Memorias de Adriano YOURCENAR, Marguerite


YOURCENAR, Marguerite. Memorias de Adriano - 8a ed - Buenos Aires : Debolsillo, 2010.
320 p.
ISBN 978-1138-69-5

Información adicional:

Traducido por Julio Cortázar

Indización Juridica

DERECHO CIVIL > PARTE GENERAL> LIBERTAD/ INTERPRETACIÓN DE LA LEY
DERECHO CIVIL > DERECHO ROMANO
DERECHO CONSTITUCIONAL> IGUALDAD ANTE LA LEY/ VALOR JUSTICIA/ LEYES/ CIUDADANÍA
DERECHOS HUMANOS> ESCLAVITUD

Vinculación:

Presentada como una carta del emperador Adriano (76-138 AC) a su nieto adoptivo Marco Aurelio, la autora nos narra las transformaciones del imperio romano el siglo II DC, reflexionando sobre los cambios culturales, las leyes, la posteridad de Roma, el sentido de justicia, las reformas jurídicas, siempre desde una perspectiva humanista.

En el cuaderno de notas anexo a la novela Yourcenar explica que quiso retratar a un hombre solo y al mismo tiempo vinculado con todo, recreando sus viajes, su biblioteca, su relación con el poder, en fin sus vivencias; en un período descripto magistralmente por Flaubert: “cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre

Así entonces, la preocupación por las vicisitudes del hombre en un mundo cambiante y complejo es permanente: en palabras de la autora “todo ser que haya vivido la aventura humana vive en mí” (Yourcenar, 2010: 286)

Quizás por esta razón Memorias de Adriano nos permite comprender claramente las razones humanas en las cuestiones jurídicas así como el sustrato cultural que acompañó las transformaciones en el sistema romano y posibilitó su pervivencia.

Citas textuales:

Cita 1: “Roma debería escapar a su cuerpo de piedra; con la palabra Estado, la palabra ciudadanía, la palabra república, llegaría a componer una inmortalidad más segura (…) Roma se perpetuaría en la más insignificante ciudad donde los magistrados se esforzaran por verificar las pesas y medidas de los comerciantes, barrer e iluminar las calles, oponerse al desorden, a la incuria, al miedo, a la injusticia, y volver a interpretar razonablemente las leyes. Y sólo perecería con la última ciudad de los hombres” (p. 104)

Cita 2: “Humanitas, Felicitas, Libertas: no he inventado estas bellas palabras que aparecen en las monedas de mi reinado. Cualquier filósofo griego, casi todos los romanos cultivados, se proponen la misma imagen del mundo. Frente a una ley injusta por demasiado rigurosa, he oído gritar a Trajano que su ejecución ya no respondía al espíritu de la época. Pero tal vez sería yo el primero que subordinara conscientemente mis actos a ese espíritu de la época, haciendo de él otra cosa que el sueño nebuloso de un filósofo o la vaga aspiración de un buen príncipe” (p. 104-105)

Cita 3: “Tengo que confesar que creo poco en las leyes. Si son demasiado duras, se las transgrede con razón. Si son demasiado complicadas, el ingenio humano encuentra fácilmente el modo de deslizarse entre las mallas de esa red tan frágil. (…). La mayoría de nuestras leyes penales sólo alcanzan, por suerte quizá, a una mínima parte de los culpables; nuestras leyes civiles no serán nunca lo suficientemente flexibles para adaptarse a la inmensa y fluida variedad de los hechos. Cambian menos rápidamente que las costumbres; peligrosas cuando quedan a la zaga de éstas, lo son aún más cuando pretenden precederlas. (…) Los filósofos griegos nos han enseñado a conocer algo mejor la naturaleza humana; desde hace varias generaciones, nuestros mejores juristas trabajan en pro del sentido común. Yo mismo llevé a cabo algunas de esas reformas parciales, las únicas duraderas. Toda ley demasiado transgredida es mala; corresponde al legislador abrogaría o cambiarla, a fin de que el desprecio en que ha caído esa ordenanza insensata no se extienda a leyes más justas.” (p. 106)

Cita 4: “Dudo de que toda la filosofía de este mundo consiga suprimir la esclavitud; a lo sumo le cambiarán el nombre. Soy capaz de imaginar formas de servidumbre peores que las nuestras, por más insidiosas, sea que se logre transformar a los hombres en máquinas estúpidas y satisfechas, creídas de su libertad en pleno sometimiento, sea que, suprimiendo los ocios y los placeres humanos, se fomente en ellos un gusto por el trabajo tan violento como la pasión de la guerra entre las razas bárbaras. A esta servidumbre del espíritu o la imaginación, prefiero nuestra esclavitud de hecho.” (p. 107-108)

Cita 5: “Sea como fuere, el horrible estado que pone a un hombre a merced de otro exige ser cuidadosamente reglado por la ley. Velé para que el esclavo dejara de ser esa mercancía anónima que se vende sin tener en cuenta los lazos de la familia que pueda tener, ese objeto despreciable cuyo testimonio no registra el juez hasta no haberlo sometido a la tortura, en vez de aceptarlo bajo juramento. Prohibí que se lo obligara a oficios deshonrosos o arriesgados, que se lo vendiera a los dueños de lenocinios o a las escuelas de gladiadores. Aquellos a quienes esas profesiones agraden, que las ejerzan por su cuenta: las profesiones saldrán ganando.” (p.108)

Cita 6: “.. Terpandro definió en tres palabras el ideal espartano (…) la Fuerza, la Justicia, las Musas. La Fuerza constituía la base, era el rigor sin el cual no hay belleza, la firmeza sin la cual no hay justicia. La Justicia era el equilibrio de las partes, el conjunto de las proporciones armoniosas que ningún exceso debe comprometer. Fuerza y Justicia eran tan sólo un instrumento bien acordado en manos de las Musas. Toda miseria, toda brutalidad, debía suprimirse como otros tantos insultos al hermoso cuerpo de la humanidad. Toda iniquidad era una nota falsa que debía evitarse en la armonía de las esferas.” (p. 125)

Cita 7: “La administración de Italia, abandonada durante siglos a la voluntad de los pretores, no había sido nunca codificada definitivamente. El Edicto perpetuo, que la fija de una vez por todas, data de esta época de mi vida; llevaba años manteniendo correspondencia con Salvio Juliano acerca de las reformas, y mi retorno a Roma aceleró su realización. (…) Mi propósito era tan sólo el de reducir la frondosa masa de contradicciones y abusos que acaban por convertir el derecho y los procedimientos en un matorral donde las gentes honestas no se animan a aventurarse, mientras los bandidos prosperan a su abrigo.” (p. 203)

Interrogantes:

Cita 1:

• ¿Por qué Adriano sostiene, en la cita 1, que las palabras ciudadanía y república representarían una inmortalidad más segura para Roma?

• ¿Cuál era el concepto de ciudadanía para los romanos? ¿Qué derechos comprendía? ¿Cómo se adquiría y se perdía la ciudadanía?

• ¿Cuál era el concepto de república para los romanos? ¿Cuál era la constitución política de la república romana? ¿Qué razones llevan al declive de la república romana?

• ¿Cuál es el concepto actual de república? ¿En qué pilares se basa?

Cita 2:

• ¿Qué significaba la humanitas para los romanos? ¿Cómo surge el concepto y cómo evoluciona posteriormente? ¿Cómo influye la cultura griega?

• ¿Qué ejemplos encontramos en las fuentes romanas de la aplicación de la humanitas en el derecho?

• ¿Qué implicaba la humanitas como criterio de interpretación de la ley?

Cita 3:

• ¿Cuáles son las reflexiones de Adriano sobre las leyes? ¿Cómo se relaciona lo legal con el cambio social?

• ¿Cuáles eran las fuentes del derecho para los romanos?

• ¿Por qué Adriano establece una suerte de paralelismo entre los filósofos griegos y los juristas romanos? ¿Cómo se podría explicar esta frase?

Cita 4 y 5:

• ¿Qué reformas se propiciaron en épocas de Adriano en relación a la esclavitud? ¿A qué se refiere la autora en la cita 4? ¿Existe la servidumbre en la actualidad?

Cita 6:

• ¿Cuál era el sentido de Justicia para los romanos? ¿Cómo se relaciona con la Equidad? ¿Cuáles son las representaciones de lo justo en las fuentes romanas?

• ¿Qué representa la noción de justicia en la actualidad?

Cita 7:

• ¿Qué razones jurídicas motivaron el Edicto Perpetuo de Salvio Juliano? ¿Qué pasó con el derecho pretoriano luego del Edicto de Salvio Juliano?

Comentarios:

Por Dra. Paola Zini,

Abogada, profesora de derecho romano, e investigadora categorizada V (UNLP).

Sobre la obra y la autora:

Marguerite Yourcenar fue una novelista y traductora francesa, luego nacionalizada estadounidense, nacida en Bélgica en 1903 y fallecida en Estados Unidos en 1987. La Academia Francesa la elige como miembro en 1980, siendo la primera mujer en ocupar ese lugar.

Alternó entre la poesía, la novela y el teatro; entre sus obras más destacadas podemos mencionar Alexis, Opus Nigrum, Fuegos y sin duda Memorias de Adriano.

Para comprender esta obra resulta muy recomendable consultar el Cuaderno de Notas que se encuentra anexo a la novela. La autora concibe la idea de este libro siendo muy joven –en 1924-y luego abandona el proyecto por varios años. Ya finalizada la Segunda Guerra Mundial y viviendo en Estados Unidos retoma la escritura de este texto en 1948, con una mirada significativamente distinta, construyendo el relato de la época de Adriano pero a la vez reflexionando sobre el ser humano. Como Yourcenar explica: “toda vida narrada es ejemplar: se escribe para atacar o defender un sistema del mundo, para definir un método que nos es propio” (Yourcenar, 2010:285)

La obra se difunde al principio por entregas en la revista literaria francesa La Table Ronde, y finalmente se publica como novela en 1951. A partir de su publicación, ha tenido múltiples reediciones y traducciones, entre las cuales sobresale aquella en español realizada por Julio Cortázar.

A continuación se incluye un breve comentario por cada cita y se detalla bibliografía ampliatoria sobre cada una, que puede ser útil para profundizar el tema y desarrollar un trabajo práctico, ya sea individual o grupal, en complementación con las fuentes literarias.

Cita 1:

La relevancia de la ciudadanía romana ha trascendido a la posteridad reflejada en la frase “civis romanus sum”, traducida como “soy ciudadano romano”. En efecto, los romanos invocaban esta expresión para subrayar su condición de ciudadanos, el derecho que los protegía y la consideración social a la que estaban acostumbrados.

Ser ciudadano -sobre todo en el período republicano- era un verdadero “métier”, en palabras de Nicolet, que implicaba, entre otros, participar en los comicios, inscribirse en el censo y respetar las tradiciones romanas. Conllevaba a su vez determinados derechos públicos y privados, que algunos han llamado privilegios por la amplia esfera de protección que brindaban, entre ellos: ius honorum, ius suffraggi, ius provocationis ad populus, ius actionis, ius commerci, ius connubi e inclusive el relativo al nombre conocido como ius tria nomina.

La cita de Yourcenar también permite reflexionar sobre la vinculación del romano con su ciudad, con el derecho en la vida cotidiana, con las costumbres y reglas que han derivado en la noción de “urbanitas”. Como explica D’Ors en las notas a las obras Políticas de Cicerón, en el caso de Roma “la civitas presupone al populus”.

Para profundizar sobre el sentido de la ciudadanía para el romano se recomienda el texto de Fustel de Coulanges, sobre todo la explicación sobre el destierro; mientras que para analizar la implicación del sujeto con la civitas se sugiere trabajar con la obra de Florence Dupont, que permite una pluralidad de abordajes sobre la situación del ciudadano en la República.

Pasando a la otra expresión que aseguraría la inmortalidad de Roma, si es que existe un tema inagotable, ese es justamente el de república romana. De Tito Livio a Maquiavelo, de Polibio a Montesquieu, de Cicerón a Mommsen, son múltiples las voces y visiones que han estudiado el tema de la res publica romana.

Y decimos “res publica” para darle el mismo sentido que le daban los romanos, no sólo una forma de gobierno, sino aquello que es del pueblo, aquello que concierne e interesa al pueblo.

En este sentido se abre la discusión sobre las bases de la constitución romana, las distintas magistraturas, las tensiones entre clases sociales, las crisis que llevaron a su disolución y sin duda su impacto en el derecho, evocando desde la Ley de las XII Tablas a las reformas de los Graco. Se convierte así en un hermoso tema para complementar fuentes literarias y jurídicas, autores romanos y contemporáneos, generando debates en clase y trabajos en grupo, reflexionando a la vez sobre la noción de república a través del tiempo y en la actualidad.

Para ampliar:

ARANGIO RUIZ, Vincenzo. Historia del Derecho Romano. Madrid: Ed. Reus, 1943.

BONFANTE, Pietro. Historia del Derecho Romano. Madrid: Ed. Revista del Derecho Privado, 1944

CICERÓN. Obras Políticas (Sobre la República) Madrid: Gredos, 1982

DUPONT Florence. El Ciudadano Romano durante la República. Buenos Aires: Vergara, 1992.

FUSTEL DE COULANGES. La Ciudad Antigua: Estudio sobre el culto, el derecho y las instituciones de Grecia y Roma. Mexico: Porrúa, 2007

HOMO Leon. Las Instituciones Políticas Romanas: De la Ciudad al Estado. Mexico: UTEHA, 1958.

LAPIEZA ELLI, Angel E. Historia del Derecho Romano. Buenos Aires: Cooperadora de Derecho y Ciencias Sociales, 1975.

NICOLET, Claude. Le métier de citoyen dans la Rome republicaine. Paris: Gallimard, 1976.

Cita 2:

La noción de humanitas nace en Roma en el siglo II AC bajo la influencia cultural griega y luego se extiende al derecho, reflejándose en distintas figuras, entre ellas el favor debitoris.

Aulo Gelio sostiene que se deriva de la noción griega de paideia, entendida como la instrucción y educación del hombre en las bellas artes. Sin embargo, en su evolución se complementará con la idea de philantropia, como una aspiración a un trato considerado y respetuoso hacia el prójimo. Ya en épocas cristianas, se asociará con otros conceptos tales como caritas, benignitas y pietas.

En el plano legal, implica considerar al ser humano como centro y principio de todo ordenamiento jurídico. Esta centralidad del hombre en el derecho, como razón de ser del mismo, se observa claramente en la conocida expresión de Hermogeniano en Digesto.1.5.2 : “Todo derecho ha sido constituido por causa de los hombres”.

En el campo literario se difundió sobre todo a partir de las comedias de Terencio, en especial en Los Hermanos –donde se contraponen modelos de crianza, uno basado en el rigor y el otro en la humanitas- y en el Atormentador de sí mismo, de donde surge la siguiente expresión: “Soy un hombre: nada de lo humano me es ajeno

Para ampliar:

AULO GELIO. Noches Áticas. Madrid: Akal, 2009.

BLOCH Raymond y COUSIN Jean. Roma y su destino. Barcelona: Ed. Labor, 1967.

COUSIN Jean. Los Estudios Latinos. Buenos Aires: Eudeba, 1963.

GARCIA DEL CORRAL, Ildefonso. Cuerpo del Derecho Civil Romano. Barcelona: Jaime Molinas, 1889.

LABRUNA Luigi. Entre Europa y America Latina: principios jurídicos, tradición romanistica y humanitas del derecho. En: La Ley, 2004-C, 1239-1249

RAMÍREZ ARCE Bertha Alicia. La humanitas equilibrio entre justicia y equidad. Una prerrogativa de nuestro tiempo. Ponencia presentada en el XVIII Congreso Latinoamericano de Derecho Romano, Panamá 2013.

Cita 3:

Gayo nos dice en sus Institutas que la ley es lo que el pueblo manda y establece, entendiendo por pueblo (populus) a los ciudadanos romanos asistentes a los comicios (Institutas I.3) En la nota a este fragmento Di Pietro compara la definición de Gayo con aquella de Capitón –citada por Aulo Gelio- y con la de las Instituciones de Justiniano. La conceptualización, sobre todo de Gayo, hace referencia a la lex rogata.

Sin embargo la frase de Adriano apuntaría a la ley como norma, como fuente del derecho, y entendida así habría que considerar desde las mores maiorum del período arcaico hasta las constituciones imperiales del período clásico y sobre todo posclásico, pasando por la Ley de las XII tablas, los edictos del pretor, los senadoconsultos, los plebiscitos con valor de ley y las opiniones de los juristas avaladas con el ius publice respondendi.

Así es que en sentido general, la evolución jurídica romana fue lenta pero a la vez profunda, abarcando como ya expresamos una multiplicidad de fuentes del derecho. A lo largo de esta evolución, se observaron cambios en la regulación de la familia, el proceso judicial, el derecho hereditario, la situación del esclavo, las obligaciones, la situación de la mujer, entre otros.

Por esta razón resulta muy interesante establecer comparaciones entre el derecho arcaico y el derecho clásico, así como también entre el derecho clásico y el justinianeo, tanto para comprender los contextos en los surgen ciertas reformas como para analizar la creatividad y dinamismo jurídico de los romanos.

Para ampliar:

AULO GELIO. Noches Áticas. Madrid: Akal, 2009.

BONFANTE, Pietro. Historia del Derecho Romano. Madrid: Ed. Revista del Derecho Privado, 1944

CICERÓN. Obras Políticas (Sobre las leyes) Madrid: Gredos, 1982

DI PIETRO Alfredo. Institutas de Gayo. Buenos Aires: Abeledo Pierrot, 1967.

Cita 4 y 5:

La esclavitud, tradicionalmente enfocada desde la clasificación del status libertatis y la categorización jurídica y social del esclavo, merece un debate más profundo para conocer sus causas y su vinculación con los sistemas de producción económica de los pueblos de la antigüedad.

En este sentido se convierte en un tema actual: así como la esclavitud surge en Roma como consecuencia de la expansión y la necesidad de mano de obra a bajo costo, se podría parafrasear a Yourcenar y plantear un debate sobre las posibles especies de servidumbre que generan los modos de producción en cada época histórica. A tal fin se recomienda especialmente la obra del romanista italiano De Martino, en la cual se desarrolla un análisis social de la Roma Antigua y la aparición de la economía esclavista.

En cuanto a la situación personal del esclavo, se podría realizar una cronología de las distintas medidas que se establecieron en su protección a lo largo de la evolución jurídica romana, con particular atención a aquellas que se disponen en tiempos de Adriano, y a la influencia de la humanitas en las mismas.

Para ampliar:

BRUNT, P.A. “Trabajo y esclavitud” en: BALDSON JPVD. Los Romanos. Madrid: Gredos, 1987.

DE MARTINO Francesco. Historia económica de la Roma antigua. Madrid: Ed. Akal, 1985.

DI PIETRO, Alfredo. Derecho Privado Romano. Buenos Aires: Ed. Depalma, 1999.

IGLESIAS, Juan. Instituciones de Derecho Privado Romano. Barcelona: Edic. Ariel, 1965.

VOLTERRA, E. Instituciones de Derecho Privado Romano. Madrid: Editorial Civitas, 1986.

Cita 6:

La definición del ius para los romanos está intrínsecamente ligada con la noción de justicia, como lo evidencian los siguientes fragmentos del Digesto:

Digesto 1.1.1 pr – ULPIANO; Instituciones, libro I.- Conviene que el que haya de estudiar el derecho, conozca primero de dónde viene la palabra ius (derecho). Llámase así de iustitia (justicia); porque, según lo define elegantemente Celso, es el arte de lo bueno y equitativo.

El concepto de justicia se representaba en el reconocido precepto de Ulpiano:

Digesto 1.1.10 – ULPIANO, en el libro primero de las Reglas – La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le es debido.

Aquel que actúa de acuerdo de acuerdo al ius, será entonces considerado iustus.

Para enriquecer el abordaje del tema, se puede reflexionar sobre la noción de justicia en relación con la de equidad; así como la de ius en contraste con la de derecho –derivada de directum-

Para ampliar:

DI PIETRO, Alfredo. Derecho Romano: necesidad de su enseñanza. Buenos Aires: 1977 (en versión digital: http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2649266.pdf? )

GARCIA DEL CORRAL, Ildefonso. Cuerpo del Derecho Civil Romano. Barcelona: Jaime Molinas, 1889.

GARCIA GARRIDO, Manuel Jesús. Diccionario de Jurisprudencia Romana. Madrid: Editorial Dykinson, 2000

Cita 7:

Alrededor del 130 DC el emperador Adriano le encomienda la tarea de elaborar el Edicto Perpetuo a Salvio Juliano, de origen africano y último jefe de los sabinianos, de acuerdo a la explicación de Arangio Ruiz (1943:344-345) Este jurista fue consultor imperial durante un largo período y elaboró una obra llamada Digesta, de la cual se han tomado numerosos fragmentos para el propio Digesto de Justiniano, destacándose los mismos por la claridad en los conceptos jurídicos.

Para profundizar sobre la figura de Salvio Juliano y su tarea, se sugiere el libro del profesor italiano Schiavone, en el cual se describe la relevancia del trabajo de este jurista romano expresando que “alternaba respeto al pasado y fuerza reformadora de los nuevos tiempos” (2009:432)

En particular, el análisis sobre el Edicto Perpetuo brinda una ocasión para profundizar el estudio sobre el derecho pretoriano a la vez que sobre el contexto legal de la época de Adriano; permitiendo también la discusión sobre los intentos de sistematización en el derecho romano.

En efecto, esta obra fue criticada por “cristalizar” el derecho pretoriano, caracterizado por su dinamismo y espíritu innovador, ya que a partir de este momento los pretores ya no tuvieron la posibilidad de crear derecho sino que debían aplicar lo contenido en el Edicto Perpetuo.

Este texto legal no llega completo hasta nuestros días, por lo cual el jurista alemán Otto Lenel realiza el esfuerzo de reconstruirlo, tomando los comentarios de Ulpiano y Paulo, publicándose por primera vez en 1883 y luego en una tercera edición revisada por el autor en 1927.

En la obra de Bonfante sobre Historia del Derecho Romano se incluye un apéndice tomado de esta reconstrucción (1944: 337-368). También se puede consultar el Edicto Perpetuo revisado por Lenel en: http://fama2.us.es/fde/ocr/2006/edictumPerpetuum.pdf

Para ampliar:

ARANGIO RUIZ, Vincenzo. Historia del Derecho Romano. Madrid: Ed. Reus, 1943.

BONFANTE, Pietro. Historia del Derecho Romano. Madrid: Ed. Revista del Derecho Privado, 1944

SCHIAVONE Aldo. Ius: La invención del derecho en Occidente. Buenos Aires: Adriana Hildago, 2009.