Trabajo de Investigación: “Bienvenida la lectura de Literatura en la Universidad”

– Categoría B: Investigaciones realizadas o en curso

– Autores:

Rosa Vila. Argentina- ex jueza civil. E-mail: rosipivila@yahoo.com.ar                       

Ana María Vila. Argentina- Abogada. E-mail: amvila@vilaorfila.com.ar

Sandra M. Wierzba.  Argentina-Abogada-Dra. en Derecho- Profesora Titular Dcho. Civil, Facultad de Derecho, UBA. E-mail: sandrawierzba@derecho.uba.ar

Daiana S. Basso. Argentina-Abogada-Ayudante de 2° Dcho. Civil, Facultad de Derecho, UBA. E-mail: daianabasso@yahoo.com.ar

Planteo            

La propuesta del presente trabajo es investigar las posibles relaciones entre los conceptos de “Lectura”, “Literatura” y “Justicia”, tomando como fundamento inicial el proyecto de investigación denominado “Lectores para la Justicia”. Quienes formamos parte de este proyecto trabajamos sobre la idea de que la Literatura sirve como un recurso positivo para la educación en general, acompañando y mejorando la formación de profesionales de saberes específicos. Asimismo, propiciamos las prácticas de mediación de lectura -leer para otros desde la Universidad hacia la comunidad-, confiando en el valor pedagógico de la lectura en las más variadas instancias de la vida -incluyendo todas las etapas educativas-, y considerando que la literatura bien puede actuar como puente entre la realidad y las más diversas disciplinas.

 1.-La Lectura y sus bondades

La práctica lectora posibilita y amplía la capacidad de pensar y al mismo tiempo, brinda facilidad para exponer el propio pensamiento. En el acto de leer, hay profusa circulación de sentido en tanto el intercambio con el texto permite generar conceptos, juicios y razonamientos. Es que aunque no seamos conscientes de ello, estamos dialogando constantemente con el autor y con nuestra propia cosmovisión.

Leer ficción nos hace más libres ya que no hay mecanismo que pueda obligarnos a dejar de pensar o imaginar. Leer por placer rompe con el paradigma utilitario según el cual la lectura debería tener un fin más allá de sí misma. La lectura, en muchos casos, nos permite soltar amarras impuestas por los mandatos culturales y/o familiares y nos transforma en personas más completas en la medida en que agranda los límites de nuestra subjetividad.

Aunque en nuestros tiempos la lectura es generalmente un acto solitario, en el que se establece una conexión íntima y única entre quien lee y el texto, resulta indudable el valor de acercar textos a otros mediante la lectura en voz alta.

Quienes leen para otros suelen ser llamados “mediadores” de lectura. La tarea de estos iniciadores consiste en una “puesta a disposición” de niños, adolescentes y/o adultos de textos escritos, dándoles una mayor familiaridad con ellos y permitiendo, a través de esa tarea de mediación, que quienes escuchan se apropien de tales textos, les asignen sus propios significados y se construyan como lectores[1].

En este aspecto es relevante la tarea de los voluntarios, estudiantes u otros agentes sociales previamente formados que realizan mediaciones de lectura en distintos niveles educativos -la escuela, la Universidad u otros espacios institucionales- contemplando ciertos criterios de pertinencia, con seguimiento de la experiencia para evaluar sus resultados tanto en los lectores como en los “leídos”[2], práctica que obra a su vez como refuerzo del vínculo social.

 2.- La Literatura y los valores.

Cabe preguntarse si la lectura de textos literarios puede constituir una oportunidad para transmitir valores.

Sobre ello y en relación con las novelas Martha Nussbaum expresa: “Piden al lector que entre a formar parte de un mundo moral y también, a veces, lo atraen desde ese mundo a otro más enigmáticamente apasionado, pidiéndole que consienta, que sucumba. Permitirse ser, en cierto sentido, pasivo y maleable, abrirse a nuevas y, en ocasiones misteriosas influencias, forma parte de la transacción y de su valor. Leer novelas…es una práctica para enamorarse. Y debido, en parte, a que las novelas preparan al lector para el amor, prestan una valiosa contribución a la sociedad y al desarrollo moral”[3].

En cambio, Posner discute esta afirmación, al señalar: “Nussbaum sostiene que la literatura ensancha nuestra conciencia de la injusticia y de los conflictos morales en general; y a través de tal afirmación vuelve a la cuestión de la literatura como fuerza moralizante o edificante. Coincido con ella en cuanto a que la literatura es uno de los caminos posibles, aunque no el único, para obtener una mejor comprensión de las necesidades, problemas y puntos de vista de gente que es altamente improbable que encontremos en la vida real. Pero no hay razón para suponer que una más amplia comprensión de la naturaleza humana nos transforme en mejores personas…. “.[4].

En nuestra opinión, los cuentos, las novelas, y la  poesía nos acercan a la vida misma y sus complejidades. Nos ayudan a hacer empatía con mundos y seres alejados de nuestro entorno. Nos permiten conocer y sentir el sufrimiento y la felicidad de otras personas, alejándonos por un instante del valor utilitario que la ley asigna a tal sufrimiento, en su intento de atribuir la responsabilidad por la lesión producida[5]. Ello en sí mismo constituye un valor, por cuanto importa un ejercicio de ductilidad y de predisposición para el cambio. La Literatura nos enriquece en el sentido que agranda nuestro escenario de comprensión y emoción.

La evidencia más contundente de que la Literatura es capaz de transmitir valores la tenemos cuando observamos las políticas de los regímenes totalitarios que prohibían o quemaban ciertos textos con el fin de poder dominar, controlar y alinear voluntades.

3.- La Literatura como ingrediente en la formación de los profesionales del Derecho.

Si analizamos las relaciones existentes entre el Derecho y la Literatura vemos que  tienen elementos en común: ambos se refieren a las conductas humanas y se sirven de la palabra. Además la Literatura, por su parte, ha recibido una gran influencia del Derecho. Notables escritores han basado sus obras literarias en temas provenientes de lo jurídico. Piénsese en “El Mercader de Venecia” de Shakespeare, “El Extranjero” de Camus o “El Proceso” de Kafka, solo para dar algunos ejemplos paradigmáticos.               

Los estudiantes del Derecho, aún cuando se dedican a una actividad que se vincula con el texto escrito, no son necesariamente “lectores” de literatura de ficción. Sí lo son de sus saberes específicos: normas, doctrina y jurisprudencia.

Pensamos que la Literatura puede complementar favorablemente al Derecho. Es que las obras literarias aportan un punto de vista distinto. Pues no buscan un resultado correcto en la solución de una contienda. Permiten al lector ampliar sus horizontes respecto de los comportamientos humanos, proponiendo otra mirada sobre el conflicto, y en ocasiones, otra posible solución.

Asimismo, la redacción, el desarrollo del argumento y del relato son destrezas necesarias para el ejercicio profesional. Es evidente que en todo el diseño de una argumentación por el abogado, aún dentro del lenguaje legal, hay una tarea equivalente a la del autor del texto literario en cuanto delinea su historia a través del texto escrito, aún cuando los resultados pretendidos y en definitiva obtenidos, sean diferentes[6].

 4.- La Literatura como motor de cambio.

En general, el Derecho aparece como una disciplina con tendencias conservadoras, en el que las regulaciones, las normas y los procedimientos para obtener el acceso a Justicia no son cuestionados, sino que forman parte del aprendizaje necesario para actuar en el campo jurídico.

En este sentido, y con relación a la enseñanza del Derecho, se vienen planteando revisiones por cierto interesantes. Por ejemplo, sobre el método de estudio de casos, se ha expresado que su aplicación ya no constituye una instancia de exploración y dialéctica, o bien una técnica para descubrir qué resulta problemático en la ley o en la vida, sino una vía para distanciarse de tales objetivos; postulándose incluso que la enseñanza del Derecho hoy sería simplemente un vehículo para ejercer el poder por los poderosos[7]. Y pensando en caminos alternativos respecto de las prácticas tradicionales, se destaca el carácter “imaginativo” del Derecho y de su aprendizaje, y la importancia de la construcción de sentidos por los abogados, no solo su hallazgo[8].

La Literatura, que muchas veces retrata los conflictos jurídicos desde otra óptica, puede generar un espíritu crítico, y quizás actuar como motor de cambio de la sociedad, y por ende de las normas que la regulan. En tal sentido podría decirse que la Literatura introduce un poco de “aire” en el pensamiento de los estudiosos del Derecho, que puede obrar como factor de transformación[9]. Es que la Literatura  presenta ciertas características que permiten propiciar la formación amplia, humanística, el conocimiento abarcador y el alejamiento de un aprendizaje volcado sobre la propia especificidad. A este respecto, los mediadores de lectura podrán jugar un rol esencial a la hora de favorecer el intercambio, la discusión, la apertura del pensamiento, y en definitiva, el cambio.

En una sociedad en la que el avance tecnológico y científico, y la vida moderna en general han favorecido una tendencia hacia el conocimiento parcelado, específico y desconectado de “otros saberes” e incluso de la realidad cotidiana, la literatura es un vaso comunicante entre disciplinas diversas, facilitando  enfoques multidisciplinarios.

5.- La  Lectura como acto de Justicia.

La Justicia es, en sentido amplio, el ámbito que brinda el Estado para que los habitantes puedan encontrar satisfacción a sus derechos. Los requerimientos de quienes son parte de una sociedad no se agotan en la exigencia de bienes materiales y prestaciones básicas. La realización efectiva de la Justicia requiere entonces, entre múltiples cuestiones, la posibilidad de acceder a la Lectura, por el relevante poder que ella infunde. Desde esta perspectiva, el escritor Mempo Giardinelli sostuvo con  toda elocuencia que “leer es un acto de justicia”[10], y postuló que  “El derecho constitucional a leer se basa en que la lectura es condición básica para que una persona se eduque y pueda continuar, toda su vida, si es su deseo, su propio proceso de aprendizaje. Se basa igualmente en que es la mejor garantía de la libre circulación del conocimiento, que es indispensable para  la construcción de una ciudadanía responsable, participativa, reflexiva y con pensamiento propio..”[11].

En una sociedad más justa, la intención es que todos y cada uno de sus integrantes tengan acceso igualitario a los bienes culturales. Que todos los miembros de una comunidad accedan a la lectura constituye un verdadero valor. Leer nos acerca al concepto de igualdad, en tanto a partir de la práctica lectora tendremos la posibilidad de pensar por nosotros mismos y ser más conscientes de nuestro rol en la sociedad. La lectura, como elemento necesario de otro derecho trascendental, cual es la Educación, se torna entonces de fundamental importancia en una sociedad democrática. Pensamos que el acceso generalizado a la lectura resulta imprescindible para que en una sociedad pueda realizarse en forma efectiva el valor Justicia.

Conclusión

Entendemos que el acceso generalizado a la lectura resulta  imprescindible para que en una sociedad pueda efectivamente realizarse el valor Justicia. Al analizar las diversas interrelaciones entre los conceptos de Lectura, Literatura y Justicia y reflexionar sobre el rol de los mediadores de lectura, hemos intentado mostrar los efectos positivos que podrá tener la incorporación de textos literarios en la formación de abogados, jueces, e incluso en profesionales de otras disciplinas. También sugerimos la relevancia de ampliar las prácticas de lectura en la sociedad toda, como necesidad en términos de afianzamiento de la Justicia.

Bibliografía.

  1. Berger, Linda L. “Do best practices in Legal Education include Emphaisis on Compositional Modes of Studying Law as a Liberal Art?,  Journal of the Association of Legal Writing Directors,  University of Tennessee Legal Studies Research Paper No. 25
  2. Giardinelli, Mempo, Encuentro interdisciplinario “¿Promover la lectura es trabajar para la justicia?”, Facultad de Derecho, UBA, disponible en localhost/lectores al 9.12.12.
  3. Giardinelli, Mempo. “Volver a leer. Propuestas para ser una nación de lectores”,  Edhasa,, Buenos Aires, 2006.
  4. Karam Trindade, André y Magalhães Gubert, Roberta. “Derecho y Literatura. Acercamientos y perspectivas para repensar el Derecho”, en Revista Electrónica del Instituto de Investigaciones “Ambrosio L. Gioja” – Año III, Número 4, 2009.
  5. Minkkinen Panu. “The expressioneess: Law Ethics and the imagery of suffering”, en Law Critique (2008) 19; 65-85, DOI 10.007/s 10978-007-9021-7, Springer 2008.
  6. Nussbaum, Martha C. “El conocimiento del amor. Ensayos sobre filosofía y literatura”. A. Machado Libros, Madrid, 2005.
  7. Papke, David R. “Law and Literature. A comment and bibliography of secondary Works”.   73 Law Lib. J. 421, 1980.
  8. Parker, Carol M. “A liberal education in law: Engaging the Legal Imagination Through Research and Writing beyond the Curriculum”,  Journal of the Association of Legal Writing Directors, Vol. 1, 2002, University of Tennessee Legal Studies Research Paper No. 25.
  9. Petit, Michele. “Lecturas: del espacio íntimo al espacio público”. Fondo de cultura económica, México, 2008.
  10. Posner Richard A. “Law and Literature” Revised and Enlarged Edition, Harvard, University Press, Third printing, 2002.
  11. Richardson Daily, Melody “Imagine”. A comment on “A liberal education in Law”, Journal of the Association of Legal Writing Directors, Vol. 1, 2002, Journal of the Association of Legal Writing Directors, Vol. 1, 2002, University of Tennessee Legal Studies Research Paper No. 25.
  12. Walter, Marilyn R. “Erasing the Lines Between the Law School and the Liberal Arts Curricula”, Journal of the Association of Legal Writing Directors, Vol. 1, 2002, University of Tennessee Legal Studies Research Paper No. 25.
  13. Wierzba, Sandra M. “Mediaciones de lectura por estudiantes y graduados universitarios: hipótesis sobre una experiencia para favorecer la ecuación en la Argentina”, inédito.

 

 

 


[1] Petit, Michele. “Lecturas: del espacio íntimo al espacio público”. Fondo de Cultura Económica, México,  2008, p.36/37.

[2] Wierzba, Sandra M. “Mediaciones de lectura por estudiantes y graduados universitarios: hipótesis sobre una experiencia para favorecer la educación en la Argentina”, inédito.

[3] Nussbaum, Martha C. “El conocimiento del amor. Ensayos sobre filosofía y literatura”. A. Machado Libros, p.431, Madrid, 2005.

[4] Posner,  Richard A. “Law and Literature” Revised and Enlarged Edition, Harvard, University Press, Third printing, 2002, p. 315/316.

[5] En este último sentido,se expresa Minkkinen Panu en  “The expressioness: Law Ethics and the imagery of suffering” en Law Critique (2008) 19; 65-85, DOI 10.007/s 10978-007-9021-7, Springer 2008.

[6] Papke, David R. “Law and Literature. A comment and bibliography of secondary Works”. 73 Law Lib. J. 421, 1980.

[7] Parker, Carol M. “A liberal education in law: Engaging the Legal Imagination Through Research and Writing beyond the Curriculum”,  Journal of the Association of Legal Writing Directors, Vol. 1, 2002
University of Tennessee Legal Studies Research Paper No. 25, p. 130/131.

[8] Richardson Daily, Melody “Imagine”. A comment on “A liberal education in Law”, Journal of the Association of Legal Writing Directors, Vol. 1, 2002, cit., p . 144/145.

[9] Además, se ha dicho que “un  curso de Derecho y Literatura puede alentar a los alumnos en la creencia de que traen una experiencia y un conocimiento valioso a la facultad de Derecho, y que sus vidas pasadas no son irrelevantes para sus nuevas vidas en el Derecho” Walter, Marilyn R. “Erasing the Lines Between the Law School and the Liberal Arts Curricula”, Journal of the Association of Legal Writing Directors, Vol. 1, 2002, cit., p. 153. En sentido similar, Berger, Linda L. “Do best practices in Legal Education include Emphaisis on Compositional Modes of Studying Law as a Liberal Art? Journal of the Association of Legal Writing Directors, Vol. 1, 2002, cit., p. 158/164.

[10] Giardinelli, Mempo, en encuentro interdisciplinario “¿Promover la lectura es trabajar para la justicia?”,Facultad de Derecho, UBA, Bs. As., 16/9/11, disponible en localhost/lectores al 26.11.12.

[11] Giardinelli, Mempo. “Volver a leer. Propuestas para ser una nación de lectores”. Edhasa, 2006, pág. 158.