Tesis sobre un homicidio PASZKOWSKI, Diego


PASZKOWSKI, Diego. Tesis sobre un homicidio - 1a ed - Buenos Aires : Sudamericana, 2007.
216 p.
ISBN 978 - 987 - 566 - 329 - 9

Indización Juridica

DERECHO CONSTITUCIONAL>VALOR JUSTICIA
DERECHO PENAL>HOMICIDIO
DERECHOS HUMANOS>DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS


Vinculación:

Obra que a través de dos personajes enfrentados y antagónicos, y con motivo de la ocurrencia de un asesinato en plena Facultad de Derecho, nos presenta dos conceptos opuestos sobre lo que son el Derecho y la Justicia y sus influencias en la sociedad.

Citas textuales

  • R.B.: “Pero todos los penalistas hablamos de esas cosas, todos pensamos en eso. Robos, violaciones y homicidios. Ahora les estoy hablando de los delitos contra las personas, justamente. Les estoy diciendo que el primero, el homicidio, es la base de todo. Que si no entendieron eso no entendieron nada. La vida. El derecho a la vida. La protección de la vida. Eso es lo más importante. Eso, y la justicia. […] No hay vida que importe, no hay que importe, solamente la justicia.” (p. 102)
  • R.B.: “Soñar que nadie queda impune, que la justicia funciona, que no hay privilegios, que la venda de la estatua nos iguala.” (p. 105)
  • R.B.: “Mañana tengo que grabar los cuatro programas del mes. […] Una vez más habrá que enseñarle al distinguido público, a la amable teleaudiencia, a los respetables ciudadanos, qué es esta cosa de la justicia, y cómo es qué todo el mundo, hasta el más infeliz de los hombres, y aunque se esté hundiendo en el medio de la mierda, conserva sus derechos. […] Lo que quiero es explicarle a la gente que la justicia no será perfecta, pero es lo único que tenemos.” (p. 110 – 111).
  • R.B.: “Esperemos que la justicia funcione. Si en la vida no funciona la pareja, ni el amor, y si no pude tener hijos y si ayer me tomé una botella entera de J&B, por lo menos la Justicia debería funcionar. Si no, no nos queda nada.” (p. 138).
  • P.B.: “…mi monografía será perfecta, de cómo la justicia es inservible para contener la furia en los ciudadanos, que alguna vez, y por cualquier motivo, podría desatarse, todos los ciudadanos de pronto conscientes de la inutilidad de la justicia y aprovechándose de ello para hacer que el tiempo pase más rápido, que todo sea más entretenido, que unos maten a los otros y los otros a los unos y todos se maten entre sí, que la vida tenga al fin algo de emoción, algo de emoción, qué aburrido es el Derecho, reglas y normas y normas y reglas, qué se puede hacer y qué no se puede, la legalidad de las formas, el respeto a los derechos, qué aburrido, ni comparación con la anarquía, con el azar, con lo imprevisible de las acciones humanas…” (p. 144-145)
  • Diálogo entre R.B. y la hermana de la joven fallecida:
    -…La mano de la justicia es lo suficientemente larga, y al final todo se sabe y todo se resuelve…
    – Eso no es verdad, y usted lo sabe. Esas son las cosas que usted dice en la tele cuando lo invitan, como la otra noche. Usted siempre dice lo mismo pero no es verdad…
    – Yo creo en eso, creo en la Justicia…
    – ¿Qué Justicia? ¿De qué Justicia me habla? Yo vivía con mi hermana. Mis padres murieron hace un año en un accidente, y yo quedé a cargo de ella. Vivíamos juntas, antes no nos llevábamos bien pero el accidente nos unió. Y nadie tiene derecho a quitármela ¿no cree?, piense en eso antes de hablarme de Justicia.
    – Pienso en eso, justamente. Pienso que a todas las malas acciones les corresponde un castigo y que la Justicia es el mejor medio que tenemos de resolver las diferencias.” (p. 155 – 156).
  • P.B.: “- ¿Y entonces? ¿De qué sirve todo lo que dijo en el seminario, si usted no tiene pruebas y no puede hacer nada? ¿Se da cuenta de que usted, con esa historia de la Justicia, está engañando a la gente? […]
    -R.B.: […]- Me parece que tenés que pagar por lo que hiciste pibe.
    – Lo siento, profesor, eso no puede ser. La Justicia es ciega. […]” (p. 192 -193).

Interrogantes:

  • ¿Cuáles son las principales concepciones de Derecho sobre las que se basa el ordenamiento jurídico argentino?
  • ¿Debe haber una necesaria relación entre Derecho y Justicia? ¿Y entre Derecho y Moral?
  • ¿La Justicia es condición necesaria para la existencia del Derecho?
  • ¿Cuál es su concepto individual sobre lo qué es y lo que debiera ser el Derecho?

Comentario:

¿Qué es el Derecho? ¿Qué es la Justicia? Preguntas muchas veces formuladas y contestadas desde las más diversas ópticas. Diego Paszkowski en su novela “Tesis sobre un homicidio” nos presenta dos personajes sustancialmente opuestos cuya tensión se extiende durante toda la trama y se suman a la añeja controversia. Paul Besancon, flamante y perverso abogado, recibido con brillantes calificaciones en Francia, decide cursar un posgrado en Buenos Aires y cumplir con un objetivo nada sencillo: demostrar que la Justicia no existe, que no es algo valorable, que es, en términos de Mario Vargas Llosa, puro desplante, mera pose y por qué no, un simple espectáculo. Su contra cara se ve encarnada en Roberto Bermúdez, abogado retirado, ex juez y reconocido profesor de Derecho Penal, cuya vida se basa en la creencia de que la Justicia es probablemente lo más valioso que la sociedad haya logrado y obtenido.
Estas dos posturas inevitablemente nos invitan a replantearnos el debate filosófico sobre las diferentes concepciones del Derecho que se han esbozado en los últimos siglos, centrándonos en la ya clásica disputa entre los dos grandes modelos pensados a lo largo del siglo XX: ¿positivismo o iusnaturalismo? Para los positivistas, dentro de los cuales encontramos a juristas como Hans Kelsen (1881-1973), el Derecho tiene que ser explicado a través de características que puedan ser encontradas en todos los ordenamientos jurídicos. Por consiguiente, se lo concibe como el conjunto de normas jurídicas creadas por el grupo que controla la autoridad y la fuerza pública en un Estado concreto, cuyo incumplimiento conlleva la aplicación de sanciones, entendidas éstas como actos coactivos privativos de bienes. Hay una clara identificación entre Derecho y ley escrita, deslindándolo de la moral e incluso del valor Justicia: no se puede identificar al Derecho con la Justicia al tener cada individuo una apreciación diferente sobre lo que ella implica. Una crítica importante: dentro de tal concepción se validan tanto regímenes totalitarios, como otros jurídicamente legítimos. De la vereda de enfrente, los iusnaturalistas, promoviendo la idea del “Derecho Natural”, entienden que al ser humano le corresponde, por el mero hecho de haber nacido como tal en este mundo, una gama de derechos que no le pueden ser negados. La naturaleza del ser humano sería la fuente máxima de todo Derecho, y si éste no la reconoce en sus normas jurídicas, es injusto, y por lo tanto no es Derecho. No hay Derecho si éste no esta investido del valor Justicia. Es la tendencia seguida para el dictado de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” por las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial, en 1948. Esta postura también adolece de aspectos dudosos: al querer implementar un sistema único de derechos, no se toman en cuenta los valores culturales de cada pueblo a la hora de determinar qué es lo justo y qué no lo es. En Argentina, esta posición encontró canalización a través de autores como Jorge Joaquín Llambías (1911-1981), para quien el Derecho es el “ordenamiento social justo” , en el sentido de ajustado a los caracteres propios de la conducta humana, no pudiendo estar el Derecho y la moral separados y siendo el Derecho Natural la guía del Derecho Positivo.
Lo que sucede entre Paul y Roberto es una lucha de poder y es, en última instancia, más precisamente una lucha sobre el conocimiento, una puja por saber quién goza del verdadero concepto de lo qué es el Derecho y la Justicia. Pero, ¿nos debemos resignar a una unívoca concepción sobre lo que son? ¿Cuál de las dos visiones terminará dominando en esta historia? Vargas Llosa opina que “la literatura no solo sirve para entretener, también para […] contagiar la indignación por la injusticia y el crimen, y el entusiasmo por ciertos ideales…” . Sin necesidad de adherir a alguna de las dos extremas posturas propuestas en la novela, Paszkowski pareciera cumplir ese mandato, obligándonos a través de sus personajes a reflexionar y tomar un posicionamiento sobre estas fundamentales ideas.