después de la ejecución de Louisa Collins,[140] Carrington se convirtió en objeto de una caricatura gráfica particularmente escandalosa en la primera página de The Bulletin, titulada ‘The Yawning Guv’nah and the Yawning Grave’ [El bostezo del gobernador y el bostezo de la tumba].[141]  El boceto retrataba al Gobernador Carrington bostezando mientras sostenía en la mano un carrete de peticiones por la vida de Louisa. En primer plano, Louisa Collins cuelga de la horca y también aparecen representados los jóvenes del caso de violación de Mount Rennie, cuatro colgando de la horca y un quinto que está siendo azotado.

Así de perturbadora como es la imagen, también llamó la atención pública en otro aspecto relacionado con las trágicas circunstancias de Louisa: el discurso del Gobernador Carrington hecho a un comité que suplicaba por un indulto por la vida de Louisa.[142] Si se consideran las palabras de Carrington desde esta dirección, se observa que en esencia había sugerido que si él hubiese sabido que era su deber decidir sobre el destino de la vida de un individuo, entonces ‘ningún poder sobre la Tierra lo hubiera impulsado a venir a la Colonia’.[143] El periódico ofreció su propia traducción para la lectura pública al decir: ‘No tenía idea de que alguna vez se me pediría hacer algo responsable. Pensé que la posición sería meramente ornamental. (‘Traducción de los comentarios gubernamentales mencionados’).[144] Como había destacado Bulletin de forma tan gráfica, el cargo del Gobernador no era un puesto para cobardes, y el Gobernador Robert Carrington no era para nada la persona indicada para ese trabajo.

Al momento de la encarcelación de Louisa, el Artículo 12 de las instrucciones imperiales emitidas para el Gobernador, plantearon el curso a tomar al extender o negar un indulto para un delincuente. La prerrogativa de la compasión debía ser ejercida por el Gobernador.[145] El Artículo 12 establecía que la decisión debía tomarse ‘de acuerdo con su propio juicio prudente’.[146] Sin embargo, tal decisión se alcanzó con la recomendación del ‘Consejo Ejecutivo’[147] y en relación con el informe escrito del juez que presidió el juicio.[148] El Presidente del Tribunal Darley, al dirigirse a la Corte cuando sentenció a Collins a muerte en su último juicio, dijo que no había fundamentos para tener una consideración compasiva en el caso de Louisa Collins.

(b) Primer Ministro Henry Parkes

Henry Parkes, el entonces Primer Ministro de la Nueva Gales del Sur, aseguró estar en contra de la pena de muerte pues creía que ‘el efecto disuasorio de cualquier tipo de castigo era pequeño’.[149] En diciembre de 1886, y nuevamente a comienzos de enero de 1887, Parkes había apelado al Gobernador Carrington para que este ejerciera la prerrogativa de la compasión en cinco de los jóvenes sentenciados en el caso de violación de Mount Rennie.[150] Henry Parkes sostuvo que había sido influenciado enormemente por amigos poderosos, incluyendo al Arzobispo, y que estaba preocupado por el espectáculo y el daño que aparecería en el país al colgar a cinco hombres jóvenes. Sin embargo, como revelaron las palabras iniciales de este artículo, se mostró indiferente a las circunstancias de Louisa Collins.[151]

Parkes sostuvo firmemente que Louisa había recibido un juicio imparcial y justo y que se había hecho todo lo posible en su defensa. En este asunto, el Primer Ministro fue inflexible en su punto de vista en cuanto a que no había fundamentos para una consideración compasiva.[152] Cuando el debate sobre el caso de Louisa Collins tuvo lugar en el Parlamento de NSW el 19 de diciembre de 1888, le había respondido al Parlamento:

En mi opinión, no hay nada más abominable que el sentimiento de estrangular a una mujer. ¡Una mujer!, de cuyos pechos sale el alimento de la vida a través de la familia humana; ¡una mujer!, que dirige el camino de nuestros pequeños niños; ¡una mujer!, que es el mismo centro de todo lo que es amable y adorable en la vida social.[153]

Parkes sostuvo firmemente que la ley no hacía distinción debido al género. A partir de sus comentarios, queda claro que la ley juzgaría a Louisa por un concepto de femineidad cuidadosamente construido que esperaba que una esposa cuidara a su esposo y sus niños.

Al ser una mujer encontrada culpable de haber envenenado a su esposo, Louisa amenazó el tejido de la colonia.[154] En consecuencia, fue imposible declarar como un simple asunto de opinión que, debido a que la prisionera era mujer, su vida debía perdonarse; en este caso, había actuado contra los votos sagrados de ‘amar y apreciar’.[155] Parecería que, a los ojos de Parkes, colgar a esta desdichada mujer en vez de observar que se cumpliera con la igualdad ante la justicia no representaba ningún espectáculo o daño para el país:

si pensamos que había cometido este diabólico asesinato …si llegamos a esa conclusión, por qué ella, siendo mujer, no debería sufrir la muerte del mismo modo que una persona que resultó ser del sexo opuesto.[156]

Por lo tanto, cualquier noción de que debido a que Louisa era mujer debía ser tratada con más benevolencia no iba a ser ni sería un argumento persuasivo ante este Comité Ejecutivo de la Nueva Gales del Sur colonial.

 

Conclusión

Menos de dos días antes de la su ejecución, Louisa Collins le escribió al Gobernador Carrington en papel oficial de prisión de color azul en su ‘Aplicación o Declaración de la Prisión’.[157]  Hasta este día, sus palabras son conmovedoras:

Oh, mi Señor. Rece, tenga piedad y lástima de mí, y perdone mi vida. Le ruego y le imploro… tenga compasión de mí, por el amor de mis hijos. Tengo siete niños… perdóneme, Señor, en nombre de ellos…Oh, Señor, mi vida está en sus manos. Una vez más, le imploro y le ruego humildemente que me perdone la vida…’ [158]

Louisa May Collins fue ejecutada justo después de las 9 de la mañana el 8 de enero de 1889, en Darlinghurst Gaol.[159] Su desafortunada travesía, en las manos de un sistema judicial penal colonial antiguo, había terminado. El Registro de Defunciones de Darlinghurst y Long Bay Goal Death documenta que la causa de muerte fue fracturas en el cuello y la tráquea, una muerte instantánea.[160]

Este artículo ha contado la historia de la travesía de Louisa Collins a través del sistema judicial colonial y, al volver a contarlo, plantea más interrogantes que respuestas. En circunstancias extraordinarias, incluso para la época, enfrentó cuatro juicios por homicidio y una apelación sin éxito. El caso contra Louisa no aumentó más que las pruebas circunstanciales y, como era de esperar, los primeros tres juicios habían resultado en jurados en desacuerdo. En conclusión, la historia de Louisa May Collins puso en acción un movimiento contra la pena de muerte que procuró que ninguna otra mujer fuera ejecutada nuevamente en la Nueva Gales del Sur.

[1]NSW Parliamentary Debates [Debates Parlamentarios de la Nueva Gales del Sur], 19 de diciembre de 1888, 1338 Henry Parkes, Primer Ministro, Thomas Hassall, Ministro).

[2] Ibid.

[3] Ibid 1319 – 1343.

[4] Ibid 1319.

[5] ‘Louisa Collins Sentenced To Death’ [Louisa Collins sentenciada a muerte] The Sydney Morning Herald (NSW), 10 de diciembre de 1888, 11.

[6] Ver http://trove.nla.gov.au/newspaper/result?q=louisa+collins+%2B+nsw.

[7] Ibid.

[8] Central Criminal Court Papers [Registro Central del Juzgado en lo Penal], julio de 1888, Investigación nº 786, Regina v Louisa Collins AONSW 9/6758 6-149; ‘Coroner’s Inquests. Suspicious Death Of A Man At Botany’ [Investigación del forense. Muerte sospechosa de un hombre en Botany] Sydney Morning Herald (NSW), miércoles 11 de julio de 1888, 7.

[9] ‘Central Criminal Court Papers’ [Documentos del tribunal penal central], arriba en nota 8, 36. Se indica que había cinco niños viviendo en la casa. Sin embargo, Louisa era la madre de ‘siete niños’; consultar el Colonial Secretary’s Special Bundle [Conjunto de documentos especiales del secretario colonial] AONSW 4/895.1.

[10] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, página desconocida.

[11] Ibid

[12] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 55-60.

[13] ‘Suspicious Deaths at Botany’ [Muertes sospechas en Botany], The Maitland Mercury and Hunter River General Advertiser (NSW), 17 Julio de 1888, 6.

[14] Ibid; ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 60.

[15] Ibid.

[16] Ibid 80.

[17] Ibid.

[18] Ibid.

[19] Ibid 82.

[20] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 14.

[21] Ibid 18.

[22] Ibid.

[23] Ibid 35-51.

[24] Ibid 36.

[25] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 37.

[26] Ibid 23.

[27] Ibid 13.

[28] Ibid 16.

[29] Ibid.

[30] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 38.

[31] Ibid 71.

[32] Ibid.

[33] Ibid 72.

[34] Ibid 19.

[35] Ibid 19, 66.

[36] Ibid 37-45.

[37] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 1-30.

[38] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, página desconocida.

[39] Ibid 56.

[40] Ibid.

[41] Ibid 18.

[42] ‘Nueva Gales del Sur Intercolonial (de nuestros corresponsables), Sídney, 15 de julio’ The Brisbane Courier (Qld), lunes 16 de julio de 1888, 5; ‘The Botany Poisoning Case, Second Verdict of Murder’ [El caso de envenenamiento de Botany, segundo veredicto por asesinato] (mediante telégrafo eléctrico de nuestro corresponsal, Sídney, 5 de agosto), The Brisbane Courier (Qld), 7 de agosto de 1888, 5.

[43] ‘The Botany Poisoning Case, Second Verdict of Murder’ (mediante telégrafo eléctrico de nuestro corresponsal, Sídney, 5 de agosto), The Brisbane Courier (Qld), 7 de agosto de 1888, 5. El informe en este periódico sobre los hallazgos de la investigación en cuanto a los cuerpos exhumados manifiesta que ‘el forense resumió el asunto y se mostró fuertemente en contra de la prisionera, y el jurado, después de una breve deliberación, descubrió que el niño, John Collins, murió por causas naturales, pero que Charles Andrew murió por envenenamiento con arsénico, y que su esposa Louisa Collins, que fue hallada culpable por asesinato, le suministró el veneno. Luego, la prisionera fue llevada a juicio’.

[44] ‘The Botany Poisoning Case’ [El caso de envenenamiento de Botany] The Brisbane Courier (Qld), 27 de julio de 1888, 5.

[45] Ibid.

[46] Ibid.

[47] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 17.

[48] Ibid.

[49] Ibid 53.

[50] Ibid 9.

[51] Ibid.

[52] Ibid 10.

[53] Ibid 79.

[54] Ibid 35.

[55] Ibid.

[56] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 47-48, 126; ‘Coroner’s Inquests. The Botany Poisoning Case’ [Las investigaciones del forense. El caso de envenenamiento de Botany] The Sydney Morning Herald (NSW), 18 de julio de 1888, 7.

[57] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 8, 61, 63, 68, 93, 96, 104, 115, 118, 120, 149.

[58] The Colonial Secretary’s Special Bundle AONSW 4/895.1, como se discutió arriba en nota 9.

[59] AONSW 4335, Louisa Collins. La fecha de nacimiento de Louisa May Collins está registrada como 1849 (sin día o mes indicados) en el ‘Darlinghurst Gaol Photo Description Book’ [Libro de descripciones fotográficas de Darlinghurst Gaol]. Sin embargo, la ‘Particulars of Conviction and Prison History’ [Historia de datos de condena y prisión] preparada por el Gobernador Delegado de Sydney Gaol para la petición de Collins para el indulto de la sentencia registra el 1857 como año de nacimiento (nacida en Scone, NSW), documento con fecha 7 de enero de 1889.

[60] Central Criminal Court Sydney [Tribunal Penal Central de Sídney], Regina v Louisa Collins AG No 114, documento con fecha 30 de julio de 1888.

[61] ‘The Botany Mystery’ [El misterio de Botany], The Sydney Morning Herald (NSW), 7 de agosto de 1888, 9.

[62] El señor Foster fue el Fiscal General para la Nueva Gales del sur de 1877 a 1878 y nuevamente en 1887. Ver Gobierno de NSW, Señor William John FOSTER (1831 – 1909), (5 de mayo de 2011) Parlamento de NSW < http://www.parliament.nsw.gov.au/prod/parlment/members.nsf/0/2045C87530F5BD44CA256E2B00086E36> ; Registros Estatales del Gobierno de NSW, Detalle personal William John Foster, (5 de mayo de 2011) Investigador de los Archivos del Registro Estatal http://investigator.records.nsw.gov.au/Entity.aspx?Path=\Person\18.

[63] Central Criminal Court Papers, ‘Copy Judges’ Notes’ [Copia de las notas de los jueces] para Regina v Louisa Collins (Corte Suprema de NSW, Foster J, 6 de agosto de 1888) 47.

[64] Ibid 49.

[65] Ibid 17.

[66] Ibid 17.

[67] Ibid 18.

[68] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 63, 18.

[69] Ibid 15.

[70] Ibid 16.

[71] Ibid 19.

[72] Ibid.

[73] Ibid 25.

[74] Ibid.

[75] Ibid 44.

[76] Ibid.

[77] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en nota 63, 56.

[78] Ibid 56.

[79] Ibid 57.

[80] Ibid 56.

[81] Ibid 56-57.

[82] Sir Mathew Hale, History of the Common Law of England [Historia del derecho consuetudinario de Inglaterra] (1713) citado en Comisión de Reforma Legislativa de la Nueva Gales del Sur, Criminal Procedure: The Jury in a Criminal Trial [Procedimiento penal: el jurado en un juicio penal], Informe nº 48 (1986) [9.2].

[83] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en notas 63, 63.

[84] ‘Central Criminal Court Papers’, arriba en notas 63, 64.

[85] ‘Intercolonial. New South Wales’ [Intercolonial. Nueva Gales del Sur], The Brisbane Courier (QLD), 6 de noviembre de 1888, 5.

[86] ‘The Alleged Murder At Botany’ [El presunto asesinato en Botany], The Sydney Morning Herald (NSW), 6 de noviembre de 1888, 11.

[87] D Walker, ‘Youth On Trial: The Mt Rennie Case’ [Jóvenes llevados a juicio: el caso de Mt Rennie] (1986) 48-51(50) Labour History 28-41.

[88] ‘The Botany Poisoning Case’, The Brisbane Courier (QLD), 9 de noviembre de 1888, 5.

[89] Ibid.

[90] Ibid.

[91] Ibid; ver también ‘The Alleged Murder At Botany’, The Sydney Morning Herald (NSW), 9 de noviembre de 1888, 4.

[92] Ver http://trove.nla.gov.au/newspaper/result?q=louisa+collins+%2B+nsw, arriba en nota 6.

[93] ‘The Alleged Murder At Botany’, The Sydney Morning Herald (NSW) 8 de noviembre de 1888, 6.

[94] ‘The Alleged Murder At Botany’, The Sydney Morning Herald (NSW) 8 de noviembre de 1888, 6.

[95] El señor Walker comparó el crimen de Louisa con Lady Macbeth y Lucrezia Borgia, declarando en el parlamento de NSW que ‘no había un personaje más excelsamente o más diabólico que el de Lucrezia Borgia’; ver NSW Parliamentary Debates [Debates parlamentarios], 19 de diciembre de 1888, 1325, (Thomas Walker, Miembro para Northumberland); La idea de que Louisa era la Borgia de la Bahía de Botany también es aparente en los documentos del siglo XIX; ver además SLNSW 042P61, ‘The Botany Poisoning Case’ [El caso de envenenamiento de Botany] Autor desconocido.

[96] A Sharpe, Crimes That Shocked Australia [Crímenes que conmocionaron a Australia] (Currawong Press, 1982) Ch 14; N Cushing, ‘Woman As Murderer: The Defence Of Louisa Collins’ [Una mujer como asesina: la defense de Louisa Collins] (1996) 1(2) Journal of Interdisciplinary Gender Studies [Diario de estudios interdisciplinarios de género] 147-157.

[97] ‘Central Criminal Court Monday. The Alleged Murder at Botany’ [Tribunal penal central, lunes. El supuesto asesinato de Botany], The Sydney Morning Herald (NSW), 20 de noviembre de 1888, 3.

[98] Charles Andrews había muerto el 2 de febrero de 1887. ‘The Alleged Murder At Botany’, The Sydney Morning Herald (NSW), 20 de noviembre de 1888, 3.

[99] ‘The Poisoning case in Sydney. Second Verdict of Murder against Mrs Collins (By Special Wire)’ [El caso de envenenamiento de Sídney. Segundo veredicto de homicidio contra la señora Collins (mediante telegrama especial)], The Argus (Vic), 6 de agosto de 1888, 8; ‘The Botany Mystery. Verdict of Wilful Murder against Louisa Collins’ [El misterio de Botany. Veredicto de homicidio doloso contra Louisa Collins], The Sydney Morning Herald (NSW), 6 de agosto de 1888, 9.

[100] NSW Parliamentary Debates 19 de diciembre de 1888, 1320 (Ninian Melville, Ministro).

[101] ‘Intercolonial. Supposed Poisoning Case’ [Intercolonial. Supuesto caso de envenenamiento], The Western Australian (WA), 15 de noviembre de 1888, 3.

[102] J Holleridge, Australia’s Wicked Women [Mujeres malvadas de Australia] (Horwitz Publications, 1963) 80.

[103] ‘Central Criminal Court – Wednesday. The Alleged Murder At Botany’ [Corte penal central – miércoles. El supuesto asesinato en Botany], The Sydney Morning Herald (NSW), 22 de noviembre de 1888, 6.

[104] Ibid..

[105] Ibid.

[106] ‘The Alleged Murder At Botany’, The Sydney Morning Herald (NSW) 23 de noviembre de 1888, 4.

[107] Ibid.

[108] ‘The Alleged Murder At Botany’, The Sydney Morning Herald (NSW) 6 de diciembre de 1888, 6.

[109] ‘The Case Of Louisa Collins’ [El caso de Louisa Collins], The Daily Telegraph (NSW), 10 de diciembre de 1888, 6.

[110] ‘Central Criminal Court – Thursday’ [Tribunal Penal Central – jueves], The Sydney Morning Herald (NSW), 7 de diciembre de 1888, 4.

[111] ‘The Botany Poisoning Case’ The Brisbane Courier (Qld) 11 de diciembre de 1888, 5.

[112] Es interesante notar que esta importante sentencia se dictó un sábado a la mañana en la Corte Suprema de la Nueva Gales del Sur.

[113] ‘The Botany Murder. Louisa Collins Sentenced to Death’ [El asesinato de Botany. Louisa Collins sentenciada a muerte] Sydney Morning Herald (NSW) 10 de diciembre de 1888, 11.

[114] NSW Parliamentary Debates, 19 de diciembre de 1888, 1320 (Ninian Melville, Ministro).

[115] NSW Parliamentary Debates, 19 de diciembre de 1888, 1321 (Henry Parkes, Primer Ministro).

[116] Ibid.

[117] AONSW 4335, Louisa Collins, arriba en nota 59.

[118] Ver http://trove.nla.gov.au/newspaper/result?q=louisa+collins+%2B+nsw, arriba en nota 6.

[119] NSW Parliamentary Debates, 20 de diciembre de 1888, 1386 (John Haynes, Ministro)

[120] Ibid.

[121] Ibid.

[122] Ibid.

[123] ‘Law Report [Informe legal]. Regina v Louisa Collins’, The Sydney Morning Herald (NSW), 29 de diciembre de 1888, 8.

[124] ‘Law Report Regina v Louisa Collins’, The Sydney Morning Herald (NSW) 29 de diciembre de 1888, 8; ‘Supreme Court Proceedings’ [Procedimientos de la Corte Suprema], The Town and Country Journal (NSW) 5 de enero de 1889 12.

[125] Ibid.

[126] Ibid.

[127] AW Martin, ‘Carrington Charles Robert {Marqués de Lincolnshire}(1843-1928) http://www.adb.online.anu.edu.au/biogs/A030334b.htm

[128] Ibid.

[129] Ibid.

[130] Por ejemplo, ver ‘Meetings. The Case of Louisa Collins’ [Encuentros. El caso de Louisa Collins], The Sydney Morning Herald (NSW), 4 de enero de 1889, 10. Ver además http://trove.nla.gov.au/newspaper/result?q=louisa+collins+%2B+nsw, arriba en nota 6.

[131] The Colonial Secretary’s Special Bundle AONSW 4/895.1 arriba en nota 9, números de página desconocidos.

[132] Ibid. Petición con fecha 4 de enero de 1889.

[133] Ibid.

[134] Ibid.

[135] Ibid. Petición con fecha 7 de enero de 1889.

[136] Ibid. Esto tal vez se haya referido a aspectos frenológicos y fisiognómicos de Louisa Collins que se analizaron al momento de su encarcelación, arriba en nota 95.

[137] Ibid. Petición sin fecha.

[138] Ibid.

[139] Ibid.

[140] ‘The Execution of Louisa Collins’ [La ejecución de Louisa Collins], Sydney Mail (NSW), 12 de enero de 1889, 77.

[141] ‘THE YAWNING GUV’NAH and the YAWNING GRAVE’, The Bulletin (Sídney) 12 de enero de 1889, 1.

[142] ‘The Case Of Louisa Collins Deputation To The Governor’ [El caso del comité de Louisa Collins para el gobernador], The Daily Telegraph (NSW) 4 de enero de 1889, 6.

[143] ‘THE YAWNING GUV’NAH and the YAWNING GRAVE’, arriba en nota 53, 1.

[144] Ibid.

[145] También conocida en este momento como la ‘prerrogativa del perdón’.

[146] NSW Parliamentary Debates, 19 de diciembre de 1888, 1322, (Henry Parkes, Primer Ministro).

[147] Ibid.

[148] El Gobernador incluso tenía la facultad de convocar al juez a la reunión del Consejo Ejecutivo y de tomar sus notas sobre el juicio. Ver el Artículo 12 de las instrucciones imperiales informadas en NSW Parliamentary Debates, 19 de diciembre de 1888, 1322 (Henry Parkes, Primer Ministro).

[149] Ibid 1322.

[150] Ibid 1335 – 1336. En el caso de violación de Mount Rennie, se sentenció a nueve jóvenes para que fueran ejecutados en enero de 1887.

[151] Ibid 1336.

[152] NSW Parliamentary Debates, 19 de diciembre de 1888, 1334, (Henry Parkes, Primer Ministro).

[153] Ibid.

[154] C Smart, Women, Crime and Criminology A Feminist Critique [Mujeres, crímenes y criminología. Una crítica femenina] (Routledge y Kegan Paul, 1976); R Helfield, ‘Female Poisoners of the Nineteenth Century: A Study of Gender Bias in the Application of the Law’ [Envenenadoras mujeres del siglo diecinueve: un estudio de prejuicio de género en la aplicación de la ley] (1990) 28 (1) Osgoode Hall Law Journal 53-101; L Zedner, Women, Crime and Custody in Victorian England [Mujeres, crimen y custodia en la Inglaterra victoriana] (Clarendon Press, 1991).

[155] NSW Parliamentary Debates, 19 de diciembre de 1888, 1335, (Henry Parkes, Primer Ministro),

[156] Ibid, 1323.

[157] The Colonial Secretary’s Special Bundle AONSW 4/895.1 arriba en nota 9.

[158] Ibid.

[159] ‘The Execution Of Louisa Collins’, arriba en nota 128.

[160] AONSW ‘Darlinghurst and Long Bay Goal Death Register 1867-1926, Obituary 1889’ [Registro de defunción de Darlinghurst y Long Bay Goal 1867-1926, Obituario 1889].