Morosos. En: Cuentos de los años felices SORIANO, Osvaldo


SORIANO, Osvaldo. "Morosos".
En: Cuentos de los años felices - 5a ed - Buenos Aires : Sudamericana, 1994.
248 p.
ISBN 950-07-0905-8

Citas textuales:

  •  “Mi padre, que era un deudor impenitente, sostenía que la venta a plazos era como el juego de cartas: al final, uno de los dos, comprador o vendedor, pierde” (p. 43).
  •  “No existían las tarjetas de crédito, ni el dinero electrónico: los morosos firmaban una pila de pagarés y huían con el par de zapatos flamante, el tocadiscos o los veinte tomos de la Espasa Calpe” (p. 44).
  • “Los buenos timadores tenían firmas falsas, familias prestadas, direcciones inexistentes y nunca se quedaban con lo que compraban. A esos, si los agarraba, el cazador no podía más que pegarles una paliza” (p. 44).
  •  “Las tiendas de ropa no aceptaban de vuelta los trajes lustrosos ni las camisas gastadas, pero a las heladeras y los lavarropas el cazador tenía que consignarlos en el depósito del ferrocarril” (p. 44).
  •  “Por ley, ningún ciudadano podía ser privado de su radio si era la única que tenía” (p. 46).

Interrogantes:

  •  ¿En qué consiste la mora? ¿Compete solamente, o bien puede referirse al acreedor o ser recíproca?
  • ¿Cómo opera la constitución en mora? ¿Es automática o bien requiere de interpelación -extrajudicial o judicial?
  • ¿Cuáles son sus efectos?
  • ¿Qué límites tiene la tutela jurídica del crédito? ¿Puede atacarse todo o cualquier tipo de bien del deudor, ante su incumplimiento?

Comentarios:

 Se entiende que la mora es un tipo particular de incumplimiento relativo, caracterizado por la demora, con culpa del deudor, y siempre que el acreedor conserve el interés en el cumplimiento tardío.

 En Derecho Argentino, la mora se halla esencialmente regulada en el art. 509 del Código Civil, que prevé su carácter automático en las obligaciones a plazo, requiriéndose interpelación para las obligaciones a plazo tácito y fijación judicial, en las obligaciones sin plazo.

 En el Proyecto de Reforma del Código Civil y Comercial de la Nación (conf. Decreto 191/2011), el tema se trata especialmente en los arts. 886 a 888, conservándose los criterios hoy vigentes, pero estableciéndose que ante la duda acerca de si se trata de una obligación a plazo tácito o sin plazo, se entenderá que se dicho plazo es tácito.

En cuanto a la tutela jurídica del crédito, cabe comentar que si bien el patrimonio asegura el cobro del crédito de los acreedores, existen límites a tal principio, ya que algunos bienes están fuera de esa garantía y se consideran inembargables por razones sociales, de orden público, etc. Entre ellos, cabe señalar los muebles indispensables y útiles de trabajo (art. 3878 CC), los sueldos hasta un determinado porcentaje (Ley de Contrato de Trabajo), el bien de familia (L 14.394) y las jubilaciones y pensiones (L 24.241).