El fantasma de Canterville WILDE, Oscar


WILDE, Oscar. El fantasma de Canterville - 1a ed - Buenos Aires : La Red del Libro, 2004.
94 p.
ISBN 987-21771-0-4

Indización Juridica

DERECHO COMERCIAL > DEFENSA DEL CONSUMIDOR > DERECHOS DE LOS CONSUMIDORES / IN DUBIO PRO CONSUMIDOR / LEY DE PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR
DERECHO CIVIL > OBLIGACIONES Y CONTRATOS > COMPRAVENTA DE INMUEBLES / LOCACIÓN DE INMUEBLES
DERECHO CONSTITUCIONAL > DERECHOS Y GARANTÍAS CONSTITUCIONALES

Vinculación:

 La familia Otis compra el castillo encantado de Canterville con un fantasma en el inventario que se propone asustarlos, pero para su descontento no lo logra. Los nuevos propietarios solucionan todos los obstáculos con un producto y así nos demuestran la relevancia de la adquisición de bienes y servicios: desde un castillo encantado hasta un detergente.

 Citas textuales: 

  • “Cuando Hiram B. Otis, embajador de los Estados Unidos, compró el castillo de Canterville, todos le dijeron que cometía una gran tontería, pues no había duda de que aquel estaba encantado. Por cierto, el propio lord Canterville, un hombre sumamente puntilloso en cuestiones de honor, había considerado que era su deber mencionar el hecho al señor Otis cuando discutieron las condiciones.” (p. 23)
  • “-Milord – respondió el embajador-, me quedaré con los muebles y el fantasma bajo inventario. Vengo de un país moderno, donde tenemos todo lo que el dinero puede comprar y, con la flor y nata de nuestros jóvenes que recorren el viejo mundo de juerga en juerga, y se llevan a sus mejores actores y primadonnas, calculo que si hubiera en Europa una cosa tan extraordinaria como un fantasma, en muy corto tiempo, lo tendríamos en nuestro país, en uno de nuestros museos públicos o como atracción de feria.” (p. 24)
  • “-No creo que sea culpa del detergente Ejemplar –dijo Washington-, pues lo uso siempre. Debe ser el fantasma. En consecuencia, quito por segunda vez la mancha; pero a la segunda mañana volvió a aparecer. La tercera mañana también estaba allí, a pesar de que el propio señor Otis había cerrado la biblioteca con llave y había llevado la llave arriba. (…) Washington preparó una larga carta para los señores Myers y Podmore sobre el tema de la permanencia de las manchas sanguíneas cuando se relacionan con el crimen.” (p. 29)
  •  “Mi padre no tendría ningún problema en conseguirle un pasaje gratuito y, si bien se cobra un pesado impuesto sobre toda clase de antigüedades, no habría inconvenientes con la Aduana, pues todos los funcionarios son demócratas. Una vez en Nueva York, el éxito es seguro.” (p. 51 -52)
  • “Además, usted se olvida, señor Otis, que compró los muebles y el fantasma bajo inventario, de modo que todo lo que le pertenezca al fantasma pasa de inmediato a su posesión, pues a pesar de cualquier actividad que sir Simon haya desplegado en el corredor por la noche, legalmente estaba muerto, y usted adquirió sus propiedad por medio de una compra.” (p. 65)

 Interrogantes:

  •  a)           ¿Qué límite encuentra el concepto de consumidor y usuario luego de la reforma de la ley 26.361 y lo resuelto por la CSJN en el caso “Mosca, Hugo Arnaldo c/ Buenos Aires, Provincia de (Policía Bonaerense) y ot. s/ daños y perjuicios” (M.802.XXXV; 06/03/2007)?
  • b)           ¿Es apropiado que al consumidor o usuario le sea inoponible el art. 2170 del C.C. conforme lo establece el art. 18 de la ley 24.240?
  • c)           La operatividad del art. 42 de la Constitución Nacional, ¿podría incorporar supuestos no contemplados en la definición del art. 1 de la ley 24.240?
  • d)           La interpretación a favor del consumidor en caso de duda (art. 3 de la ley 24.240), ¿comprendería como tal al locatario o comprador de un bien inmueble para uso personal o familiar?
  • e)           En una futura reforma a la ley, ¿podrían incorporarse expresamente al art. 1 los locatarios y compradores de bienes inmuebles nuevos o usados para vivienda personal o familiar?

Comentarios

 “La ley de defensa del consumidor a través del fantasma de Canterville”

Por Débora T. Marhaba
Abogada (Universidad Nacional de La Matanza)
Estudiante de posgrado en Esp. de Administración de Justicia

 

El  “El fantasma de Canterville” se publicó por primera vez en la revista The Court and Society Review, en 1887 y fue escrito luego de dos viajes realizados por Oscar Wilde a Estados Unidos de Norteamérica.

A través de la obra se advierten incansables referencias acerca de la confianza que tienen los consumidores a las mercaderías que adquieren. También, resalta la creencia de que todo obstáculo del día a día puede ser resuelto con un producto determinado.

La diferencia que el autor plantea de manera jocosa entre las dos sociedades que se enfrentan en el relato (E.E.U.U e Inglaterra) convoca a la reflexión acerca de que actitud tomamos en un mundo globalizado y conectado por bienes y servicios. Qué consumimos, cómo consumimos y por qué lo hacemos son algunos interrogantes que nos invita a pensar “El fantasma de Canterville”.

En nuestro ordenamiento jurídico la reforma constitucional de 1994 incorporó los derechos de los Usuarios y Consumidores en el art. 42. Así, se desprende que “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección y a condiciones de trato equitativo y digno…”

Este nuevo artículo significó por un lado un cambio en la ideología de la Constitución, y por otro, un cambio de paradigma[1]. En cuanto al primero, si bien en las reformas anteriores los derechos sociales dieron en principio una limitación a la ideología liberal de la constitución histórica, la incorporación del art. 42 implicó un límite a la autonomía de la voluntad. Se concibió una nueva forma de ver al “sujeto consumidor” y se instaló un principio protectorio que infiere que el Estado lo resguardara de los potenciales perjuicios en la relación de consumo, y a su vez, le otorga ciertos beneficios que lo colocarían en un plano más equitativo frente a la figura del “poderoso” proveedor.

El cambio de paradigma, por su parte, significa que todas las relaciones en las cuales subyazca un vínculo de consumo van a estar protegidas por una norma de orden público.

Ahora bien, la ley de defensa del consumidor es de carácter constitucional y por lo tanto prevalece sobre cualquier otra de derecho común[2]. No es un tema menor el alerta sobre la mayor implicancia de esta ley en diferentes tipos de procesos.

Cada vez son más los individuos que invocan una “relación de consumo” –conforme la definición del artículo 3 de la ley 24.240- para acogerse a los beneficios y principios que la ley y la Constitución establecen.

Sin embargo, el artículo 1° de la ley, al definir al consumidor no incluye algunas figuras, como por ejemplo, al locatario y comprador de bienes inmuebles (usados o nuevos) para uso familiar o personal.

La ley define al consumidor como “…toda persona física o jurídica que adquiere o utiliza bienes o servicios en forma gratuita u onerosa como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social. Queda comprendida la adquisición de derechos en tiempos compartidos, clubes de campo, cementerios privados y figuras afines. Se considera asimismo consumidor o usuario a  quien, sin ser parte de una relación de consumo, como consecuencia o en ocasión de ella adquiere bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social, y a quien de cualquier manera está expuesto a una relación de consumo.”

El decreto 1798/94, al reglamentar el articulo precedente agrega que “…b) En caso de venta de viviendas prefabricadas, de los elementos para construirlas o de inmuebles nuevos destinados a vivienda se facilitara al comprador una documentación completa suscripta por el vendedor en la que se defina en planta a escala la distribución de los distintos ambientes de la vivienda y de todas las instalaciones, y sus detalles, y las características de los materiales empleados. c) Se entiende por nuevo el inmueble a construirse, en construcción o que nunca haya sido ocupado.”

De dichos instrumentos no surge que el locatario sea un consumidor, como tampoco quien adquiere un bien inmueble usado para uso propio o familiar. El interrogante que se me suscita es: ¿puede la ley poner límites donde la Constitución Nacional no lo hace?[3]

Cabe traer a colación que la ley 26.361 (que reforma la 24.240) incorporó la garantía de las cosas usadas en el capítulo dedicado a las “cosas muebles no consumibles”. La doctrina ha entendido que “…la inclusión de lo “usado” adquiere una enorme relevancia, tanto en el Derecho nacional como en el Comparado. Más aún, parece una cuestión no sólo de criterio económico – sobre la importancia y el valor que se otorga a las cosas usadas-, sino además de índole social, ideológica si se quiere. La pregunta sería ¿Por qué las personas integrantes de una clase social baja o desfavorecida, que consumen, por lo normal, bienes usados – usan tales bienes, desde automotores hasta calzado o ropa- no van a gozar de la garantía otorgada a quienes adquieren otros bienes, nuevos o usados?…” [4]

Este fragmento no es un absurdo, porque la misma cuestión se plantea respecto de los bienes inmuebles usados para locación o compraventa. ¿Por qué no incluirlos en la protección que brinda la ley 24.240? ¿Acaso no encuadran en una relación de consumo?

La relación de consumo es definida por la ley como el vínculo jurídico entre el consumidor y el usuario. En las transacciones mencionadas en el párrafo anterior existe tal relación, ya que el art. 42 de la Constitución Nacional es operativo y por lo tanto quedan comprendidas, a pesar que la ley solo prevea la compraventa de viviendas prefabricadas o inmuebles nuevos.

Entiendo que si el legislador en la reforma de la ley 24.240 ha incluido a las cosas usadas en el capítulo de cosas muebles no consumibles, podrían incorporarse a la ley en una futura reforma la compraventa y locación de inmuebles, tanto nuevos como usados para uso personal o familiar.

Sin perjuicio de ello, desde mi punto de vista, estas situaciones se encuentran amparadas por el art. 42 de la Constitución Nacional, aunque sería favorable incluirlos formalmente en la ley ante la reticencia de algunos operadores de la justicia a hacer una interpretación amplia de la norma fundamental.

Una disposición expresa de la ley brindaría beneficios al sujeto- consumidor que no puede acceder a un inmueble nuevo, y que tiene que enfrentarse a los abusos de los vaivenes económicos que impactan en los precios de los cánones locativos y de las unidades funcionales a estrenar.

BIBLIOGRAFÍA

BIDART CAMPOS, German J.; “Compendio de Derecho Constitucional”; Buenos Aires; 2004; Edit. Ediar.
GELLI, María A.; “Constitución de La Nación Argentina. Comentada y Concordada”; Buenos Aires; 2009; Edit. La Ley.
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LORENZETTI, Ricardo Luis; “Consumidores”; Santa Fe; 2009; Edit. Rubinzal Culzoni Editores.
MARQUEZ, J. – CALDERON, M; “La tutela del consumidor de los derechos de uso y goce de un inmueble. La ley 24.240”; Revista de Derecho Privado y Comunitario; Santa Fe; 2004; Ed. Rubinzal Culzoni Editores.
MOSSET ITURRASPE, J. – WAJNTRAUB, J.; “Ley de defensa del consumidor”; Santa Fe; 2010; Edit. Rubinzal Culzoni Editores.
WILDE, Oscar; “El fantasma de Canterville”; 1ª ed; Buenos Aires; 2004; La Red del Libro; 94 páginas; traducción de Cristina Piña; ISBN 987-21771-0-4.
CSJN; M.802.XXXV; “Mosca, Hugo Arnaldo c/ Buenos Aires, Provincia de (Policía Bonaerense) y otros s/ daños y perjuicios”; sentencia de fecha 6 de marzo del 2007. http://www.csjn.gov.ar/confal/ConsultaCompletaFallos.do?method=verDocumentos&id=615849
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Decreto reglamentario 1798/94. Publicado en el Boletín Oficial el día 09 de septiembre de 1993. Buenos Aires, Argentina.            http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do;jsessionid=74C8B7037B4AC9A28AAA29CD723F46A4?id=16146, disponible al 02/08/2014.
Ley 26.361, “Defensa del consumidor. Ley 24.240 – Modificación”. Sancionada el 12 de marzo del 2008, Buenos Aires, Argentina, y publicada en el boletín oficial el 07 de abril del 2008. http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/135000-139999/139252/norma.htm, disponible al 02/08/2014.
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Diario La Nación, “Los alquileres se renuevan con aumentos del 25%”, publicado el 04 de mayo de 2014, http://www.lanacion.com.ar/1687545-los-alquileres-se-renuevan-con-aumentos-del-25, disponible al 02/08/2014.
Diario Página 12, “Un mercado sin piedad con el inquilino”, publicado el 21 de marzo del 2014, http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-242314-2014-03-21.html, disponible al 02/08/2014.


[1]GELLI, María A; “Constitución de La Nación Argentina. Comentada y Concordada”; Buenos Aires; 2009; Edit. La Ley; p. 580. BIDART CAMPOS, German J; “Compendio de Derecho Constitucional”; Bs. As; 2004; Edit. Ediar; p. 118. JUNYENT BAS, F. – CERRO, C; “Aspectos procesales en la ley de defensa del consumidor”; La Ley; 14/10/10.

[2]Ver Autoconvocatoria a Plenario de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial del 29 de junio de 2011 sobre competencia del fuero comercial en los supuestos de ejecución de títulos cambiarios en que se invoquen involucrados derechos de consumidores. Voto del Dr. Heredia, Pablo D.

[3]MARQUEZ, J. – CALDERON, M; “La tutela del consumidor de los derechos de uso y goce de un inmueble. La ley 24.240”; Revista de Derecho Privado y Comunitario; Santa Fe; 2004; Ed. Rubinzal Culzoni Editores; págs. 293 y sgtes.

 [4]MOSSET ITURRASPE, J. – WAJNTRAUB, J; “Ley de defensa del consumidor”; Santa Fe; 2010; Ed. Rubinzal Culzoni Editores; págs. 26 y 27.